lunes, noviembre 28, 2005

98. Breve recuento de presentaciòn del libro de Guernica

Lo del lanzamiento del libro resultó ok.

En general la gente que trabaja organizando ceremonias de protocolo sufre mucho. Creo que si los modales me hubieran permitido abofetear a las chicas de la cancillería, me lo habrían terminado agradeciendo. Qué nerviosas estaban. Todos tenemos derecho a ponernos nerviosos y para mí no sería problema en el caso puntual de la presentación del libro de Guernica, si eso no hiciera a estas chicas repetirnos constantemente al negro Prieto y a mí las indicaciones obvias del protocolo. ¿Acaso la realidad exterior tiene en cuenta los nervios para ordenarse de una forma u otra? Lamento este breve sermón. Son mujeres simpatiquísimas a quienes saludaré con afecto la próxima vez que las vea (ojalá no en un ambiente de protocolo), y que corresponderán a mi saludo sonrientes, siempre que no hayan leído este posteo. Un abrazo para ellas desde Malasya.

3 comentarios:

LadyShara dijo...

se comenta extra oficialmente que estaban nerviosas por la insistencia de presentar el libro con la cremallera abajo de los poetas asistentes. no seas machista malayo, esas actitudes pueden poner nerviosa a cualquiera.

Malayo dijo...

Estaba esperando que me hicieran ese comentario, así que me retracto de todo lo dicho. En este instante quizás el 90% de las lectoras me esté odiando. Me voy a defender, porque defenderse es parte de la naturaleza del ser humano:

Hay maneras de ponerse nervioso y si en algunas personas los nervios traen la descortesía, no estaría mal "resetear" el sistema emocional con una bofetada. Es la lógica del electroshok, para la que los psiquiatras no han encontrado sustituto.

Me opongo al electroshok y a la bofetada y sostengo que ambos procedimientos son aplicables tanto a hombres como a mujeres. Y hay seguramente fórmulas intermedias

A algunos de entre mis amigos la responsabilidad suele ponerlos igualmente nerviosos; por suerte no trabajan conmigo.

Yo mismo soy un saco de nervios, gratuitamente. Los nervios me ponen distraído, pero no descortés. De modo que, resumiendo, fustigo a quienes se excusan en los nervios para caer en la descortesía.

Sin embargo las chicas de la cancillería no merecían este posteo tan malévolo. Se me ocurrió así nomás, creo que fui injusto. Igual me reí escribiéndolo, sorry.

crisis dijo...

pa que invitai.