lunes, abril 03, 2006

172. Malayo delincuente II

Tengo un recuerdo muy tierno de mi primer robo, en un supermercado de Los Ángeles, EEUU, 1974. Había sido instruido en que lo que había en los supermercados pertenecía a los pobres, y nosotros éramos pobres. Pero estaba interpretando estas lecciones a mi conveniencia, era un Robin Hood actuando en su propio beneficio.

Vi un avión con una cuerda y un dibujo que lo mostraba volando. No lo podía creer. Pienso que cada vez que sentimos una pasión enfermiza como la que sentí yo por ese avión, le damos curso con éxito sin importar de qué se trate. El avión fue mío, sobra decirlo. Lo hacía girar dándole vueltas con la cuerda, era como agitar una bandera. También vi una bicicleta que me gustó mucho pero decidí no sentir una pasión enfermiza por ella.

Lamento haber usado la imagen de la bandera, está un poco trillada.

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