martes, diciembre 19, 2006

324. brujos y santeros

En 1992, con la idea de utilizar todas las vías posibles para ayudar a un amigo que agonizaba en el hospital (un paco le pegó un balazo), visité algunos santeros. Uno de ellos que era muy respetado en la zona, me miró fijamente: “tú eres hijo de Obatalá y de Yemayá (son dos jerarcas del panteón afrocubano); debes ponerte sus collares”. Asentí sin condiciones porque usar collares de santería te daba un aire de delincuente que haría feliz a cualquier equivocado de 23 años de edad (a comienzos de los 90 los collares estaban de moda entre los patos malos cubanos).

Me pidió que fuera a visitarlo con unas palomas y eso hice. La ceremonia fue desagradable, me tuve que empelotar y permitir que dos ayudantes me azotaran con ramilletes de “escoba amarga” (una planta típica de allá). Todos eran gays y me gritaban sin contener la risa “¡Vamos, vamos rubio, que te estamos limpiando!”. Esto lo supo todo mi barrio porque un amigo que me acompañaba soltó el casette.

Acto seguido el brujo y otra santera me arrodillaron en una pieza repleta de velas y muñecas de colores. Mientras entonaban cánticos ceremoniales africanos me iban echando una mezcla de manteca con no sé qué otra cosa de olor dulzón repugnante en las rodillas, los codos y la cabeza. Luego trajeron las palomas, les arrancaron la cabeza y me echaron la sangre encima.

No sabía que la sangre de los pájaros era tan tibia.

“Acuéstate en el suelo si te mareas” me dijeron. Pero no estaba mareado, sólo quería sacarme todo eso de encima cuanto antes. Usé los collares un par de meses, luego me dio asco. Me acordaba de la sangre de las palomas y de todo lo demás. Por ahí los tengo, son de plástico, nada del otro mundo.

9 comentarios:

nadie dijo...

buena historia y tienes madera de creyente malayo.
la sangre de los pájaros es tibia, uno debería suponerlo, esto me pareció lo más intenso del texto, un descubrimiento pequeño pero igualmente cercano al horror.

[pensé -después de tus rayados para corazón de látex en la teletón- que esta página podría gustarte
http://www.picturesofwalls.com/index.html]

saludos

Anónimo dijo...

... y la historia, forma despiadada de hablar del tiempo, cuya ferocidad se enmascara en la impunidad del pasado. Parece que no hubiera culpables de los crímenes lejanos, que la muerte dada o recibida no fuera historia, apenas fuera periodismo.

Nada que ver con la santería, pero encontré esta cita en un libro de Wacquez, la cual hace mucho sentido en el contexto del famoso juicio histórico, tema que ha dado varias vueltas por este blog, por eso te la posteo...

mariasoleda dijo...

hay una historia ( no prehistoria) que fue silenciada: los más de 10.000 años de humanidad desarrollada sin crimenes ni jerarquias, se sabe que no era el paraiso, pero era otra forma de vida que gracias al sistematico ocultamiento, represion y creacion de mitos del patriarcado, fue desterrada de nuestra imaginacion como algo posible (no utópico). Es cosa de leer la mitologia griega "oficial" y compararla con la mitología previa. Tambien es sabido que gran parte de los documentos que probaban historicamente la realidad de esas sociedades, fueron quemados, solo un ejemplo: el gran incendio de la biblioteca de alejandría, no fue un accidente.

Darinka. dijo...

Y tu amigo se mejoro???
Dk.

Anónimo dijo...

mariasoledad: saaaaaaaah

mariasoleda dijo...

en verdad, salto yo misma pa lado

fidelio dijo...

esta historia es espeluznante, no imagino en qué estado saliste finalmente de ahí. aunque bien podría haber sido un ritual de purificación para un poeta más que malo, maldito.

este post es como un verdadero laberinto... buenísimas todas las historias de brujos y santeros, también la de los hijos de puta de Barcelona... que también suena karmática... ay tanto karma que le lleva.

Anónimo dijo...

y más que maldito, mezquino.




me gustan los cuentos de las mil y una noche. porque una no es ninguna... y no hay primera sin segunda, ni segunda sin tercera, etc... hasta mil y una.

Anónimo dijo...

hay excepciones.