lunes, diciembre 08, 2008

739. yeguas, perras, escorpionas y víboras

La élite se las arregla con el idioma como con un palo encebado. Uno abre los diarios y se encuentra con vocablos cuyo significado debe inferir leyendo cuidadosamente el resto de la frase. "Incumbente", "abarcativo", "eficientar", son algunos ejemplos. Creo que debemos estas curiosas contribuciones a los gerentes de empresas, que no tienen por qué saber hablar bien, pero que siempre tienen un micrófono a su disposición. Me hizo gracia uno la otra vez que andaba tratando, con cierto espíritu metalúrgico, de "galvanizar voluntades". A proposito de eso, ¿por qué será que la mayoría de la gente que conjuga el verbo "empoderar" no es muy brillante que digamos?

Todavía no sé lo que significa "sinergia" porque se usa en contextos diversos, aunque presumo que denota un rasgo positivo de las relaciones de trabajo. El caso de "experticia" es más claro: significa "pericia", por mucho que les duela a los innovadores. Les he llamado la atención a algunos pero aseguran que tales palabras denotan situaciones nuevas en nuestro idioma. Hasta hace unos cinco años la gente sencillamente no se empoderaba y carecía de experticia.

Recuerdo que una vez me hice una zancadilla con mis propias palabras. Me había convertido en un fanático de los clásicos chinos, partiendo por el célebre Sun Tzu, que figura entre los más leídos por los gerentes de empresas chilenas. Al final de un desengaño amoroso me di cuenta de que mi conocimiento del género femenino se limitaba al placer que podía obtener de él. Quise remediar esa situación, y estudiando mis cicatrices clasifiqué a las mujeres de acuerdo al daño emocional que podían provocar. No había aprendido aún lo tonto e inútil que resulta echarle la culpa de nuestro sufrimiento a las ex parejas sentimentales. Definí cuatro categorías: "yeguas", "perras", "escorpionas" y "víboras", imitando el uso desprejuiciado de los animales que vemos en la literatura china. Las yeguas (sostenía) no tenían conciencia del daño que hacían; las perras sí, pero no podían controlarlo; las escorpionas lo disfrutaban pero no sacaban partido de él; y las víboras en cambio, hacían daño para sacar provecho.

De acuerdo a esta lógica mis compañeras de trabajo entraban en la categoría de "yeguas", lo que era un piropo, porque con eso las declaraba inocentes del daño emocional que pudieran causar. Pero ellas no sabían de mis lecturas de los clásicos chinos, y al enterarse de que había bautizado su oficina como "el establo", se empoderaron con justa razón. Me invitaron al establo y cerraron la puerta con sinergia para que no pudiera escapar. "Julio", me dijeron, mirándome con torva faz, "nosotras te queremos mucho pero no vamos a permitir que…". Y yo, que ya tenía el corazón destrozado, asistiría entonces al hundimiento de mi orgullo. 

8 comentarios:

Anónimo dijo...

tú podrías clasificar como MULA, tampoco te das cuenta del daño y eres muy terco.

Malayo=Mula

Anónimo dijo...

No es extraño que una mula trabaje en un establo, pué.

Anónimo dijo...

Al menos el sufrimiento te pone creativo... no creo que seas una mula y menos un misogino, pero bien raro que una mujer tenga que sentirse piropeada porque la llaman yegua...

Me pregunto qué sucedió en la encerrona, con tus amigas de la pega todas "enyegüecidas"... eso sí que debe haber sido sinergia pura...

GG

Cristina Chain dijo...

un gran amigo dividía a las mujeres en 3 tipos. Perras, Perrinas y Mujeres

daba un ejemplo para diferenciarlas. El tipo se había puesto de acuerdo a las 8 en la plaza ñuñoa:

La Perra simplemente no llegaba, lo dejaba plantado.

La Perrina no iba pero llamaba para excusarse.

La mujer iba.

Anónimo dijo...

A veces eres tan sensata Chain, me sorprendes.

Plenamente de acuerdo con la tipología de tu amigo.

Anónimo dijo...

Yeguas, perras, escorpionas, vívoras !Vamos de fiesta!
Nos sabemos los trillos de la noche, nadie mas podrá endulzarle con su aguijón ni enredarte entre su crines. Estan muertos?
Estan muertos aqui?
Extrenémos, vivoras, nueva y lustrosa piel en este instante. La noche prometio una eternidad.
Tú, aprende a cabalgar, anónima y virginal criatura. Ensaya de una vez frente a tu altar, la exacta pronunciación. ábrase el reino animal y bailen yeguas, mariposas,perras, escorpionas esa danza autentica y primitiva junto al fuego. Mirénlo como arde. Tú,grita esas palabras cerca de sus caderas cuando al fin te atrevas y no vas a arrepentirte. Bäjale los demonios al mar y déjala amanecer como una virgen. Hagase la fiesta, vamos Yeguas, perras, vivoras y escorpionas, sin escala hacia la tierra prometida. Cuatro palabras y a galopar el desenfreno y los niños a la cama.... shhhh

Anónimo dijo...

Otro amigo tenía una tipología más simple y efectiva para las mujeres: las básicas y las interesantes.

Las mujeres básicas servían para acostarse; las interesantes, para conversar y, eventualmente, casarse.

Por suerte, caí en la categoría de las básicas, no tenía que sostener una conversación filosófica con él, pero podía disfrutar de sus encantos corporales, hecho que algunas amigas más interesantes nunca me perdonaron.

Anónimo dijo...

Por suerte? me parece una declaración de éxito con intenso aroma a fracaso... se puede ser interesante y tener muy buen sexo al mismo tiempo, conversar y retozar sin culpa, una dama y una puta sin tener que renunciar a ninguna...