martes, octubre 18, 2005

65. De cuando clausuramos la Sociedad de Escritores de Chile


Invitación

La Sociedad de Escritores de Chile tiene el agrado de invitarle a la inauguración de su exposición permanente de fósiles, que tendrá lugar el próximo 23 de abril a las 18:00 hrs en Almirante Simpson Nº7, metro Baquedano. Nuestra institución se ha propuesto de esta manera contribuir al conocimiento del patrimonio cultural chileno, enfocándolo desde una perspectiva amena que no descuide su orientación didáctica.

Esta invitación junto a una calcomanía con la figura que se muestra más arriba (me quedan muchas en la casa, puedo regalarles a todos) fue enviada a los diarios en abril de 2002. Otras variantes hablaban de trilobites y de un feto de mamut en perfecto estado de conservación. La gente que ocupa el edificio de Simpson 7 pasó una o dos malas tardes contestando el teléfono a la prensa por esos días. Una amiga periodista me contó que hasta se le enojaron ("¡Aquí no hay fósiles, paren de molestar!", Etc, etc). Lo peor estaba por venir.

A la semana siguiente fuimos con una gran cadena y bloqueamos la entrada de la SECH, tipo 20:00 hrs, dejando encerradas a unas 40 personas, supuestamente escritores. Los bomberos y la policía los liberaron cerca de la medianoche. La noticia salió por la TV (la tengo grabada). Hicimos un pequeño video clip con la acción.

Días más tarde algunos amigos nos exhortaron a crear una SECH alternativa, pero es más divertido destruir que construir.

Desde entonces sólo entré una sola vez a Simpson 7, de incógnito, cuando estuvo Yelka Lovrencic (traductora de los poemas que lanzamos en Croacia) en Chile. La invité a hacer turismo aventura. Entramos a la SECH; se nos acercaron unas señoras a hablarnos de los caballeros de las fotografías que cuelgan de los muros. Al saber por mí que Yelka era traductora literaria la atiborraron de tarjetas de presentación que decían: "fulana de tal, escritora". Wao.

Este jueves (pasado mañana) entraré por segunda vez, invitado por la organización del festival internacional Chile Poesía. La SECH no es un lugar agradable, pero "un hombre tiene que hacer lo que un hombre tiene que hacer" (¿Rambo dijo eso?). Les pedí a los de Chile Poesía que me cambiaran de lugar pero no pescaron, andan llenos de pega.

Luego pensé que sería entretenido regalar calcomanías allá y/o contar sobre cuando clausuramos el recinto. No sé. Lo que menos querría en la vida sería verme envuelto en una polémica con esos señores medio locos de entre 50 y 80 años. Militan en el Partido Comunista. Qué raro y diverso es el género humano.

lunes, octubre 17, 2005

64. También soy antropólogo



Los antropólogos son una clase particular de sociólogos, o viceversa, o ambos son subespecies dentro de la familia de los sesudos de la sociedad. Pero los antropólogos son más artesanales y por ende, menos pagados de sí mismos. Pobres antropólogos, los he visto trabajar como guías de museo, bibliotecarios o funcionarios municipales, esforzándose por pagar el arriendo de un pequeño departamento en Ñuñoa.

Dan la impresión de no preocuparse mucho del aseo personal. Apenas les das la oportunidad, se largan a mostrarte su enternecedora pero aburrida visión de mundo, que termina siendo un colado de política (política de la política), estudios de género y ecología, salpicado con lecturas de Castaneda.

Hace años participé en una soiré de antropólogos. Rafael, el antropólogo que me había invitado, trabajaba como vendedor de una pequeña librería de Portugal llamada Mímesis, siempre a punto de quebrar.

Se desahogaron contándome sus cuitas a mí, que era el único ajeno a la carrera. Así supe cómo la única vez que había sido publicado un aviso en El Mercurio pidiendo antropólogos (dos años antes), se habían encontrado todos en la dirección del aviso. “Si a un antropólogo le va bien (decían) es porque anda metido en algo raro”. Sólo había dos expectativas para ellos: estudiar un postgrado o ponerse a vender collares en una feria.

La ocupación que desempeñaba yo por ese entonces para financiar mis estudios de música no era menos exótica: gerente de una fábrica de ataúdes (1997). Pero todavía no tengo fuerzas para contarlo.

Este fin de semana en el Clan (bar nocturno de Bellavista) me topé con un amigo al que no veía hace tiempo. Se dedica a encontrar libros para satisfacer encargos de determinados clientes, es una librería ambulante. Eso lo hace viajar a Argentina y otros lados a hacer compras. Con la diferencia entre lo que compra y vende, llena el refrigerador y se paga los tragos. La forma en que hablaba me hizo recordar lo que había estudiado. Y claro, es antropólogo.

Yo no hablo como uno de ellos pero no me costaría aprender. Sólo que no me dan ganas. A pesar del título de este posteo, y a pesar de que estaba en mis planes hacerlo cuando empecé a escribir, no voy a terminar diciendo que soy antropólogo. Porque ser algo implica un esfuerzo por sentirse como ese algo, y ser sociólogo me ha dejado extenuado. Esta noche por lo menos, prefiero no ser nada.

sábado, octubre 15, 2005

63. Soy sociólogo y soy además otra cosa


Un grupo de tesistas de sociología se preparaba para un congreso en Buenos Aires. Yo estaba allí porque una de las tesis abordaba los lanzamientos de poemas como un hecho sociológico. Escuché algunas ponencias aparte de la que tenía que ver con Casagrande, y luego los comentarios, reparos y afirmaciones de los profesores:

todo muy interesante.

Las palabras de los profesores no hicieron otra cosa que confirmar mis puntos de vista respecto a las tesis que alcancé a escuchar. Para ser exacto, diría que eran mis propias observaciones traducidas al lenguaje de los axiomas sociales. Así descubrí que soy sociólogo, además de otra cosa.

La sociología como el resto de las disciplinas universitarias es una forma de hablar, una jerga: todo se reduce a un problema de lenguaje. Hay palabras de uso frecuente, cifras y fechas a los que se debe recurrir al exponer una idea. Aprendes a usarlas en el momento adecuado y ya eres del club. Hay nombres que son como llaves mágicas, los invocas cuando estás en problemas y ya no estás en problemas. Defender una posición, atacar otra, hay que ver las piruetas que son capaces de hacer los hombres y mujeres en este campo de la sabiduría humana, mal que mal, hasta que llegue la moda siguiente son (somos) la aristocracia del pensamiento. Todos son inteligentes. Y yo no lo soy menos.

Pueden acusarme de no conocer los nombres ni las cifras de que se compone el idioma de la sociología. Esto les respondo: sé cómo funcionan. Podría armar mi discurso, defender mi posición y atacar otra. Una carrera profesional es un conjunto de reglas no tan diferentes de las de cualquier juego de salón, después de todo. O sea que soy sociólogo. Pero hablar de este tema de la forma en que lo hago me convierte además en otra cosa.

Quienes estudiaron sociología (era que no) simulan no tomar en serio esta aseveración. Los periodistas tampoco parecían hacerlo cuando los llamaba colegas, y resulta que ahora soy uno de ellos.

Al final compañeros, lo importante es el lenguaje.

PD 1: La tesis sobre los lanzamientos de poemas partía de una emoción estética. Por el hecho de que estaba bien escrita y porque las chicas que la presentaban trataban de racionalizar lo irracional, les tengo fe. Te tengo fe Julieta.

PD 2: Me puse a contar la cantidad de sociólogos que conozco. Es raro pero tengo más amigos sociólogos que periodistas, partiendo por mi partner el negro Prieto.

PD 3: Las mujeres sobre todo, deberían cuidarse de estudiar esta carrera. Algunas sociólogas son muy simpáticas, otras no tanto. Esto, porque la sociología tiene el efecto de hacerle creer a la persona que la estudia, que accede con ello a algo parecido a la sabiduría. Desde la sociología, la pedantería femenina es más agresiva que desde las ciencias exactas. Por creerse en un medio hostil dominado por hombres, la mitad de las mujeres sociólogas levanta barricadas bajo cualquier pretexto. Chuchas me estoy metiendo en camisa de once varas, mejor termino aquí mismo este posteo.

viernes, octubre 14, 2005

62. Por qué lo hacemos



We are the Chile fue transmitido casi íntegramente por la radio. Al final llamaron de la emisora para preguntar por qué crestas hacíamos esto. Yo le pasé el celular a Salinas, no sin antes presentarlo como un gran teórico.

- Por los niños del África (fue su respuesta)

Y claro, lo hacemos por los niños de África, cómo no me había dado cuenta.

miércoles, octubre 12, 2005

60. Más noticias

El programa Sandía de Radio Concierto va a hacer un contacto en vivo. Me llamarán a mi celular tipo 13:15 para ponernos de acuerdo y después volverán a hacerlo cuando estemos cantando. Wao.

59. Últimas noticias


A las 12:00 es la clausura de una exposición sobre Mandalas tibetanos en el Museo de Bellas Artes. A las 14:00: Bailes ceremoniales tibetanos.

Como lo de nosotros es a las 13:00 hrs, vamos a estar imbuidos de toda esa espiritualidad. Podría suceder que los del Bellas Artes piensen que somos parte de la comitiva de los lamas.

La foto: 12 de octubre de 2003, en el momento en que nos subimos a la micro.

58. Instrucciones para cantar WE ARE THE WORLD en el Bellas Artes

Se canta elt exto con emoción. El estribillo final se canta normal, después con palmadas, después suavecito, y después a todo pulmón.

Si un Bus se detiene frente al museo, hay que subir y bajar por la puerta trasera, después de cantar con el chofer.

Al final alguien pregunta ¿hay esperanza? Y se termina repitiendo dos veces: ¡Aún hay esperanza!

martes, octubre 11, 2005

57. Somos el mundo


12 de octuibre de 2004


12 de octubre de 2003

Si quieres estar en la foto del 12 de octubre de 2005, ven acantar con nosotros mañana miércoles a las 13:00 del día, en el frontis del Bellas Artes.