Cuando mi papá me recomendó la táctica de pegar primero y esperar a que los demás se metieran a separar, hacía tiempo que mis contrincantes la venían aplicando conmigo. El consejo no cambió en nada el curso de mis peleas, casi nunca fui capaz de dar el primer golpe, prefería esperar a que un evento de último minuto hiciera desistir a mi adversario, o que llegara alguien a evitar el problema y se solucionara todo, o por lo menos se postergara.
Una vez en el cumpleaños de un amigo que es hoy uno de los más grandes guitarristas del orbe, pegué primero. Fue en 1997, mi objetivo era un jugador de polo acuático grande y macizo como un bisonte pero al mismo tiempo, extraordinariamente impertinente. Hablé con sus cercanos para que lo calmaran, hasta que sucedió lo inevitable. Me estaba sacando la madre por tercera o cuarta vez pero no lo dejé terminar la frase y cayó de espaldas. Quedó inconsciente y estimé que lo mejor era retirarme antes de que despertara; además le había aguado la fiesta a mi amigo. Al día siguiente me enteré de que sus acompañantes entraron en un frenesí de mal genio y salieron en mi búsqueda. Cuando los volví a ver estaban más calmados.
La saga:
lunes, enero 14, 2008
viernes, enero 11, 2008
jueves, enero 10, 2008
534. la moda ambientalista
Mientras comenzaba el debate generado por el documental de Al Gore se hicieron públicos los ofrecimientos de grandes empresas petroleras a científicos para que refutaran las evidencias del cambio climático. Pagaban 10 mil dólares por artículo. Por eso cada vez que leo o escucho personas dando los argumentos que esperan estas organizaciones me pregunto si habrán recibido un cheque.
Otros documentales, menos difundidos pero también menos creíbles, comenzaron a circular contradiciendo la tesis del cambio climático. Entre los argumentos que usan está el de que el calentamiento global es una industria, que el uso de combustibles fósiles no tiene relación con el efecto invernadero, e incluso llegan a culpar a los activistas ecológicos de la pobreza en África, al impedir una acción más libre de empresas mineras y petroleras que podrían traer prosperidad a la zona.
A pesar del indudable valor comercial del documental de Gore y de su marcado acento gringo y personalista, ¿Podría alguien desmentir el agujero en la capa de ozono y su relación con el aumento de casos de cáncer de piel en Chile, la merma en las poblaciones de merluza, reineta, y otros peces, la tala de grandes extensiones de bosques en el sur de Chile? Da exactamente lo mismo que el efecto invernadero tenga causas humanas o naturales; si está de moda ser ambientalista, no lo está lo suficiente.
Otros documentales, menos difundidos pero también menos creíbles, comenzaron a circular contradiciendo la tesis del cambio climático. Entre los argumentos que usan está el de que el calentamiento global es una industria, que el uso de combustibles fósiles no tiene relación con el efecto invernadero, e incluso llegan a culpar a los activistas ecológicos de la pobreza en África, al impedir una acción más libre de empresas mineras y petroleras que podrían traer prosperidad a la zona.
A pesar del indudable valor comercial del documental de Gore y de su marcado acento gringo y personalista, ¿Podría alguien desmentir el agujero en la capa de ozono y su relación con el aumento de casos de cáncer de piel en Chile, la merma en las poblaciones de merluza, reineta, y otros peces, la tala de grandes extensiones de bosques en el sur de Chile? Da exactamente lo mismo que el efecto invernadero tenga causas humanas o naturales; si está de moda ser ambientalista, no lo está lo suficiente.
viernes, enero 04, 2008
532. accidentes durante la práctica del yoga
La amiga de una amiga dejó de asistir al centro de yoga donde tomaba clases desde hace un año a causa de lo que confiesa, fue la más grande humillación de su vida: se le escapó un gas al hacer una torsión. Lo que más le martirizó, cuenta mi amiga, fue que nadie dijera nada, en circunstancias de que es imposible que no lo hayan escuchado.
Esto va para ella y para quienes hayan padecido esta situación: según me contó una instructora argentina que ha estado varias veces en la India, tanto Iyengar como sus hijos se tiran pedos sin ningún problema durante los ejercicios. Entonces no se martiricen por estos percances. Tampoco abusen de esta información.
Esto va para ella y para quienes hayan padecido esta situación: según me contó una instructora argentina que ha estado varias veces en la India, tanto Iyengar como sus hijos se tiran pedos sin ningún problema durante los ejercicios. Entonces no se martiricen por estos percances. Tampoco abusen de esta información.
jueves, diciembre 27, 2007
miércoles, diciembre 26, 2007
530. la génesis de Chile al Cosmos
Nosotros teníamos intenciones de enviar un CD al espacio pero no habíamos conversado sobre su contenido. Alguien había hecho averiguaciones respecto a lo que cobraba la NASA por subir cosas, parece que la cifra era 20 mil dólares por Kg, pero nadie lo confirmó, creo que se trataba de una fantasía. Ya habíamos lanzado poemas sobre La Moneda y teníamos la impresión de que nada de lo que hiciéramos podía ser más grande que eso, y por esa razón nos sentíamos capaces de cualquier cosa.En una reunión con Margarita Cea a propósito del bombardeo de poemas sobre Dubrovnik que estábamos preparando, le contamos de nuestros planes espaciales y ella nos comentó sobre el astronauta chileno. Esa misma semana lo llamamos por teléfono y atendamos una reunión.
Klaus nos citó en una base de la Fuerza Aérea en Las Condes arriba, parece que la sala se llama Júpiter o algo así. Era de noche, nos hicieron pasar en la garita y estacionamos justo al lado de un Hawker Hunter tremendo que tienen de adorno. La imagen de mi minúsculo Suzuki Cervo 1981 junto a un avión de guerra era de antología.
Luego tocamos el citófono donde nos recibiría el famoso astronauta. Cuando Klaus nos saludó se le cayó un cuaderno, no tenía el aspecto de un piloto de combate sino más bien el de un afable campesino alemán. De inmediato nos dimos cuenta de que congeniaríamos bien con él. Nos mostró una presentación en su notebook sobre las misiones que va a cumplir en el espacio y la forma en que se habían desarrollado los preparativos, de modo que tuviéramos un marco dentro del cual proponer nuestra participación. La foto es de FIDAE 2002. + info aquí -->
martes, diciembre 25, 2007
529. el softcore en los libros infantiles
Hay libros infantiles que para ser infantiles tienen ilustaciones bien calentonas, como esta de abajo donde un hada muestra el seno bajo su vestido transparente, mientras acaricia a un caballo. Por ahí recuerdo algunos dibujos animados japoneses que llegaban a ser burdos sucedáneos del softcore. Los vi en Megavisión hace como 3 años intercalados con Barnie o cosas por el estilo.

sábado, diciembre 22, 2007
miércoles, diciembre 19, 2007
527. Que no rejuvenezca el carácter de las personas, al menos no hasta la edad universitaria
En el invierno recién pasado fui a echar un vistazo a un seminario de educación programado en la casa central de la Universidad de Chile, pero al acercarme y verla llena de pancartas me di cuenta de que había sido tomada por los estudiantes. Un grupo de jóvenes bloqueaba la entrada; me acerqué al que parecía tener más autoridad y le pregunté por el seminario, pensando que quizás tendría alguna información sobre si había cambiado de lugar. No me dejó terminar la pregunta y dijo visiblemente enojado: “no aquí no va a haber nada” (sin comas).
Yo pensaba que los universitarios pesados eran patrimonio de la Facultad de Artes (mi ex casa de estudios). Allí, recuerdo, se tomaban el establecimiento un número determinado de veces al año, por abulia más que por deporte. Siempre eran los mismos y representaban una minoría, hay que decirlo. La primera vez que me impidieron el paso en la puerta fue con el argumento de que no participaba en las discusiones y asambleas. Me habría encantado participar de esas reuniones más activamente, pero a diferencia de mis colegas en toma, tenía que trabajar y estudiar al mismo tiempo, entre otras cosas porque la burocracia de Frei me negó el crédito fiscal.
Aparte de la frustración momentánea, encontraba injusto que el colega que no me dejaba pasar fuera un estudiante mediocre que malgastaba su tiempo sentado en la escalera, con notas de regular a mal.
Para mí era terrible no poder entrar porque dependía de los pianos de la facultad para hacer mis tareas. Todos los días tenía que lidiar con las autoridades que por alguna razón siempre tratan de impedir el acceso a los pocos instrumentos desocupados que hay.
Entonces fui muy desgraciado en ese momento y me sentí víctima de una conspiración de la que participaban Frei, la economía, las autoridades de la facultad y ahora los estudiantes, para obstaculizar mis estudios de música. Todo esto desfiló por mi memoria mientras duraba la frase “no aquí no va a pasar nada” del joven que custodiaba la puerta de la casa central de la U de Chile en pleno invierno; y fue como reencontrarme de golpe con el saco de huevas que me impedía el acceso a mi facultad a fines de los noventas.
Afuera había unos chicos y chicas de segundo medio del Liceo Confederación Suiza que fueron mucho más amables conmigo. Sostuvimos una breve conversación sobre la lluvia que caía a cántaros y sus movilizaciones. Les pregunté qué caso tenía incluir el Transantiago y la ley penal juvenil en sus reivindicaciones, que el año pasado se atenían a aspectos meramente educativos. Da la impresión (les decía yo) que su conjunto de peticiones por ser tan difícil de satisfacer hubiera sido formulado expresamente para evitar su aprobación y poder seguir así movilizándose y tomando colegios el resto del año. Su respuesta: “lo que pasa es que estos pacos culiaos…. Etc” era la de cualquier alumno de la enseñanza media y la verdad, uno no puede dejar de simpatizar con ellos. Les aconsejé que trajeran paraguas la próxima vez para que no tuvieran que incluir reformas al sistema de salud en su petitorio a futuro por los ocasionales resfríos. Nos reímos todos.
Es una pena, muy pronto estos adolescentes se convertirán en universitarios prepotentes como los que no me dejaban entrar a mi facultad y más tarde en burócratas como los que me negaron el crédito fiscal. Revertir ese proceso ha sido motivo de preocupación para todas las áreas del quehacer humano, particularmente en Occidente, donde se ha puesto un énfasis especial en los síntomas físicos del envejecimiento.
Por ahora los eventuales efectos sociales que pudiera traer un rejuvenecimiento masivo por la popularización de una píldora rejuvenecedora no preocupan a nadie, a pesar de las barbaridades que ha hecho la genética últimamente. Mientras tanto rezo porque no rejuvenezca el carácter de las personas, al menos no hasta la edad universitaria. Y si alguno de ustedes lo consigue, por favor no bloquee el paso a quienes se sacan la mugre por estudiar una carrera poco lucrativa en Chile.
Yo pensaba que los universitarios pesados eran patrimonio de la Facultad de Artes (mi ex casa de estudios). Allí, recuerdo, se tomaban el establecimiento un número determinado de veces al año, por abulia más que por deporte. Siempre eran los mismos y representaban una minoría, hay que decirlo. La primera vez que me impidieron el paso en la puerta fue con el argumento de que no participaba en las discusiones y asambleas. Me habría encantado participar de esas reuniones más activamente, pero a diferencia de mis colegas en toma, tenía que trabajar y estudiar al mismo tiempo, entre otras cosas porque la burocracia de Frei me negó el crédito fiscal.
Aparte de la frustración momentánea, encontraba injusto que el colega que no me dejaba pasar fuera un estudiante mediocre que malgastaba su tiempo sentado en la escalera, con notas de regular a mal.
Para mí era terrible no poder entrar porque dependía de los pianos de la facultad para hacer mis tareas. Todos los días tenía que lidiar con las autoridades que por alguna razón siempre tratan de impedir el acceso a los pocos instrumentos desocupados que hay.
Entonces fui muy desgraciado en ese momento y me sentí víctima de una conspiración de la que participaban Frei, la economía, las autoridades de la facultad y ahora los estudiantes, para obstaculizar mis estudios de música. Todo esto desfiló por mi memoria mientras duraba la frase “no aquí no va a pasar nada” del joven que custodiaba la puerta de la casa central de la U de Chile en pleno invierno; y fue como reencontrarme de golpe con el saco de huevas que me impedía el acceso a mi facultad a fines de los noventas.
Afuera había unos chicos y chicas de segundo medio del Liceo Confederación Suiza que fueron mucho más amables conmigo. Sostuvimos una breve conversación sobre la lluvia que caía a cántaros y sus movilizaciones. Les pregunté qué caso tenía incluir el Transantiago y la ley penal juvenil en sus reivindicaciones, que el año pasado se atenían a aspectos meramente educativos. Da la impresión (les decía yo) que su conjunto de peticiones por ser tan difícil de satisfacer hubiera sido formulado expresamente para evitar su aprobación y poder seguir así movilizándose y tomando colegios el resto del año. Su respuesta: “lo que pasa es que estos pacos culiaos…. Etc” era la de cualquier alumno de la enseñanza media y la verdad, uno no puede dejar de simpatizar con ellos. Les aconsejé que trajeran paraguas la próxima vez para que no tuvieran que incluir reformas al sistema de salud en su petitorio a futuro por los ocasionales resfríos. Nos reímos todos.
Es una pena, muy pronto estos adolescentes se convertirán en universitarios prepotentes como los que no me dejaban entrar a mi facultad y más tarde en burócratas como los que me negaron el crédito fiscal. Revertir ese proceso ha sido motivo de preocupación para todas las áreas del quehacer humano, particularmente en Occidente, donde se ha puesto un énfasis especial en los síntomas físicos del envejecimiento.
Por ahora los eventuales efectos sociales que pudiera traer un rejuvenecimiento masivo por la popularización de una píldora rejuvenecedora no preocupan a nadie, a pesar de las barbaridades que ha hecho la genética últimamente. Mientras tanto rezo porque no rejuvenezca el carácter de las personas, al menos no hasta la edad universitaria. Y si alguno de ustedes lo consigue, por favor no bloquee el paso a quienes se sacan la mugre por estudiar una carrera poco lucrativa en Chile.
Publicado en Plagio el año pasado
domingo, diciembre 16, 2007
526. jugo en polvo
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