lunes, marzo 06, 2006

154. Poder II

Claudia Donoso entrevista a Germán Marín en Revista Paula (hace unos meses):

... pero ¿has leído a conciencia a las autoras actuales, a Diamela Eltit o Guadalupe Santa Cruz, por ejemplo, que han sido reconocidas por la originalidad y fuerza de sus propuestas?
- Tengo la impresión de que, en parte, el feminismo le ha hecho daño a las escritoras porque se pusieron ideologizantes, programáticas, y perdieron sensibilidad literaria, aparte de (adquirir) un lenguaje críptico falsamente profundo.
- Las feministas te calificarían de machista y misógino.
- ¿Pero machista y misógeno por qué? es un problema de calidad nomás.
- Porque eres hombre y como editor estás en un lugar de poder.
- ¡Qué voy a estar en el poder! Soy un señor que vende su fuerza de trabajo no más. Son ellas las que están en el poder académico y que copan los jurados de las becas favoreciendo a sus nenas. Ellas sí que son "power".

jueves, febrero 16, 2006

152. Un culo para Los Muebles / Ok, de acuerdo


"Nada detendrá la marcha de la historia" reza una frase de Fidel Castro. La campaña de Los Muebles no es tan tremenda como la historia, pienso yo, pero igual parece que no se detiene con nada.
Y tú que andas de turista en Malasya, haz clic sobre lo que sigue para que veas cuán seriamente nos tomamos esto de la música, la poesía y el arte:
¿Por qué privar a los demás de lo que te fue dado gratis? Escribe “Los Muebles” sobre tu cuerpo, fotografíate y envía la imagen a julio@revistacasagrande.cl , y a cristobal@revistacasagrande.cl, y a sbarcaza@barco.cl. Si lo haces desde una cuenta de correo inventada (por ej: 1234@gmail.com) mantendrás tu anonimato: nadie sabrá que eres tú. Hazlo ahora.

martes, febrero 14, 2006

151. Malayo púgil II: 3 derrotas ejemplares.

1982
He sufrido derrotas humillantes, pero ninguna como la que me propinó un tipo que vivía en el edificio contiguo al mío en La Habana. No me voy a extender mucho en esto. Discutimos varias veces hasta que decidí que era tiempo de resolver nuestras diferencias con las manos. Fui el que comenzó pero le perdí el rastro a mi adversario; de repente sin entender cómo ni por qué, vi los últimos pisos del edificio, las nubes, y enseguida los bancos de la vereda: había sido proyectado contra el suelo.

Estaba peleando con un judoca. Había llovido y había barro por todos lados. Nos separaron, nos levantamos, simulé resignación y me abalancé luego sobre él sin previo aviso para volver a caer en el suelo, aunque esta vez con mejor fortuna. Fue frente a todo el barrio. Joder, qué injusticia.

Durante largos años esperé mi revancha, los dos crecimos mirándonos de reojo. Él estuvo dos años en Angola, volvió. Tuvimos algunas escaramuzas visuales pero nada pasó finalmente. Hoy sería ridículo guardarle rencor, principalmente porque ha cambiado mi opinión sobre las grescas callejeras.

1985
Con un compañero de colegio que medía el doble que yo en el internado donde estudiaba. Fui torpe en empezar la pelea y negligente en terminarla. Me lo tengo merecido. Además no era mala persona el tipo.

1989
Fue una noche en la cola de la micro en Cuba. Iba con mi hermano Sapo. Tuve una diferencia con unos tipos al subir; el más enojado de ellos me desafió a un combate singular. Acepté inmediatamente porque algunos meses antes había decidido que era "guapo" (bacán, choro, duro, etc).

Descendí del vehículo primero y volví la vista para saber del otro sin haberme alejado lo suficiente de la puerta: ERROR - ERROR - ERROR - ERROR; él bajó aprovechando la diferencia de altura para mandarme un gancho al mentón. Después rodamos en el suelo y el cabrón quedó sobre mí. Pedí prestadas unas fuerzas del más allá para salir de esa posición que me condenaba a una golpiza sin precedentes. Me avergüenza decirlo pero llegué a morderle una mano: tal era mi desesperación. Por suerte el conchesumadre se había agotado con las vueltas en el suelo. La saqué mal pero pudo haber sido mucho peor. Cada uno de nosotros partió por su lado, él cantando victoria, yo cabizbajo.

domingo, febrero 12, 2006

150. Malayo, púgil

A fines de 1º medio un compañero de curso había convertido mi vida en un yogurt y no contento con eso, vociferó en el recreo sus intenciones de hacer aeróbicos encima mío al final de clases. Yo, la verdad, estaba seguro de que no le iba a costar mucho trabajo y me sentía el hombre menos afortunado de Cuba. Guardé la esperanza de que algo lo hiciera olvidarse de mi persona, hasta que el horroroso sonido del timbre me hizo constatar lo inevitable.

Al salir la profesora, los varones de la clase cerraron la puerta y despejaron las mesas para que Jesús (era su nombre) pudiera magullarme a su placer. Apenas alcancé a dar unos pasos desde mi puesto y estuve dentro del fatídico círculo de curiosos esperando verme morder el suelo.
Aquí va una descripción de los protagonistas de esa tarde:

Chucho: también le decían “El loco”, pero su nombre era Jesús. Alto y delgado, pero bien constituido. El típico peleador del colegio, aunque no el mejor. Tenía una hermana guapa, guapa.

Malayo: El más flaco del curso y creo que del colegio. Fanático de los libros de zoología y paleontología. Había perdido todas mis peleas anteriores, nunca por knock out pero sí escandalosamente.

Subí levemente los brazos para adoptar una posición que sin enojar demasiado a mi contrincante, me permitiera esquivarlo, un poco al menos. El hijo de puta se me fue encima como si de ello dependiera la liga de béisbol del año. Por mi parte prendí el piloto automático y respondí golpe por golpe, simplemente porque era lo más adecuado a la situación. Bajé instintivamente la nuca 45 grados para ofrecer una menor superficie de mi rostro.

“¡Dale Malayo!” gritaban dos amigos. Cuando hubo pasado un rato, sorprendido de no estar en el suelo, subí un poco la vista y vi que mi contendor sangraba por la boca y tenía un ojo en tinta. Me llené de alegría y recibí un piñazo en pleno rostro, por lo que volví a concentrarme. Chucho usó todas sus estrategias, mas sin resultados. Cada vez que entraba a mi alcance recibía un castigo genial.

La pelea terminó cuando no pudo continuar. A mí me quedaban energías para un rato más.

Las conclusiones que saqué entonces:
- Inclinar la nuca 45ª
- golpear usando los hombros y el tórax. Después descubrí que es mi forma natural de hacerlo. No siempre da resultado, como contaré más adelante, pero cuando funciona es demoledor.
- no ir a buscar a mi contrincante sino esperar a que entre en mi círculo.

Así fue como gané mi primera pelea importante. Antes de eso fui un error pugilístico.

sábado, febrero 11, 2006

149. Manuelita Fernández

Una inusual variedad de sopa de espárragos sirvió Manuelita Fernández a su esposo Joaquín Toesca, mientras este trabajaba en los planos del palacio de La Moneda. La estrambótica receta incluía un veneno a base de solimán crudo, con una concentración tal que según informaron los boticarios a la justicia de la época "aún con menos sobraba para matar un bruto". El buen Joaquín perdonó a su mujer y la trajo de vuelta al hogar. Murió antes de ver terminada su obra cumbre, constantemente humillado por un burócrata de apellido Altolaguirre que encontraba sus diseños demasiado artísticos. La Moneda sería concluida en 1805 por José de Goycolea, aprendiz de Toesca y según se dice, uno de los numerosos amantes de Manuelita.

Voy a averiguar dónde está enterrada esta mujer. Voy a ir a su tumba y le voy a decir: Manuelita, fuiste muy mala con Toesca.

Eso pienso hacer.

jueves, febrero 09, 2006

148. estimado señor Cardoen

Marzo de 1997
Estimado señor Cardoen:

Le escribo convencido de que el propósito de mi carta no es menos extravagante que su vida, si me permite decirlo. Las noticias que he tenido de usted hacen oscilar su interés entre los asuntos culturales y las bombas de racimo; francamente y con todo el respeto del mundo, me lo imagino como un hombre bastante loco: en eso cifro mis esperanzas.

Pienso en lo molesto que pueden llegar a resultarle las numerosas misivas de esta clase que debe recibir casi cotidianamente y me apena suponer que pongo a prueba su paciencia. Tal es sin embargo, la porción más pequeña del precio que debemos pagar ambos, usted por ser poderoso en los términos humanos usuales, y yo por ser artista.

Después de este preámbulo vamos al tema:

Llevo una existencia miserable, lo que no me tiene contento. Sé que es una situación momentánea puesto que mi naturaleza me obligará a salir a flote de cualquier manera, pero admito que Su Generosa Ayuda me lo haría decididamente más fácil.

Hablo de, digamos, unos cien mil pesos mensuales (lo justo y necesario para costearme los estudios) durante un año. En caso de que juzgue tal cantidad excesiva, estoy dispuesto a recibir lo que sea. Piense en Pericles, Augusto y los grandes mecenas del Renacimiento, o acaso en los legendarios sultanes que se hacían rodear de poetas y músicos.

Y si aún ello no le parece, bien podría ayudar consiguiéndome un trabajo por media jornada que no me impida seguir estudiando. Le envío mi currículum y mi libro. Léalos, estoy seguro de que le entretendrán tanto como esta carta.

Estaré feliz de recibir noticias de su puño y letra, aunque no me he hecho ilusiones de clase alguna. Incidentes como este no hacen la vida de tipos carismáticos como usted y como yo. Nuestra misión, estimado señor Cardoen, es descubrir nuestro origen e indagar acerca de nuestro destino (acaso no sean una misma cosa).

Aquello que hace que interactuemos de esta manera, no asoma más allá de lo que nos hemos acostumbrado a tratar como asuntos humanos. Existe otro mecanismo por el cual nos vinculamos usted, yo, y el resto de las personas; su naturaleza es un misterio para la gran mayoría de nosotros por una razón muy lógica, y a la vez desconocida. Pero esto es ya tema para otra carta, espero no haberlo cansado con mi teología de tercera mano; por ultimo si no llegamos a vernos (cosa que no me extrañaría), reciba al menos mi saludo y la reiteración de este aforismo insignificante: tenemos un origen, tenemos un destino.
Malayo

Hice llegar esta carta a Carlos Cardoen en la fecha que figura al comienzo, a través de un amigo de mis padres a quien escondimos en la casa durante la dictadura. Estaba algo desesperado, aunque, tal como escribí, nunca dudé de que mi propia naturaleza me haría flotar. Una tirada de cartas de tarot me dijo: “no habrá ayuda externa” y no la hubo. Trabajé 1 mes en una galería de arte y el resto del año como gerente de una fábrica de ataúdes. En diciembre gané un premio literario con el que me pagué un computador y un viaje a Cuba. En ese viaje coincidimos con el negro Prieto y Bianchi, sin proponérnoslo. Wao. Publiqué la carta en el cuarto número de la revista Casagrande (abril 1998).

miércoles, febrero 08, 2006

147. Traducción al malayo III: Sabor a mí

Tanto tiempo disfrutamos de éste amor
Nuestras almas se acercaron tanto así
Que yo guardo tu sabor, pero tú llevas tambien
Sabor a mí.

Si negaras mi existencia en tu vivir
Bastaría con abrazarte y conversar
Tanta dicha yo te dí que por fuerza llevas ya
Sabor a mí.

No pretendo ser tu dueño
No soy nadie, Yo no tengo vanidad.
De mi vida doy lo bueno
Soy tan pobre que otra cosa puedo dar.

Pasaran más de mil años, muchos más
Yo no sé si tenga amor la eternidad
Pero allá tal como aquí en la boca llevarás
Sabor a mí.

Tantas veces tuvimos sexo

Y de tan buena calidad

Que recuerdo tu sabor, y estoy seguro de

que recuerdas el mío.

Niégalo ahora si puedes

Admite que te descontrolarías si me acerco

Tanta
dicha te di que llevas mi marca

No pretendo ser tu dueño
Me felicito por otras cosas

Pero sé en qué aspectos soy bueno
Tú pudiste comprobarlo, y gratis

Pasará mucho tiempo, mucho

No sé cuánto, pero bastante

Tú me probaste y te gustó

En la boca llevas, ya sabes, ese sabor

Además:
Traducción al malayo I: Historia de un amor

Traducción al malayo II: La barca

martes, febrero 07, 2006

146. Poder

Las movilizaciones que protagonizaron los alumnos de la enseñanza secundaria de la Región Metropolitana en abril de 2005, demostraron que había un movimiento estudiantil cohesionado y con demandas concretas en las aulas chilenas. Las exigencias de entonces se centraban en tres puntos: (1) ampliación del horario de uso del pase escolar, (2) congelamiento del valor del pasaje escolar, y (3) congelamiento del porcentaje de notas que incide en la ponderación de la PSU. Meros aspectos coyunturales que dieron paso a discusiones más serias sobre el rol del estado en la educación, la participación de los centros de alumnos en la toma de decisiones al interior del colegio y la Jornada Escolar Completa, entre otros.

El de la foto se llama Daniel Bremer, es uno de los dirigentes. Después de entrevistarlo conversamos un rato. Me dijo algo muy interesante sobre el poder:

"El poder es el acceso a la información, y el uso de esa información es la manera en que se ejerce el poder". Wao.