jueves, noviembre 08, 2007

505. el colaless es un invento de los samurais

Veo a mi mecánico más veces de las que quisiera, primero porque manejo un auto antiguo, y en segundo lugar porque como es también mi amigo, le importa menos hacer bien su trabajo: a veces he quedado en pana 4 cuadras después de salir del taller.

Es aficionado a las artes marciales y hace poco se compró un sable, perdón (no le digan que cometí esta imprecisión), una katana. Le comenté sobre la homosexualidad de los samurais y se quedó pensativo, cosa que me hizo mucha gracia. Había olvidado este incidente la siguiente vez que pasé a verlo, pero al despedirnos me dijo: “sabe Malayo, estuve averiguando y entre los poetas hay haaaarto maraco, y en todas las épocas fijesé”. Nada que decir.

Había comenzado a tomar la costumbre de molestarme con eso, así que le paré los carros: los poetas (le dije) no presumimos de nuestra virilidad ni hablamos con voz ronca, cada quien hace lo que quiere.

Pero como eso no pareciera frenar su entusiasmo, tuve que tirarle un exocet: el colaless es un invento de los samurais.

Ahí se quedó callado. Ahora cuando quiero ponerlo en su lugar le pregunto qué calzoncillo anda trayendo.

martes, noviembre 06, 2007

504. homosexualidad samurai

A propósito de Manowar, recordé esta otra anécdota:

Un amigo practica Jiu Ji Tsu en los EEUU, al parecer hace varios años. Esta es según entiendo, la más brutal de las artes marciales, no hay movimiento que no termine rompiéndole un hueso al adversario. Hace tiempo citó una de las frases belicosas de Musashi en una conversación por Messenger. Musashi, como es sabido, es uno de los autores más populares de la literatura marcial japonesa. Un colega suyo de apellido Yamamoto en otra obra del canon samurai (no me pidan que recuerde el nombre ahora) se ocupó de estandarizar las costumbres guerreras de estos espadachines. Entre estas estaba la de tomar por amantes a jovencitos. Yamamoto aconseja que la relación no se extienda más de 2 años, si no recuerdo mal. Cuando se lo hice notar a mi amigo, exclamó: “¡¡Oh no, esto no lo puede saber mi sensei!!”

Pobre sensei.

domingo, noviembre 04, 2007

503. ¿Hay algo más gay que Manowar?

El Führer se mandó el siguiente speech el 18 de febrero de 1937: “un homosexual es un hombre radicalmente enfermo en el plano psíquico, es débil y se muestra flojo en los casos decisivos (…). Debemos comprender que si este vicio continúa expandiéndose en Alemania sin que lo combatamos, será el final de Alemania, el fin del mundo germánico”.

El año antes pasado me sorprendió saber que había metaleros nazis. Más tarde comprobé que Manowar era una de las bandas que veneraban debido a su simbología, repleta de águilas, espadas y alusiones ingenuas a la mitología germana. Los títulos de sus canciones: “Thor”, “La sangre de mis enemigos”, “el ejército de los inmortales”… hablan de batallas, sangre y monstruos, con toda seguridad salidos de la imaginería hollywoodense. A mí me gustaba el disco “The sign of the Hammer” en 1986. El que sacaron al año siguiente era tan malo que hasta lo encontré infantil entonces.

Bueno, la entrada de hoy es para proponer a los metaleros nazis que salgan a la calle vestidos como Manowar, a ver si son tan bacanes. No olviden pintarse los ojos.

sábado, noviembre 03, 2007

jueves, noviembre 01, 2007

501. la feria del libro, un manicomio

Finalizaba un recital de poesía de Thiago de Melo en la Feria del Libro, y como es habitual en estos eventos, se le ofreció la palabra al público. Un caballero investigador de la literatura le regaló un libro a Thiago fechado en 1960, que éste coeditó junto a Neruda, y dio un discurso sobre los lazos de amistad entre Chile, México y Brasil. Según recordó, México entregó a nuestro país la suma de 1 millón de dólares de la época para apoyar la reconstrucción del sur tras el terremoto de Valdivia. Eso me hizo tenerle más cariño a mis amigos mexicanos pero no es de lo que quiero hablar ahora.

El segundo orador pidió a Thiago que intercediera ante las autoridades de su país para liberar a Hernández Norambuena, preso por intentar secuestrar a un empresario local. Enseguida otro señor lo interrumpió con un “déjalo que se pudra en la cárcel”, originando un breve intercambio de palabras. En el público había gente que parecía disfrazada, menos mal que no dijeron lo que pensaban.

Cuando la moderadora pedía un poco de calma, la editora de un libro que se presentaba a continuación (o alguien encargado de la edición) empezó a golpear la puerta furiosamente.

La representante de la organización de la feria me contaba más tarde que el señor que había pedido la libertad de Norambuena era papá de una ex compañera suya de colegio. Thiago le dio su email a la salida para que le mandara los antecedentes del caso.

Un amigo y yo reflexionábamos que a estas cosas es tan raro que acuda gente, que los que vienen están chiflados. Todos: el orador amistoso, el defensor de Norambuena, su contradictor, la neurótica que golpeaba la puerta, y Thiago también. Todos menos nosotros, claro está, y menos ustedes también. Pero ustedes no estaban allí.

domingo, octubre 28, 2007

499. recomendaciones para el uso no sexista del lenguaje

USO HABITUAL . RECOMENDACIÓN
presidente . . . . . . . . . . .presidenta (uso ya asimilado en chile)
poeta . . . . . . . . . . . . . . . poetisa

viernes, octubre 26, 2007

498. videos abstractos

Un amigo que se dedica a la realización de videos abstractos, me contaba que durante la cena de clausura de un festival de dicho género que tenía lugar en Italia, le comentó al organizador que ninguno de los trabajos presentados eran verdaderamente abstractos. El organizador calló un momento; mas luego haciendo tintinear su copa pidió silencio a la mesa, repleta de renombrados videastas, y comunicó la opinión de mi amigo: “Sebastián opina que ninguno de los videos presentados por ustedes es abstracto”.

Mi amigo quedó paralizado. A pesar de no ser un gran orador, logró salir del impasse de alguna manera que no me pudo explicar bien, pero a juzgar por su expresión al momento de relatármelo, parece que lo consiguió.

miércoles, octubre 24, 2007

497. energía sexual descontrolada

En 1994 asistí a una jornada de crecimiento personal New Age en El Arrayán con mi novia de entonces y unas amigas suyas. Creo que a las personas New Age les disgusta que los llamen así pero no encuentro una denominación más adecuada. Nos daban instrucciones ridículas durante un rato para que tomáramos conciencia de nuestro cuerpo, luego nos hacíamos masajes unos a otros, luego habitábamos con la mente diferentes espacios de la sala, y al final ponían una música africana para que la gente se sensualizara, pues estaba muy de moda la salsa.

Yo estaba allí contra mi voluntad y trataba de sobrellevar la situación lo mejor que podía. La persona que nos había llevado se quedó hasta el final y no había forma de volver si no era en auto. Además mi novia no lo estaba pasando tan mal.

Cerca del final nos reunieron en grupos para conversar acerca de lo que estábamos sintiendo. Recuerdo que una chica tomó la palabra para romper el hielo, y después de explayarse unos 5 minutos sobre cómo su energía sexual había subido del estómago al cuello y después a un brazo, los otros integrantes le dijeron que ella era de otro grupo, que había quedado en el nuestro por error. Así que la pobre tuvo que retirarse al grupo vecino a repetir su historia. Pobre chica, qué complicado que la energía sexual se le subiera al cuello y al brazo. No parecía excitada en todo caso.

Uno o dos años después al pasar por calle Suecia vi de reojo un grupo pop en uno de esos bares. La bajista me sonrió desde el escenario; respondí mecánicamente. Era ella: wao.

lunes, octubre 22, 2007

496. maldición gitana

Un gran amigo que andaba deprimido aceptó leerse la suerte con una gitana hace algunos años. Mientras ponía atención a lo que decían las líneas de su mano, descubrió que la mujer le estaba sacando un billete de mil pesos del bolsillo. Casi le tuvo que hacer una llave para obligarla a soltar el botín, pues estaba adherida a él como una jaiba. La gitana, de muy mal humor, lo persiguió dos cuadras gritándole maldiciones que tenían por objeto destruir su virilidad para siempre: mi amigo quedó genuinamente asustado. Pero fue en vano porque él dice que las palabras no surtieron efecto.