viernes, diciembre 09, 2005

106. Por qué votamos por Bachelet

El lugar y la época más oscuros de la historia de Chile convergen en Villa Grimaldi. Michelle Bachelet estuvo detenida allí junto a su madre, días después de que su padre fuera torturado y asesinado por sus compañeros de armas.

Tres décadas más tarde la vimos ocupar cargos ministeriales y encumbrarse a la presidencia de la república, el lugar más respetado, más luminoso, al que se llega por votación ciudadana.

Por eso la candidatura de Bachelet representa un viaje desde la oscuridad hacia la luz.

Lo ha hecho pésimo en los debates presidenciales, no sabe cómo responder a la prensa, no tiene un slogan marcador. Sin embargo los sondeos de intención de voto no han variado sustancialmente. Eso demuestra que las personas que votan por ella no lo hacen por su manera de pronunciar discursos, sino por el lugar que ocupa en la historia de Chile.

Va desde la oscuridad hacia la luz y en ese viaje la acompañamos todos, porque la historia personal de Michelle es la historia personal de Chile, y cuando se asome a los balcones de La Moneda el cielo será más azul y el sol brillará más para todos nosotros.

Divorciada, atea, trabajadora, con tres hijos de diferentes matrimonios, incluso se dice que fue novia de un frentista: un producto 100% chileno. Cuando llegue a la presidencia, voy a salir vestido de blanco a la calle y voy a abrir los brazos (no sé por qué, pero siento que es lo correcto). De esta manera pienso que podría formalizar mi desición de no sentir más dolor por mi (nuestro) pasado inmediato.

miércoles, diciembre 07, 2005

105. Una historia navideña

Invitado por mi amiga Shara participo en una campaña para hacer regalos a niños de la Corporación del Niño Agredido. Tengo varios libros infantiles que pensaba regalar a la hija de mi ex novia el año antes pasado, así que se me ocurrió regalar uno de ellos. Sin embargo, eso me hizo recordar que devolví un regalo navideño idéntico cuando tenía la edad de la niñita que me tocó en suerte.

Para la navidad de 1975 vivía con mi madre y mi hermana en un edificio de refugiados políticos, ubicado en una comunidad estudiantil de Paris. En el barrio en general éramos todos pobres, tenía amigos franceses (hijos de estudiantes), vietnamitas, africanos, argelinos, gente que había escapado de sus países y que trataba de flotar un poco mientras hacía algo de proselitismo.

Los estudiantes organizaron una navidad benéfica, disfrazaron a uno de ellos de viejo pascuero y juntaron regalos para los niños del sector. Entre esos niños estaba yo.

Cuando llegó mi turno el viejo pascuero me entregó un librito de cuentos, que rechacé inmediatamente. Buscó en seguida otro libro más grande, y luego otro que incluía un disco para escuchar el relato de la historia. Dije que no. Otro más. No. Perdió la paciencia y farfullando palabrotas a media voz (que escuché sin turbarme un gramo), llamó a un ayudante para que se encargara de mí. Éste trató de convencerme de que aceptara varios discos de música infantil y unos osos de peluche que eran un espanto. Se sentó, suspiró y me pidió que escogiera yo mismo un regalo entre los juguetes allí dispersos.

Fui directo a una pistola de plástico negro.

Habría que meditar sobre cuánto de lo que somos tiene que ver con la educación que recibimos y cuánto con un chip que llevamos enquistado desde el nacimiento. No he cambiado nada desde entonces, cada vez que voy a elegir algo repito la misma escena de aquella navidad, agotando a mi contraparte.

Pero la anterior era una acotación al margen, lo que me llama más la atención es constatar que esa noche desprecié los libros y la música por una pistola. Wao.

Veremos qué regalo hago a esta niñita.

lunes, diciembre 05, 2005

104. Mala


Guitarras: Santiago Barcaza y Malayo
Voces: Santiago Barcaza, José Joaquín Prieto, Cristóbal Bianchi y Malayo
Tiple: Santiago Barcaza
Bajo: Jorge Herrera
Batería: Andrés Waissbluth


Mala

Como el aire que respiro mientras te vas
Eres demasiado mala para mí

Tan feliz de imaginarte, tan triste así
Eres demasiado mala para mí

Mala....
No me cambió la suerte, tú sigues siendo mala

Cuando miras, mala
Cuando callas, mala
(hablado: no tenías para qué ser tan mala)

Tanta gente que se aleja de este lugar
Eres demasiado mala para mí

Me pregunto si sabrán hacia dónde van
Eres demasiado mala para mí

Mala...
No vas a recogerme, tú sigues siendo mala
No vas a detenerte, tú sigues siendo mala
No me cambió la suerte, tú sigues siendo mala
Mil veces mala

domingo, diciembre 04, 2005

103. Los Muebles en El Clandestino


Grabamos “Mala” ayer sábado con Francisco Strau, el mismo sonidista que grabó La voz de los 80 (primer disco de Los Prisioneros).

Entre la grabación y el afiche gastamos 95 lucas y ganamos 92 en las entradas, por lo que quedamos con un déficit de 3 lucas. No está mal.

Barcaza tenía un matrimonio en las afueras de Santiago. Llegó a la sala de grabación a punta de red bull. Todo fue muy angustiante, nuestro baterista Waissbluth tenía poco tiempo, el sonidista tenía que partir a Rancagua en la tarde. Terminamos de masterizar a las 22:00, apenas con tiempo suficiente para llegar al Clandestino. Después faltaba un cable, faltaba una pila, etc. sorteamos muchos obstáculos.

Manden traseros escritos, escuché que había modelos anotando nuestros e-mails entre el público.