sábado, diciembre 23, 2006

327. 23 de diciembre

Recién vengo a caer en la cuenta de que hoy es 23 de diciembre, cumpleaños de mi hermano Yamil, muerto en septiembre de 1992 de un balazo en el vientre. Llegó a Malasya de manera tangencial por una pregunta que hizo una visitante en los comentarios. La foto es de 1989, él es el de la derecha. El del medio es Pikera, el amigo más antiguo que conservo y que vive en algún lugar de la frontera de Brasil / Venezuela en estos momentos. Fue un placer tocar con uds esta noche (la frase de los músicos del Titanic cuando el barco se hundía).

jueves, diciembre 21, 2006

326. Para Y.S.C (Tranquilo hermano si no te veías tan mal).

Regresé al cementerio algunos años después de la muerte de Yamil para, como quien dice, pasar a saludarlo. Siguiendo procedimientos de rutina sus restos habían sido trasladados a una pequeña caja de mármol junto a muchas otras apiladas vertical y horizontalmente. Las cajas de encima habían hecho ceder la de mi amigo y algunos de sus huesos se hallaban desparramados en el suelo. Los recogí y acomodé lo más respetuosamente que pude pero pese a todos mis esfuerzos la situación no podía ser más ridícula. Hasta me habría gustado decir “tranquilo hermano si no te ves tan mal”. Bueno no veo mucha literatura en estas líneas pero otro amigo al saber del asunto me pidió que lo escribiera. En fin no debería estar dando explicaciones por esto.

miércoles, diciembre 20, 2006

325. estos son los collares de los que hablaba


Los tenía en un cajón hace años, aquí están. Según contaba el brujo santero, cada cierto tiempo había que "darles de comer", lo que significa ponerlos en un plato con sangre y cosas por el estilo. Estos no comieron nunca más.

martes, diciembre 19, 2006

324. brujos y santeros

En 1992, con la idea de utilizar todas las vías posibles para ayudar a un amigo que agonizaba en el hospital (un paco le pegó un balazo), visité algunos santeros. Uno de ellos que era muy respetado en la zona, me miró fijamente: “tú eres hijo de Obatalá y de Yemayá (son dos jerarcas del panteón afrocubano); debes ponerte sus collares”. Asentí sin condiciones porque usar collares de santería te daba un aire de delincuente que haría feliz a cualquier equivocado de 23 años de edad (a comienzos de los 90 los collares estaban de moda entre los patos malos cubanos).

Me pidió que fuera a visitarlo con unas palomas y eso hice. La ceremonia fue desagradable, me tuve que empelotar y permitir que dos ayudantes me azotaran con ramilletes de “escoba amarga” (una planta típica de allá). Todos eran gays y me gritaban sin contener la risa “¡Vamos, vamos rubio, que te estamos limpiando!”. Esto lo supo todo mi barrio porque un amigo que me acompañaba soltó el casette.

Acto seguido el brujo y otra santera me arrodillaron en una pieza repleta de velas y muñecas de colores. Mientras entonaban cánticos ceremoniales africanos me iban echando una mezcla de manteca con no sé qué otra cosa de olor dulzón repugnante en las rodillas, los codos y la cabeza. Luego trajeron las palomas, les arrancaron la cabeza y me echaron la sangre encima.

No sabía que la sangre de los pájaros era tan tibia.

“Acuéstate en el suelo si te mareas” me dijeron. Pero no estaba mareado, sólo quería sacarme todo eso de encima cuanto antes. Usé los collares un par de meses, luego me dio asco. Me acordaba de la sangre de las palomas y de todo lo demás. Por ahí los tengo, son de plástico, nada del otro mundo.

domingo, diciembre 17, 2006

323. el hombre de la guitarra azul toca en Los Muebles

El Hombre de la guitarra azul/ Wallace Stevens

El hombre inclinado sobre su guitarra,
Un pobre sastre. El día era verde.
Dijeron: «Tienes una guitarra azul;
No tocas las cosas como son».
El hombre replicó: «Las cosas como son
Cambian en la guitarra azul».
Entonces le dijeron: «Tócanos un aire
Más allá de nosotros, que sea nosotros mismos,
Un aire en la guitarra azul
De las cosas exactamente como son». (Lee aquí el poema completo).


El de la foto es Santiago Barcaza, el hombre de la guitarra azul.