sábado, abril 22, 2006

186. El Claneta

En La edición actual del Claneta:

  • Vicuña Off Side : Franca Bubenik entrevista al protagonista de Fuga
  • Últimas palabras : Marisol García escribe sobre los obituarios. Soy fan a esta chica y los invito a uds a segur mi ejemplo.
  • El amor nos separará : Maria José Viera-Gallo lanza su primera novela, Verano robado, con Alfaguara: JUEVES 27 DE ABRIL A LAS 20 HR, EN EL PULPO (BILBAO 505, GALPÓN INTERIOR). Volviendo al Claneta, este artìculo parte con el nombre de una canción de Joy Division que conocemos bien. Siempre les sale bien a las mujeres escribir sobre amor.
  • La Marcha de los bonobos : Por Sebastián Campos. El director de La Sagrada Familia encontró nuevos argumentos en su cruzada por la unidad de la (sagrada) familia. Debería haber hecho un posteo sobre la película hace rato.
  • El Napolitano : Vadim Vidal tiene una personalidad difusa. Es DJ, periodista, escritor y al parecer, algo más que la suma de sus partes.
  • Sonido : Un recorrido virtual con Betania. Del diseño a la mesa de DJ hay menos de un metro.

jueves, abril 20, 2006

185. Tu culo para Los Muebles / ¿Y ahora?

Espero que este trasero colme las expectativas de la exigente audiencia de este blog. Por último, tal como dijo una lectora una vez, manden sus propios culos y paren de alegar.

Y tú que llegaste de casualidad a Malasya, haz clic sobre los links que aparecen a continuación y no digas nada.
No seas mala, escribe “Los Muebles” sobre tu cuerpo, fotografíate y envía la imagen a julio@revistacasagrande.cl , y a cristobal@revistacasagrande.cl, y a sbarcaza@barco.cl. Si lo haces desde una cuenta de correo inventada (por ej: 1234@gmail.com) mantendrás tu anonimato: nadie sabrá que eres tú. Hazlo ahora.

miércoles, abril 19, 2006

184. hasta el último pelo


En 1999 envié un mail a mis amigos comunicándoles que había decidido asumir mi condición de calvo. Quería decir con esto que aceptaba que todas las acciones que había emprendido hasta entonces para evitarlo eran vanas. No obstante, hacía patente mi decisión de seguir echándome cosas en la cabeza y tomando vitaminas porque aún sabiendo que ya de nada sirve, pues estoy condenado por la genética, voy a luchar hasta el último pelo.

Siete años más tarde he encontrado, si no la solución definitiva, al menos un aliciente: el aloe vera. Todas las noches me froto un poco en la cabeza y parece que algo estoy consiguiendo después de una semana y media de tratamiento.

martes, abril 18, 2006

183. Malayo púgil V: En un furgón

Esto pasó en 1998 si no recuerdo mal. Me estaba despidiendo de la Ale del Río y de un joven poeta porteño en el puente Loreto. Andaban conmigo mi hermano Germán y otro joven poeta llamado Renato. Minutos antes me había burlado de un hombre rana que hacía el absurdo en la ribera del Mapocho. Eran la 1:AM aprox.

Dos furgones llenos de pacos se detuvieron junto a nosotros. Bajaron unos 12 efectivos y nos sacaron mugre y media a Germán y a mí. Sufrí mucho por no poder devolver el castigo, pero sabía muy bien que los hijos de puta buscaban una pequeña justificación para ensañarse con nosotros y dejarnos medio muertos en la penitenciaría. Respiré hondo mientras contaba las patadas que recibía en el suelo como si fueran las ovejas que uno cuenta para quedarse dormido. Me cubrí la cara para no quedar marcado; exageré como un jugador de fútbol que recibe una falta. El que más gozaba era un paco medio gordito. Siempre el que más golpea a una persona amarrada o en inferioridad numérica es el más blando. Sufro cuando lo recuerdo a veces; después me voy calmando y cuando recupero mi estado habitual me siento más tranquilo y hasta un poco sabio.

Cuando nos subieron a uno de los furgones tenía el rostro deformado por la ira. Los pacos detuvieron a Renato también porque había anotado la patente delantera del furgón (Z-79) (la trasera estaba cubierta con un trapo). Dentro del vehículo reinó un silencio glacial que sólo fue turbado cuando minutos más tarde subieron a dos cumas. Estos, sin pérdida de tiempo empezaron a exigir dinero a Germán y Renato.

La cólera me sumía en un lento éxtasis a medida que reflexionaba sobre la golpiza recibida. Tanto así, que cuando traté de decirle a los cumas que Renato y Germán venían conmigo, fui incapaz de pronunciar algo inteligible: temblaba y tartamudeaba como si tuviera fiebre. Fue tal vez eso lo que los llevó a faltarme el respeto y amenazar con hacerme cooperar primero. Nos trenzamos a golpes en la oscuridad. Yo me rompí los nudillos; ellos se rompieron la cara. Uno quedó desecho, tuvieron que darle 7 puntos entre la ceja y el pómulo en la posta central. Fue el que peor salió, puse mucho cuidado en quebrarlo porque era más grande y había que dejarlo fuera de combate para que las cosas quedaran 1 contra 1. De todas maneras no entiendo cómo su amigo no perdió una muela en la refriega, le di con el alma pero tenía el hocico durísimo. Cuando los pacos abrieron la puerta trasera todo había terminado. "Nada de clasistas" (Germán decía eso porque soy rubio) los pacos la emprendieron contra los cumas. Yo creo que fue porque ya se habían dado el gusto con nosotros. Nos dejaron en libertad a las 6 AM luego de pagar la fianza con la plata que no nos quitaron los cumas.

Mandé una carta al Mercurio a la semana siguiente, puse a Bianchi de testigo. Los del Mercurio reenviaron la carta a la comisaría y los pacos llamaron a Bianchi. Yo estaba muy afectado por la paliza y quería ver una vez más al gordito. Germán y la Ale del Río, testigos directos, me pidieron que no hiciera nada más para no meterse en problemas con la policía chilena. Germán me achacaba parte de la culpa por haber vestido un poncho esa noche. (Poncho = vestimenta latinoamericana muy usada por la izquierda en tiempos de la UP). Mi plan era proponerle a los pacos que me dejaran 5 minutos con el gordito a cambio de desistir de mi denuncia. Un rato que fuera.

Olvidé decir que el hombre rana de quien me burlé al comienzo era un especialista del GOPE, supimos más tarde.

lunes, abril 17, 2006

182. fondart

Hay un verso de Neruda que habla de un notario que hace el amor a su mujer como por descuido. Algo así fue nuestra catorceava postulación al FONDART, el viernes antes pasado. Lo hicimos casi sin darnos cuenta.

Recuerdo las postulaciones anteriores, llenos de esperanzas y de hojas y hojas impresas con gráficos y números. Una fundamentación pragmática o caliente según el caso. Carreras a buscar presupuestos, recomendaciones, etc, etc, etc, etc. Y el último día los últimos en fila para entregar los formularios.

Una de esas veces las asistentes del Consejo del Libro nos habían pedido severamente que no dejáramos las cosas para el último día, pero ahí estábamos el negro Prieto y yo, otra vez últimos. Habíamos entrado colados a través de lo que parecía ser una salida de emergencia después de que cerraran las puertas de recepción. Una vez adentro, nos percatamos de que faltaban hojas por fotocopiar. Conseguimos fotocopias en el piso 7, 8, 9, no lo recuerdo, allí dimos con una fotocopiadora y una persona de buena voluntad.

La cola terminaba con nosotros y cuando nos tocó el turno fuimos divisados por las asistentes del Consejo del Libro y las cámaras del canal 13.

- ¡Usted venga para acá ahora mismo! (Dijeron las asistentes del Consejo del Libro tomándome del brazo).

Mientras yo daba explicaciones por nuestro retraso, el negro Prieto hacía un resumen del proyecto CHILE AL COSMOS a una guapa periodista de canal 13. Era nuestra 6ª postulación creo.