sábado, abril 08, 2006

176. Informativo

Este martes 11 de abril en la entrega de los Premios Altazor nos harán un homenaje por cumplirse cinco años desde que bombardeamos La Moneda con poemas, 23 de marzo de 2001.

Chile Visión mandó a imprimir la misma colección de marcadores de libros que usamos entonces, con un diseño nuevo que alude al aniversario. Y el lema: Cinco años en el aire.

Son siete mil marcadores de libros en total con poemas de unos 38 autores. Los mismos de entonces. No puedo decir más.

Estamos trabajando para lanzar poemas en otro lugar. Tal vez resulte, tal vez no. No puedo decir más porque soy supersticioso. Además me desconcentra hablar de lo que no está resuelto.

viernes, abril 07, 2006

175. Tu culo para Los Muebles / sujeta firmemente el mouse


. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . No digas nada, sujeta firmemente el mouse y haciendo clic sobre los links que aparecen a continuación, recorre junto a Los Muebles la parte más blanda de la dura carretera del rock n roll.
No seas mala, escribe “Los Muebles” sobre tu cuerpo, fotografíate y envía la imagen a julio@revistacasagrande.cl , y a cristobal@revistacasagrande.cl, y a sbarcaza@barco.cl. Si lo haces desde una cuenta de correo inventada (por ej: 1234@gmail.com) mantendrás tu anonimato: nadie sabrá que eres tú. Hazlo ahora.

jueves, abril 06, 2006

174. La melancolía te hace vulnerable a cualquier cosa

Conduciendo rumbo a la casa de mi hermano el Chico Figueroa, con la intención de llevármelo al cumpleaños de mi hermano Torche, me vi envuelto en una de esas típicas situaciones que te ocurren cuando caes presa de la melancolía. Al doblar una esquina una mujer muy fea, a lo mejor un travesti, me pidió que la llevara:

- por favor sácame de aquí.

Le expliqué que sólo iba a la próxima cuadra, que es donde queda la casa de mi hermano Figueroa. “No importa, llévame igual”. Parecía como si mi estado de melancolía me hubiera metido en uno de esos poemas de hablante femenino que estuvieron en boga en los 80 en Chile (clones de La Tirana de Maquieira). Le dije que no a ella y le digo que no a los poemas de hablante femenino (por favor no vean en esto un juicio de valor no quiero pelear con nadie).

Al bajarme del auto dudaba sobre si había hecho lo correcto, tal vez debí ser más dócil con esa persona, tal vez debí llevarla aunque fuera una cuadra o dos (me decía).

Ahora estoy seguro de que me habría metido en un problema, ¿cómo hago que se baje del auto después? La melancolía te hace vulnerable a cualquier cosa. Pero ya pasó, no estoy melancólico.

lunes, abril 03, 2006

172. Malayo delincuente II

Tengo un recuerdo muy tierno de mi primer robo, en un supermercado de Los Ángeles, EEUU, 1974. Había sido instruido en que lo que había en los supermercados pertenecía a los pobres, y nosotros éramos pobres. Pero estaba interpretando estas lecciones a mi conveniencia, era un Robin Hood actuando en su propio beneficio.

Vi un avión con una cuerda y un dibujo que lo mostraba volando. No lo podía creer. Pienso que cada vez que sentimos una pasión enfermiza como la que sentí yo por ese avión, le damos curso con éxito sin importar de qué se trate. El avión fue mío, sobra decirlo. Lo hacía girar dándole vueltas con la cuerda, era como agitar una bandera. También vi una bicicleta que me gustó mucho pero decidí no sentir una pasión enfermiza por ella.

Lamento haber usado la imagen de la bandera, está un poco trillada.