viernes, octubre 31, 2008

Los muebles vuelven al estudio

Imágenes de la grabación de "Himno del hombre de la guitarra azul".
Batería, Andrés Waissbluth; bajo y armónica, Andrés Valdivia; guitarra, el hombre de la guitarra azul; voz, un servidor.


martes, octubre 28, 2008

723. muerte de ricardo claro

A propósito de la muerte de ricardo claro, conocido colaborador de pinochet, una compañera de oficina dice que en estos momentos “don sata debe estar súper ocupado preparando un cóctel de bienvenida” (“pero cuéntamelo todo ricardo, cómo lo hiciste tan bien allá arriba”).

me hizo gracia.

sábado, octubre 25, 2008

721. El voto útil

(A propósito de las elecciones municipales 2008) 

Diez mil mercenarios griegos quedan aislados en la mitad de Asia, después de participar en una disputa por el trono persa. El rey vencedor, Artajerjes II, llama a negociar a los líderes y los asesina, convencido de que su muerte hará que las tropas se desperdiguen como una manada de ñúes. Los griegos, sin embargo, se reúnen en asamblea, eligen por votación a nuevos jefes y regresan a la patria venciendo mil dificultades. Esa historia, relatada por Jenofonte, ocurrió en el año 401 antes de Cristo y suele tomarse como ejemplo de la utilidad práctica de los valores democráticos.

La lógica de Artajerjes II llevó a un ex gobernante de facto a decir, a propósito del deceso de un presidente socialista, “muerta la perra, se acaba la leva”. Es interesante reparar en las similitudes de pensamiento que se dan entre los tiranos.

Por otro lado, las dictaduras, sea cual sea la ideología que las sustente, repiten los mismos patrones: hacen desfilar a la gente con antorchas en la mano, construyen pomposas obras arquitectónicas, eligen algunos héroes y mártires para exaltarlos hasta la náusea, y repiten incansablemente una verdad oficial: que la historia recomenzó en la fecha en que el dictador se hizo con el poder a sangre y fuego, lo que suelen llamar “salvar la patria”.

Las masas soportan bien las dictaduras porque les ahorran la necesidad de pensar; toda la verdad viene masticada, digerida desde arriba, y lo que hay que saber se entrega en un esquema sencillo, con fronteras claras entre el bien y el mal. No obstante, cumpliendo la lógica de Artajerjes II y de nuestro ex gobernante de facto, al morir los caudillos se acaban sus levas. El principio que tratan de aplicar a los demás sólo es válido para ellos mismos.

A mí me acomoda la democracia porque soy quisquilloso y prefiero no verme en la obligación de marchar con una bandera voceando consignas dictadas por el oficialismo; tampoco me agradaría que me conminaran a vigilar a mis vecinos o que personas sin hábitos de lectura me dijeran qué libros me convienen. Gracias a la democracia, además, he tenido algunas alegrías, como, por ejemplo, la vez en que un presidente chileno condenó la invasión a Irak o cuando la hija de un general torturado se ciñó la banda tricolor.

No todo es color de rosa, es cierto. Algunos candidatos regalan jeans o pagan las cuentas de la luz para conseguir votos, mientras que otros han recurrido al espionaje telefónico. El gobierno de una sociedad medianamente democrática debe lidiar con eso y además soportar que la población exprese las ideas más extravagantes de la manera más absurda, y a veces hasta violenta, y que leyes importantes se vean entrampadas en el parlamento por falta de consenso o por mañoserías de los parlamentarios. Para más remate, una parte de nuestros impuestos se destina a financiar el sistema.

Sabemos que ni la mitad de las promesas que se han formulado estas últimas semanas será cumplida por los futuros alcaldes. Hemos visto agresiones, descalificaciones, de todo. Pero eso no tiene importancia comparado con la posibilidad de votar por un candidato. Por suerte, no es necesario demostrar qué tan útil es esto. Diez mil griegos lo hicieron por nosotros hace tiempo.
.
.

jueves, octubre 23, 2008

720. Las escuelas que tenemos

Durante una de nuestras visitas, en la mitad de una clase desorganizada, en que la profesora gritaba múltiples órdenes y la mayor parte de los niños, sin tener nada que hacer, se entretenía peleando, se acercó a una de nosotras un niño con el cuaderno en la mano. Se llamaba Javier, tenía siete años y dijo: “tía, enséñeme”.

Dedicatoria de “Las escuelas que tenemos”, de Bárbara Eyzaguirre y Loreto Fontaine (Centro de Estudios Públicos)

martes, octubre 21, 2008

719. mujeres por la píldora

Encuesta Nacional de Mujeres realizada por Corporación Humanas con apoyo de Oxfam revela que el 64% rechazará en las urnas a candidatos/as que se nieguen a entregar el anticonceptivo de emergencia. Además, el 69% de las electoras no votaría por un candidato que rechace la legalización del aborto terapéutico. La protección hacia los derechos sexuales y reproductivos continúa siendo una de las principales deudas de la democracia con las mujeres.

Yo que no soy mujer, me decidí a votar por Danae Mlynarz en Ñuñoa porque supe que andaba recorriendo farmacias una vez para acusar a las que no vendían la píldora.

viernes, octubre 17, 2008

717. Eduardo Frei Ruiz-Tagle

"La volatilidad de los mercados, producto de la crisis financiera global, nos obliga a estar preparados para tomar las medidas que sean necesarias en forma oportuna. Esta inestabilidad genera incertidumbre en las familias chilenas..."

Así comienza la columna de Eduardo Frei Ruiz-Tagle publicada hoy en La Tercera. El poeta Armando Uribe sostuvo que este había sido el presidente más tonto de la historia de Chile. Lamentablemente, las palabras del aludido parecen darle la razón.

domingo, octubre 12, 2008

715. irse al chancho

No se vayan al chancho

Hasta de bodrios cinematográficos como la segunda parte de Matrix, o la última de Batman, puede uno sacar conclusiones provechosas. En mi caso, y lamento que no haya sido el de los genios de Wall Street, esas películas me sirvieron para reflexionar sobre el daño que puede acarrear una sobredosis de explosiones y persecuciones.

Ya el Cristo de Elqui, el protagonista del libro de Nicanor Parra, nos prevenía sobre los peligros del exceso, cuando decía no estar en contra ni de las relaciones sexuales prematrimoniales ni de la Democracia Cristiana, “siempre que no exageren la nota”.
El exceso de cualquier ingrediente echa a perder no sólo las películas, sino también las recetas de cocina y las relaciones de pareja; asimismo, es capaz de anular el efecto de los antibióticos, convertir el mareo en borrachera y la borrachera en escándalo. Si el exceso puede derribar los puentes y hacer chocar los automóviles, ¿por qué no habría de hacer otro tanto con las operaciones bancarias?

La inversión privada no puede fomentarse a costa del bienestar de la ciudadanía. No le tengo miedo al libre mercado ni a la competencia, pero sí a la falta de regulación, que, cuando hay dinero de por medio, deriva en el exceso. Las grandes compañías estafan continuamente sin hacerse cargo de la calidad del servicio que prestan, no por mala voluntad sino por políticas deficientes, por privilegiar la velocidad de la cadena transportadora en desmedro de la atención al cliente o, lo que es lo mismo, por reducir costos sin importar el daño.

El progreso nos ha dado hamburguesas contaminadas con heces de vaca, vegetales regados con aguas servidas, alimentos destinados al consumo infantil que exceden la dosis diaria de azúcar y sal recomendada para los adultos, sostenedores de colegios que se quedan con la plata de las subvenciones del Mineduc, médicos que piden un cheque antes de atender casos de urgencia, empresas que liquidan a una población de cisnes y siguen operando como si nada. Todo es parte de un mismo paquete que se llama “falta de regulación”. Una vez en un matrimonio le escuché decir al ejecutivo de una inmobiliaria que construir una torre en Chile era más rentable que poner tres en Miami, debido a la gran cantidad de reglamentaciones que debían cumplir allá. Este descontrol puede traer prosperidad a corto plazo, pero muy pronto pone de manifiesto sus efectos secundarios: malestar, inestabilidad, estancamiento. Son las consecuencias de lo que la sabiduría popular llama “irse al chancho”.

Ahora que los genios de Wall Street descubrieron la necesidad de regular la banca, llegó la hora, pienso, de aprender de ellos y regular en Chile, castigando a las inmobiliarias que construyen mamotretos sin esperar un estudio de impacto ambiental y a las casas comerciales que otorgan créditos engañosos.

Así como de las malas películas, podemos entre tanto sacar algún provecho de la falta de regulación. Por ejemplo, desde que se hizo público el informe del SAG que daba aviso de que el 60 por ciento de las verduras vendidas en Chile tiene pesticidas prohibidos, descubrí la manera de beneficiarme de ello. Ahora riego mis plantas de aloe vera con la misma agua con que enjuago las lechugas: así traspaso una parte de los pesticidas a mis plantas y las protejo de los insectos. Falta que alguien me proteja a mí de los que se van al chancho con sus excesos.
.
.