lunes, septiembre 11, 2006

273. once de septiembre de 2002

Éramos un grupo; nos repartimos las esquinas y demoramos dos minutos en hacerlo. Labbé tardó un mes en darse cuenta. Qué coincidencia: el once de septiembre justo en mi posteo Nº273.

3 comentarios:

Anónimo dijo...

¡¡¡Grande Malayo!!!
Tus amigos y tu son unos Poeterroristas de Lujo.
Estamos todos llamados a sacudir este mundo con lúdica subversión ante la conformidad no ética que nos achicharra el espíritu.
Esto me recuerda una vez en que la oscura noche del alma… o, de cómo mate una de mis identidades operativas empujado por los celos. Resulta que nadie havia visto jamás, al menos no directamente a los ojos, mi rostro secreto, mucho menos pronunciado mi nombre innombrable. Pero hete aquí que la oscura noche del alma pudo más.
¿Qué que diablos tiene que ver esto con vuestro atentado poético? Calma mijo, calma, ya llegaremos a eso en otra vida, por ahora te entrego el sagrado chupete quitador de incertidumbres mortíferas, ya que te lo as ganado con creces, y también un poncho lindo, el Poncho interior de lencería espiritual, capaz de calentar almas desoladas cuando el sufrir.
Atte.
El Chancho Divino

huir dijo...

Sr. malayo:
ya po...ya po sr malayo...déjese po...no ve que esto lo único que hace es pretender olvidar? usted borra la memoria con esto. Vaya y hágale una funa al señor alcalde y escriba con sangre de su sangre: "guatón asesino,lo vamos a ejecutar en su linda calle...lo tenemos funao sr.alcalde...lo tenemos funao...".Si no le alcanza la sangre, me ofrezco.
Cristina

Anónimo dijo...

uuuuy que malo...uuuuu...que locos...