miércoles, julio 12, 2006

239. Tribus urbanas: góticos

Fernando Cárdenas va en tercero medio en un colegio de Independencia, al igual que mis otros dos entrevistados (punk y metalero). Me acerqué a él y después de un breve preámbulo le dije: ¿eres dark?

- No, más bien sigo la subcultura del gótico, término viene de los godos, que se diferenciaban por su arte basado en el ocultismo y las diferencias entre el bien y el mal.
- ¿Y qué diferencia hay entre los darks y los góticos? son harto parecidos yo creo.
- Los darks no tienen creencia religiosa, no tienen estructura, escuchan más satanismo; el gótico es más espiritual, es una forma de vida, y además los góticos creemos en la vida eterna.
- ¿Qué música escucha la gente que adhiere a la subcultura gótica?
- Devel Doll, Lacrimosa, Sopor Aethernus, Ataraxia. Pero ser gótico no es ligarse a un tipo de música sino seguir esta subcultura basada en los gustos hacia el lado oscuro, sabiendo que no existiría luz sin la oscuridad.
- A mí me han dicho que los góticos son vampiros...
- Existe cierta atracción por el vampirismo, hay gente que realiza rituales
- ¿De dónde viene eso?
- El vampirismo está ligado a tradiciones judías, se dice que Drácula estaba vinculado a esas tradiciones.
- ¿Y has tomado sangre?
- He tomado sangre de ternera con unos amigos. A veces nos juntamos a hacer juegos de roles, algunos llevan sangre y la toman, aunque no es habitual.
- ¿Dónde se juntan?
- En la Blondie.
- ¿Mucha droga por allá?
- Muchos de nosotros consumen droga aunque eso depende de la persona.
- Acabo de hablar con un metalero nazi que le tiene mala a los góticos. ¿Pelean con ustedes?
- Nosotros estamos ligados a los metaleros, hasta hay un metal gótico. Pero el gótico es anti fascista y antisocialista. Nos son indiferentes los hip hoperos y los punks, no somos peleadores
- Para terminar, ¿podrías resumirme lo que significa ser gótico?
- El gótico es el amor a la diferencia entre el bien y el mal, la luz y la oscuridad. Ser gótico no es andar vestido de negro, es algo que se lleva por dentro, es una manera de vivir y pensar.
- ¿Te puedo tomar una foto?
- Claro.

"Una forma de vida": lo mismo dice Héctor Noguera para referirse al teatro y los barristas de Colo Colo para explicar su militancia. En general todos buscamos ubicarnos en algo llamado "una forma de vida". Un intento de fundar orden, o de establecer códigos que mantengan quieto un mundo que se escapa velozmente, llevándose consigo todas esas "una forma de vida". Pero así somos los seres humanos.

Más tribus:

122 comentarios:

Anónimo dijo...

Harto mamón tu último comentario, qué quieres que te diga. Realmente estás falto de afecto:
"...códigos que mantengan quieto un mundo que se escapa velozmente, llevándose consigo todas esas "una forma de vida". Pero así somos los seres humanos".
Maquieira es un tremendo poeta... etc.




Maquieira es un tremendo poeta...

Malayo dijo...

Wao, leíste hasta el final hermano. Tal vez me encuentras ondero y arribista pero igual lees este blog de punta a cabo.

Mientras llega el próximo posteo, entretente adivinando las vocales que faltan en esta palabra: B_ZC_.

Y en esta otra: _NF_RM_N. (La última vocal va acentuada).

Anónimo dijo...

Maquieira es un gran poeta. No sé. Pero si sé qie G. Carrasco es una versión pirata de éste. De ahí que lo odie tanto como a Lira. Ambos son sus padres literarios. Y como es maraco los traiciona y reniega. Lo mismo hizo con Millán a quien pela como condenado. Así son lo traidores.

Anónimo dijo...

A toda hora hay un post de G.C. Esa es una prueba de que no trabaja. Es un flojo resentido y cuernudo. Yo me afilé a su mujer y qué. Cecilia, cuídate de ese ladrón.

Anónimo dijo...
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Malayo dijo...

suprimí el comentario anterior porq era de tono muy subido contra la novia de Enfermán. Por favor hermanos, la chica no tiene la culpa.

Dejo el anterior al que borré porq se nota más q es joda (como dicen en arg). Superado este impasse, que siga la función.

Anónimo dijo...

Todas estas palabras las escribiste tú, julito (lo de los sobrenombres ya meparece último, porr último a los cabros chicos que escriben en este blog se les perdona, pero tú estai grandote poh conchetumare):

todo esto loe scribiste tú:


saquen a mí mujer de sto, eso ya es demasiado.
Harto mamón tu último comentario, qué quieres que te diga. Realmente estás falto de afecto:
"...códigos que mantengan quieto un mundo que se escapa velozmente, llevándose consigo todas esas "una forma de vida". Pero así somos los seres humanos".
Maquieira es un tremendo poeta... etc.

Anónimo dijo...

al único que cacho la letra cuando postea es al ratón romero (pobre, qué lata debe ser para ese leer a folch y reconocer mi letra, debe ser medio latero verme a mí en algunas paginitas del gran profesor de la udepé. quizás por eso Pendex hizo una campañita en la fundación neruda (medio tarde eso sí.
bueno, sigan insultando, me siento mejor que nunca luego de algunas actividades en bs as querido,
no vayan a decir eso sí que estos últimos dos posteos los hice yo, ¡vamos nenes, más de los mismo! ¡echen afuera! ¡vamos!
Ah, y el que posteaba mis poemas?
a ese lo echo de menos...
Ya, chau, tengo que salir. Me estoy aburriendo de contestarle a dos o tres güeones, pero cada tanto lo voy a hacer.


Un besito para que se les pase,

gcv

Malayo dijo...

No es por llevarte la contraria, pero compara lo que escribí yo, con esto:

“peli de Ozu muy linda”, “ternura japonesa”, “manden versitos … cosas lindas”. Eso lo escribió Ud.

Germán ¿En serio quieres que te manden versitos, cosas lindas y ternura japonesa? Entonces para de decir groserías. Si te mandas un carril de garabatos en cada comentario, nadie te va a mandar "cosas lindas" y "ternura japonesa".

En cada comentario rudo que tratas de hacer se nota que estás pidiendo auxilio. Yo te digo francamente, puedo perdonarte todos estos insultos y tomar una cerveza contigo como hacíamos hasta hace poco, pero no soy el más indicado para darte "cosas lindas" y muchísimo menos "ternura japonesa". Ni cagando.

Anónimo dijo...

La verdad no me cuesta nada contestarte, este compu es medianamente rápido. Te agarraste de un lapsus, aunque efectivamente creo que historias de tokio es tierna y linda, aunque el mensaje es el siguiente: a una mina madre e hija quie quieren permanecer solteras, simplemente no las dejan. En fin, lo de la blandura y lo fragil son la base de uno de los escritores más taquilleros y peor defendidos y más cooptados en santiago -piensa en la defensa de z que hizo gumucio haciendo un mea culpa por esas porquería de invierno en la torre: al final, un mal libro es como chocar un auto, tienen toda la cancha del país para seguir hueviando, la alusión a que algunos dejaron al país cagando sangre durante la upé es demasiado incorrecta políticamente y tiene demasiados matices y aquí cualquiera dice cualquier huevada dejémoslo en que hay un grupo muy chico de eunucos (que no saben lo que es el país, PORQUE NO LO CONOCEN) que define cuáles y cómo consumir los productos culturales que encima ellos mismos ofrecen. Tendría que haber algunas alternativas, corre la voz y es fácil que digan que tal peli o libro es bueno o malo sin haberlo visto ni nada. Definitivamente no hay alternativas. Todos como lapas alrededor de cuatro o cinco referentes culturales de mierda, cuatro porquerías que ya he nombrado

Esta última estrategia, de sentir lástima, es la que siempre tuviste con todos, te ríes (quién no) de los vanguarderos tontos del rapa nu para desautorizarlos, yo he dicho de frente que lo que hacen es escapismo y payaseo, por qué no, se puede cuestionar todo, dale una mirada al s5 para ver las maravillas que habla armando uribe, las cosas que se dicen en un homenaje a teillier, etc. Por qué no decirlo.

Pero así somos los seres humanos, ese cliché te mandaste, todos se mandan condoros, sobretodo los mojones y referentes que tu consideras incuestionables. A mí no me vangai con mariconadas, no me tomaría una cerveza con vos, ni en pedo. Además, cómo sabes la vida que llevo, mis alegrías, amistades, apuros, etc. No sé.
¿Te mando postales de Brasil, concha de tu madre? La verdad no sé. Qué grito de auxilio ni qué nada, mariconea igual que tus amigotes, que te presente joannon, haz una campaña con ese grupo tonto que tira poemas pero agrégale el logo de tus amiguitos religiosos.

Aquí hay cabros re tontos y yo contesto para puro hueviar, para sacarme el estrés de una cosa que la verdad me tiene medio bastante cansado, que si fuera por mí no haría, pero hay que ganarse los frijoles. El carril de garabatos era PARA VOS:

PEDAZO DE CLINIC CON CACA EN UN TACHO DE BASURA DEL BAR CENTRAL.

bueno,
yo firmo eh:

gc.

ah, se me olvidaba: manden versitos, cosas lindas, estaría bueno compartir esas cosas.

Anónimo dijo...

Empecemos por mierditas insulsas como este poema malo tuyo antologado por M. Medo

Ganas de trotar bajo la tempestad

Nacimos en el desprecio a los signos de exclamación,

en habitáculos donde sólo se llega a dormir o al amor

y se sujetan los áfonos y dulces quejidos, en el desprecio

a esos signos que tanto daño han hecho a los amantes

y a la relación entre empleadores y empleados.

Tenues

ofrecemos té y vino en diminutivos a quien comparte la charla,

el ajedrez sin fanfarronear el triunfo, sotto voce

como si con los decibeles se fueran a marchitar las calas

o fuera a ocurrir algo terrible

y alguien sugiere una épica del silencio,

conformada por la antología de Cuántos

ecos, susurros y gemidos



porque luego de leer versos durante media hora se puede sentir el paso de un diente de león con mensaje amante o una pelusa al cruzar el cuarto y comprender de inmediato que se trata de la muerte; luego de leer sin prejuicio a los pares la tradición la calle, se puede superar el gusto y los prejuicios; se puede entender las sutilezas burguesas en forma de haikúes, sonetos de agua y esas cosas. Sin inquietarse.



¿Cuál sería tu opinión Carrasco sobre esta basurita si no estuviera escrita por ti? Y pensar que es de lo mejor.
Cánsate más y escribe mejor agilao.

Anónimo dijo...
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Anónimo dijo...

déjense de tirarse flatos...
tr recomiendo germán la novela de David Viñas, la última.
y paren con la ofensas a la mujer de un amigo, aunque todos queramos tener su billete

vuestro

wc

Anónimo dijo...

más respeto don dady yankee

Anónimo dijo...

da lo mismo que firme

fumate un caño mejor, más util, más poético.
Puta que alegai contra los weas que hacen algo,
y vos estai emparejado con una millonaria, ja, ja, ja
feto bizco déjate de tanto jazz coliza y de mamarsela al Cucu

cómete este pollo con mocos y flema daddy yankee de la poesía chilena...

Anónimo dijo...

Respuesta a Germán Carrasco – “Si yo soy flaite (=grasa, caipira), vos sos flaite y medio”



En el baño de hombres del 3º piso de la Facultad de Filosofía y Letras, escrito con lapicera sobre un volante que alguna agrupación estudiantil pegó por encima de la línea de mingitorios, hay un graffiti que dice “Busco pija” y abajo da el teléfono. Y hay una inscripción, en otra tinta y otra caligrafía, que agrega solamente un pronombre y una flechita, quedando “busco mi pija” de esta forma:



Si uno se pone, sin exagerar, a estudiar los graffitis como un sistema, y si particularmente uno se pone a estudiar la interacción entre graffitis como un sistema, la primera regla que se podría sacar es que, cuando un graffiti se monta anónimamente sobre otro, lo hace con ánimo de negación, ya sea por medio de la burla, la agresión verbal, el cuestionamiento, la provocación al choque aunque más no sea a distancia. Habrá excepciones, pero en la gran mayoría de los casos la negación parece ser la única razón para que un graffiti intervenga a otro. No se suele ver intervenciones de tipo “lo que decís es cierto” o “estoy con vos”.
En el caso que describo, es difícil medir la intención del graffiti interventor sobre el graffiti “pasivo” o intervenido. No llega a burla ni a homofobia; como espontaneidad de macho que ofrece “mi” pija al mundo, no llega ni a psicologismo barato. Si hubiera habido junto al “mi” un teléfono (de un homo o un bisexual librepensador) o un e-mail (de un homo o bisexual vueltero), distinta sería la cosa. Lo cierto es que es un “mi” solo, y un “mi” solo, aislado de la multitud de fenómenos de la realidad, sin referencia posible a persona, ya no es un “mi”. Es nada, o es otra cosa. Y, para ser otra cosa, dada la escasez de datos que hay en esa pared del baño, sólo puede ser una cosa: la referencia a la única persona de la que habla la pared, la invitación a posicionarse como Sujeto que alguien hizo a esa persona que busca pija. Un recordatorio y una pedagogía: lo que buscás –o podrías buscar– al buscar sexo en tanto “pasivo”, es tu propio falo, la confirmación de tu poder, hecha del modo en que se te canta, en medio de la maraña de falos que es este mundo. Y en esto “pija” es un símbolo como tantos otros.

La poesía de Germán Carrasco, no sé si busca pija o busca su pija. No entiendo bien si lo que quiere es proponer una síntesis o es felicitar a la tradición que nos provee de tanto retazo de belleza. Aunque tiendo a pensar que lo que busca es eso que David Viñas llama “efecto halo”: citar y citar hasta saberse iluminado por la luz de los otros, de los grandes.

Lo que me une a Carrasco es la condición de artista del oeste, es la falta de biblioteca en el hogar materno. Donde no lo sigo es en la necesidad de demostrar la validez de sus credenciales a los que sí heredaron estantes. Y “heredar estantes”, diría Carrasco, es una metonimia por “heredar biblioteca”.

¿Por qué sus poemas están atravesados de citas en inglés y, en general, sin traducción? ¿No sabe –él, que vivió en Iowa– que un lector angloparlante se sentiría expulsado frente a un libro de poesía venido de tan lejos y con tanta mismidad? ¿Será entonces, acaso, un refinamiento de anglofobia? ¿Con un giro hacia la benevolencia de los sudamericanos que hablaban inglés desde la cuna? ¿Por qué, de todos modos, siendo chileno y publicando en Chile, se le ocurre en un poema que es necesaria una nota explicativa de la leyenda del Trauko en Chiloé –que es como si a un poeta portugués se le ocurriera necesaria una explicación del sebastianismo– y no se le ocurre dar al lector algún dato que nos ubique mejor en Iowa?

¿Por qué, cuando se lo escucha criticar a otro, se la pasa diciendo que tal o cual poeta lo que escribe es minor swing o, como dice cuando habla español, “poemas de circunstancia”? ¿Los poemas de él sobrevuelan este mundo de contingencias? ¿Existe hoy todavía la categoría “poema de circunstancia” más allá de una que otra revista norteamericana donde un poeta escribe unos versos sobre su viaje a Río?

¿Por qué a cada rato, en el medio de un poema, dice cosas como “esto que digo es una metonimia” o “esto que digo es una metáfora” o “esto que digo es una sinécdoque”? ¿No es acaso eso que dice una metonimia o una metáfora o una sinécdoque? ¿Será que los procedimientos existen en un lugar anterior y algo esquivo al lenguaje, por lo que el lenguaje necesita hacer de detective? ¿O será un ceremonial más en un mundo donde la erudición es una rama de la performance?

Y, por sobre todas las preguntas, ¿por qué hay tanta firma en sus poemas? Todos esos nombres propios, ahí, circulando, de poetas, ¿como carrozas de qué? ¿Un carnaval protocolar?

A logo
Every time
To go-go

Ese poema que dice algo así como “Doctor Williams, deme esto; Doctor Williams, deme lo otro”, ¿tendrá alguna angustia más, o es sólo la refrita angustia de las influencias llevada al plano del marketing, del coqueteo con el logo en que, a esta altura de la noche –y aunque pese–, se volvió el honoris causa William Williams?

Su personalidad: declamativa todo el tiempo. Prefiero sus poemas. De hecho, algunos son muy buenos. El poema del ombú, si no tuviera todo ese parrafote final donde se impone la paranoia del oficio (‘hay poetas buenos y hay poetas malos bajo el ombú’), sería buenísimo. El poema del chingolo es hermoso, también los del clavadista. Igual, como clavado me gusta más esa letra de los Babasónicos que dice: “El clavadista/ se fue de pista/ y a los turistas/ quiso estafar”. Esa letra es Susana Thénon at her best.

Tenés razón: soy flaite, soy grasa. Ya lo dije en el poema que abre La navidad de los autos: mis facturas son de grasa pero sin dulce. Son el opuesto de tu crema pastelera.Cristian De Nápoli

Anónimo dijo...

Esta huea parece pelea de la directiva de la SECH. aburrida, sin fundamentos y huevona. ¿No han pensado en postular? Pongan su credencial de escritor al día y postulan. Malayo pa presidente, gc de Relacionador público y protocolo y de ahí se reparten los cargos. no se me ocurre tesorero.
Demas que una alma caritativa se apiada de nosotros y coloca otra cadena en almirante simpson pa dejarlos enjaulados y k hablen hueas sin tener k escucharlas.

Anónimo dijo...

Julio:

Me he fijado que los que empiezan los post y que tiran mierda no son GC para que estes mas atento y no pierdas los dardos....lo mas entrenido de estas peleas es cachar la mano..podriamos poner en columnas todo lo que ha escrito cada anonimo...hay uno muy divertido...el del feto bizco que puede ser el mismo que trato de escroto a GC.

a este ultimo... di quien crees es el raton romero...creo que te estas equivocando.

saludos

ROGER SANTIBANEZ dijo...

hola soy Roger Santibañez, estoy de visita en Chile invitado por mi amigo el gran poeta Raul Zurita, quisiera extender mi palabra en este blog para mostrar mi total apoyo a todos esos usuarios anonimos que escribieron en contra de ese lamebotas que es German Carrasco que es una verguenza para el pueblo chileno que gente como el tenga un lugar en el medio poetico latinoamericano, ademas quisiera decirle al poeta cristian de napoli que no se rebaje ya que como diria el gran Nicanor Parra HASTA LAS PUTAS SABEN RETIRARSE A TIEMPO.

RS.

Santiago 13 de julio

rosantibanez@gmail.com

Anónimo dijo...

A propósito de tribus urbanas, les envío mi último comentario al blog de Diego Ramírez:

"Hola, te leo hace tiempo. Sólo una reflexión: algo que no se puede escatimar de tu escritura (tanto estas prosas como la poesía) es que tienes una frescura al momento de escribir "especial". Quiero decir con esto, una cadencia rítmica, como hecha a respiros, y quizás de un modo lúdico, entrecortado. Si no fuera una categoría un tanto estúpida (estúpida de definir) diría que escribes muy bien. Gramaticalmente correcta, y no sólo correcta: tu escritura es vertiginosa. Creo que eres uno de los grandes escritores del Chile actual. Ahora, si todo el mundo está de acuerdo en eso –y lo suscribo–, no me queda más que hacerte una crítica política. A lo que aparece a continuación, ponle en los extremos unos grandes signos de interrogación, invisibles pero allí, porque no pretendo ser tan tajante, como preguntón. Es una gran pregunta esto, o, en realidad, una gran duda.

Creo que propones el diseño y producción de un sujeto políticamente incorrecto, que es lo políticamente correcto para las reglas que rigen o dominan el campo literario chileno actual. Se trata de un sujeto fetiche. Es decir, se trata de la negociación imaginaria en el proceso de producción de un sujeto que asume una falsa idea de vanguardia entendida no con las formas modernas de revolución, sino con las posmodernas, es decir, con las que proporciona la lógica cultural del capitalismo avanzado. Lo que haces es suscribir y avalar el aparataje simbólico del capitalismo posmoderno -no sólo chileno sino mundial-, produciendo un sujeto hiper-biografizado, (o hiper-inflado) donde si bien es cierto se tematiza la disidencia, la violencia y las microdictaduras que controlan y condenan prácticas políticas, estéticas y sexuales que disientan de la norma, su mención resulta esperable, esperada, probable, en un falso contexto o espacio de aceptación. Es decir, me parece que la tematización de la disidencia escrita en la gramática (o pragmática) de lo que es esperable, la que te proporciona el mismo sistema, por una parte, o la plena aceptación de la crítica, de los medios, de los grandes vates, recurriendo a símbolos y signos que reproducen las realidades preconcebidas y diseñadas por el capitalismo seductor pero asesino, por otra, hacen que la capacidad crítica y autocrítica de tu escritura se reifique. Es decir, se transforma en moneda de cambio, imagen especular de la sociedad (y cultura) que reproduce y genera las disidencias que es posible controlar, de manera que al final éstas no son disidencias, ni vanguardias, ni estéticas trasgresoras. Son sólo monedas, iconos de un fondo de pantalla, o un link de una red falsamente rizomática donde la escritura corre el peligro de trasformarse en pastiche o parodia de la rebeldía que los medios de comunicación han diseñado, exóticamente temible o ventajosamente peligrosa. Es el caso de las tribus urbanas que no necesariamente resisten, sino que transforman su resistencia en moda, en glamour, en fetiche que particulariza a los sujetos no como combativos, sino como acríticas reproducciones de los chicos malos del video clip: el nazi no tiene idea de porqué es nazi, sino que consume una píldora simbólica de rápida absorción, una imagen fetiche de lo que es ser nazi y que le impide saber desde dónde se define o se emite ese discurso; sólo le obliga, de forma muy eficaz, a actuar mediante un rápido clic a una imagen a la que seguirá como un mono mayor. Desde otro punto muy diferente, radicalmente diferente, pasa lo mismo con los punks; los “rockers” death, power y black metal; los hippies, los góticos, los dark; o los chicos cos play, los otaku, etc. Hablo también de la reproducción fetichizada de normas hegemónicas de género (la reivindicación, por ejemplo, de un sujeto gay o lésbico plenamente sintonizado con la moda y/o la antimoda producida desde las más amarillas plataformas progresistas; es decir, no como sujeto con derechos, entre otras cosas, al matrimonio civil o a reconocerse socialmente como familia, o como sujeto social en una comunidad, sino como consumidor con poder adquisitivo). Hablo de simulacros de hiperresumida generación y producción que corresponde a una forma de dominación de las imágenes provenientes de la publicidad, el periodismo, el cine y los videojuegos, las industrias culturales –con las cuales el capitalismo posmoderno tiene una de sus más eficaces armas, aparte, de la bomba y el dinero–, de manera que se reproducen en serie actitudes y subjetividades que ocupan el espacio mediante esta generación –quisiera decir espontánea– acrítica y con velocidad vertiginosa. Se trata de que la lógica de reproducción capitalista ha traspasado las aparentes relaciones de la producción del trabajo, del producto y del capital, a fin de cuentas, y ha generado su dinámica el centro mismo de las relaciones sociales. Es por eso que tu escritura podría caer –si no ha caído ya– en la lógica que rige las discotecas, el maquillaje, y el uso del lápiz labial. Debilita su poder trasgresor con una frivolidad sicológica de un sujeto que nombra a “los niños suicidas, como yo, se aman entre la nochecita del ramaje”, o del hablante que tiene ganas de decir “Pero que lucho tanto por la patria libre / Que no puede convencerse del acto libertario”, y cuya respuesta política en consecuencia es echar laca al pelo, y salir a bailar. Entonces, el acto libertario se resiente, quizás por la paradoja de que no se puede utilizar de bomba molotov –quizás más que necesaria a estas alturas– a una cajita de maquillaje. Leo, por ejemplo, tu blog (o miro tu fotolog) y las imágenes de ti mismo –que no eres tú mismo, sino que la representación imaginaria que produces de ti y que otros reproducen fantasmagóricamente– se exponen y participan de la negociación de una serie, como si fueran una venta de imágenes en la que se quiebra el estadio del espejo lacaniano, dado el caso de que no se busca al Otro en la revelación de ti mismo o el sujeto perdido abyecto que se ansía encontrar, sino el interminable beso de Narciso en la laguna posmoderna. No es la esperada biografía que como lector buscas en los poemas –como has dicho en alguna entrevista–, sino que a un masturbatorio laberinto de pelos que no llevan a la revolución (de trabajadores, de género, de conductas sexuales, etnia, etc), sino a la música “remember” y ochentera de la Blondie. ok "

Anónimo dijo...

g.c: qué actividades tan importante hay tenido en b.s? hiciste un traspalnte de corazón, ahuevonao? o una votación de quien tiene poemas más malos, vo o cucurto?

Anónimo dijo...

yo agregaría, eso sí, que los poemas de diego ramírez son malos, muy malos. Si escribe bien o no, da lo mismo, los poemas son malos.

Anónimo dijo...

ey, el poema que mandaron de g.carrasco es una falta de respeto a la poesía. Hediondo.

Anónimo dijo...

diganle a ese huevon de no se como se llame roger santibañez, que se vaya a su puñado de mierda de peru con su amigo paralitico de zurita los dos son una mierda al igual que este blog

Anónimo dijo...

diganle a ese huevon de no se como se llame roger santibañez, que se vaya a su puñado de mierda de peru con su amigo paralitico de zurita los dos son una mierda al igual que este blog

Anónimo dijo...

que se puso histérica la weona loca.

Jorge Enrique Díaz Pérez dijo...

¿Has pensado que te estás convirtiendo en una especie de taxidermista social?

Está bueno, Saludos

Anónimo dijo...

Ex esposa de Octavio Paz fue espía, según un documento oficial
Jueves 13 de Julio de 2006
20:57
EFE

MÉXICO.- La escritora Elena Garro (1920-1998), ex esposa del Nobel de Literatura Octavio Paz (1914-1998), fue espía del Gobierno mexicano durante la década de los sesenta cuando éste reprimió a los movimientos de izquierda, según un documento oficial.

Garro, de acuerdo con el documento publicado hoy por el Instituto Federal de Acceso a la Información Pública (IFAI), espió para el gobierno del presidente Gustavo Díaz Ordaz (1964-1970).

En ese periodo se inició la llamada "guerra sucia" (1960-1980), que incluye la "Matanza de Tlatelolco", cuando el 2 de octubre de 1968 el Ejército reprimió a un grupo de estudiantes, con un saldo de 30 muertos admitidos oficialmente, o de 300 según organismos civiles.

Pero también la escritora, quien se casó con Paz en 1937 para divorciarse en 1963, fue espiada a su vez por otros informantes, según el documento del IFAI.

Este órgano investigó en los expedientes de Garro que tiene el Archivo General de la Nación (AGN), a petición de un particular, Alfredo Herrera Patiño, quien había solicitado tener acceso a esa información, la cual le fue inicialmente negada.

"De dichos documentos se desprende que Elena Garro era informante del Gobierno Federal, a la vez que el Gobierno Federal contaba con otros informantes que reportaban la actividad de los informantes, Elena Garro entre ellos", cita el IFAI.

El informe agrega que "en dichos documentos consta que una persona era espía del gobierno a la vez que era espiada por el propio gobierno".

Para sustentar su decisión de hacer públicos estos datos, el IFAI señala que la difusión de esta información "contribuye, sin duda alguna, a transparentar la gestión de las autoridades en aquella época y favorece la rendición de cuentas a los ciudadanos".

Garro fue una de las figuras más controvertidas de la literatura mexicana del siglo XX, y según analistas desde hace años existía la sospecha de que sirvió de informante, pero el peso de su figura y su relación con Paz silenciaron esta versión.

Recién casada con Paz, lo acompañó en 1937 a España al II Congreso Internacional de Escritores en Defensa de la Cultura.

Después de su divorcio, Garro vivió una larga temporada en Francia al lado de su hija Helena, pero su precariedad económica le obligó a regresar a México.

Entre sus obras destacan "Los recuerdos del provenir", "La semana de colores", "Un hogar sólido", "Testimonios sobre Mariana", "La casa junto al río", y "Reencuentro de personajes".

El escritor y ensayista Octavio Paz, quien en 1990 recibió el premio Nobel de Literatura, renunció a su puesto de embajador en la India en protesta por la Matanza de Tlatelolco de 1968.

Sobre ese episodio, Paz describe en su obra "El laberinto de la soledad" la violenta reacción gubernamental "como esos neuróticos que se enfrentan a situaciones nuevas y difíciles, retroceden, pasan del miedo a la cólera y cometen acciones insensatas".

Según Paz, que califica al movimiento estudiantil como un paso adelante para la democratización del país, con esta acción "el Gobierno regresó a periodos anteriores de la historia de México (...) un pasado que creíamos enterrado está vivo e irrumpe entre nosotros".

Anónimo dijo...

al marxista lacaniano de mas arriba: ¿cual es el blog de diego ramirez?

Cristian Gómez dijo...

g. te hiciste "humo"?

Cristian Gómez dijo...

no me hice "humo"

estoy calladito otra vé

porq me pegaron juerte el santibañe,

el de napoli y el dieguito ramire


vuestro

g.

Anónimo dijo...

y si dejamos el blog del julio y nos vamos todos a hueviar al del diego ramirez????

Anónimo dijo...

Lo de santibañez no lo entendí, me pareció haber dicho que fueran a su lectura para tomar airecito, para no repetir los mismos nombres, me pareció hace montón también haber mencionado a Carlos Bolton y ya no me acuerdo qué otros autores que escribí re acelerado, caliente, con una risa de loco que amo tanto como el olor de mis axilas o mi erección matinal. Digamos, para cambiar el disco de los tres autores que repiten hasta el cansancio (todos sabemos que Millán es el mejor y que se merece el Nacional, pero quién soportaría escuchar La ciudad o los poemas de Relación personal otra vez yo los vengo escuchando desde que tengo 14 años, y ahora tengo 35. Es mucho. Lo mismo con lobos y obejas y mil cosas más. Bueno, decía, que fueran a la lectura del poeta peruano, precisamente para tomar airecito. ¡Y el poeta peruano reacciona de esa manera! Bueno, será su estilo. Lo de cristiancito, bueh, todo bien. Poner las críticas positivas que han salido por acá sería medio fome para este blog, supongo.Lo del tipo que le escribe a ramirez, chacal, no alcanza a ser wanky, pero la verdad chacal. Los poemas de ramírez tienen cuerpo, eso diría yo. Chacales, lo de tanto homenaje a los ochenta (que a veces puede molestar, como el uso del diminutivo, que a veces es un tic y que todos ellos usan, lo que podría uniformar demasiado a la (ay, qué palabra) generación. Como el libro de folchsito o de davidcito y otros que no voy a nombrar que se parecen demasiado a las coas que escribe un tal g.c.
Decía: ese homenaje y guiño constante a los ochenta parece decir algo: "escribimos como los de la dictadura prque la situación es similar, no ha habido grandes cambios. Las performances son parecidas, uno de ellos se cortó las manos con vidrio, parecido a cuando Zura se tiró amoníaco en los ojos. Quizás quieren decir que no ha cambiado ninguna huevada desde los milicos, y lo más terrible es que tienen razón.

En el tiempo de los colomis tenía sentido escuchar Pornography de los cure, o missison of burma, y todas esa cosas que la verdad yo ya definitivamente no puedo escuchar, excepto una vez cada luna azul. tenía sentido
porque era una música acorde al bajón de esa época de mierda. Y tenía sentido pintarse los ojos como y haerse un sauce, etc como hicimos varios. Pero ellos lo hacen ahora, como diciendo: estamos todavía bajo la niebla esa.
Bah, no sé, quizás me equivoque.

Algo habrá cambiado, a mí me llegaron algunos premiecitos durante la concerta (los que son el motivo de muchos posteos en este blog, otra explicación no encuentro), de otra manera, estaría lavando caca de poeta en el baño de la portales, cosa que quisieran varios, en fin.

A todo esto, ¿han cambiado las cosas luego de la movilización de los cabros? Porque por ahí unos me dijeron que el carné escolar no se puede usar en el horario que se solicitó, en fin. Capaz que esté igual la cosiaca. Ojo.

Denle una mirada a la entrevista a Antonia Torres al Javier en s5. Chacal. Un poco majadera con la cosa sureña la cabra (hace la misma pregunta como seis veces), pero logró hacer una entrevista completa, cosa que no se ve mucho.
A propósito de sureños, entiendo que hay una mina de Conce haciendo una tesis en el discurso clasita y machista del periódico que julio ama tanto. Ojalá lo cuelgue en una paginita para que lo comenten.

Ya, me cansé.
Esta blog perdió gracia hace rato, pero algunos siguen.
¿alguien tiene una idea para parar esta huevada?
El objetivo de arruinar un rato la fiestita de julio está me parece, de sobra cumplido. Y espero que todos se hayan desahogado. Sinceramente me parece que es hora de cambiar de tema (en serio poh locos, paren de postear, que si lo hacen contesto igual.

Por ahora me duermo para que puedan dormir

Un besito para que se les pase y gracias por el par de posteos piola y un barril de mierda, esta vez, para mendez y folch.

A los que quieren seguir jugando al beavis y butthead de la poesía (qué noventera y añeja la huevada), la verdad ya no da.

gcv

Anónimo dijo...

me sumo a la peticion de una persona de más arriba:
cual es el blog de diego ramirez?
si alguien me lo da, prometo tirar en agradecimiento unos garabatos contra german carrasco

Anónimo dijo...

Hola, soy el que hizo el comentario al Blog de Diego Ramírez. Aquí va la dirección:

http://niniogato.blogspot.com/

Malayo dijo...

Hola germán, ¡qué desilusión!, por primera vez parecía que escribías un comentario sin groserías y terminas con “un barril de mierda”. Eres muy maleducado. Eché de menos una respuesta a Cristian de Nápoli, entre nos, te sacó la chucha limpiamente y con argumentos. Pensé que ibas a esforzarte, en fin.

Haciendo un balance, sigo sin entender tu odio por Gumucio. Si no te gusta como escribe ¿para qué lo lees? Pero no sigamos con esto. Lo de Zambra es más lógico, puesto que tú y yo sabemos que la fecha en que empezaste a odiarlo coincide (día/mes/año) con la noticia de su publicación en Anagrama. ¿Qué pasa ahí huacho?

Y ahora incomprensiblemente te tiraste contra la gente del Foro de Escritores, qué rara es tu vida. Veo que en este foro has añadido nombres a tus diatribas:

David Bustos, Diego Maquieira, Foro de Escritores (da nombres para la próxima), Cristóbal Joannón, Matías Rivas, Alejandro Zambra, Gumucio, Kurt Folch, Juan Cristóbal Romero, Adán Méndez, Santiago Barcaza (bienvenido al club), Sergio Coddou, Felipe Cussens, Alberto Fuguet, Armando Uribe, Matías Ayala, Cristóbal Bianchi, Rodrigo Rojas, Andrés Braithwaite, Germán Marín, Roberto Merino y Malayo, un servidor.

Hay nombres que no he puesto pero que sé que deberían engrosar la lista. Espero los entregues pronto acá o en el blog de Ramírez que dicho sea de paso (esto va para los demás) es bastante bueno, lo recomiendo.

Anónimo dijo...

malayo, tai hueviando, el blog de ese peluquero es como la callampa.

Anónimo dijo...

Soy el del comentario a D. R. ¿chacal es metáfora de qué?, ¿qué es wanky?

Anónimo dijo...

lobos y ovejas, cusio, en fin, hasta meto mal la mano, ya, sería, chauuu

Anónimo dijo...

NO CHACREEN OTRO BLOG. ESTE SE LO MERECÍA.

lo de dar listas negras, blancas, etc, no es medio feo?

julio, tengo un detractor (y mucha gente que me quiere) en Uganda, si quieres te envío el mail para que le digas que escriba aquí, de pasada lo agregas a la lista:


veo que siges con lo del "odio" y toda esa porquería (parecís vieja pinochetista): no hay ningún odio, pero creo que se puede perfecamente cuestionar u opinar acerca de lo que circula en la prensa.

con z tengo una comunicación epistolar re piola, se le reprocha algunas cositas que escribió en lun... (se puede opinar?)

bah, todo es un juego.

bueno, rubiecito, objetivo logrado.
si postean en otro blogs, hagan comentarios más "lindos" (me encanta esa palabra...
yo... por mi parte... me voy así que porfa no sigan.
y si quieren seguirla, voy a hacer un taller breve en santiago, pero para eso va a haber que pagar.

bueno, señor sano de mente..

¡acúsalo con tu mamá, kiko!

Anónimo dijo...

ayuden a este huevón, se nos va!

Anónimo dijo...

ah, "chacal" es algo muy positivo, algo así como gorgeous, es una palabra antigua y flaite que seguramente pasó de moda hace rato... como todo.

gcv

Anónimo dijo...

Lo de Uganda: Manda el insulto que le proferiste al negro y lo incluimos en la lista.

los de z: z dice otra cosa

y de paso, porque no te mandai una fotito para trucarla, gil
chao, pero chao de veras, no te aparescas más, fuchi.

y no te preocupes por lo del insulto al de Uganda, no mandes nada,

pero manda la fotito,

Anónimo dijo...

chauuuuuuuuu

Anónimo dijo...

caso cerrado. cambio de tema:
las casas de 12 metros cuadrados, los excelentes temas de los muebles, el cultivo de flores fuera de estación...chauuuuuuu
gcv

Malayo dijo...

germán:

olvidé decir que "fue... como decir... muy profundo" ponerte hablar del olor de tus axilas en el comentario anterior.

Ya hermano, mucha suerte con los nuevos amigos q hagas a futuro. Y por favor, si no fuera mucho pedir, suelta los nombres q sabes que faltan en la lista.

El de Uganda también, obvio.

Anónimo dijo...

Chacal

Anónimo dijo...

pero de la corneta

roger santibañez dijo...

soy yo de nuevo amigos chilenos roger y quisiera decirles que yo hasta hace poco apreciaba el trabajo de german pero desde mi llegada a chile me he enterado de muchas cosas horribles sobre este personaje, principalmente en el ambito del manejo de poderes y su lengua venenosa que tiende a ocupar sin piedad en el medio de la poesia latinoamericana, la verdad estoy muy contento en este pais y feliz de haber conocido grandes poetas que no tienen la salida que tiene este tipo en los demas paises....

los saludo a todos menos a g.c. y feliz dia..

r.s.

Anónimo dijo...

el mejor poeta que hay en este país se llama felipe cussen.
un señor valiente que usa chalas.

cristian gomez dijo...

ese fuiste tú german, hijo mio?

lun dijo...

oigan, german salio en portada de las ultimas noticias EL CHILENO MAS TRUCADO EN INTERNET, la noticia dice: "por sus comentarios odiosos en los foros se ganó detractores. ahora ellos se burlan de el."

Anónimo dijo...

Hey, Roger, leave the kids alone.

Anónimo dijo...

en realidad hay que ser valiente para usar chalas con el frio que hace.

Anónimo dijo...

g.c.no usa chalas, usa guayavera y hace pesas, porque es wanky

Anónimo dijo...

quien es ese cussen? no era diego ramirez el mejor? o joannon? o julio carrasco? o hernandez?coddou? o rivas?
quien es el mejor, por la cresta?

Anónimo dijo...

cussen es un poeta que no vive en buenos aires, que no dice lindo y que se caga de frio en invierno

Anónimo dijo...

qué pendejos son los odios no correspondidos de carrasco. y sólo odia a hombres, muy raro, ni una mujer en su lista. será cola como dicen??????????

Anónimo dijo...

¿Dónde entierran los nómadas a sus muertos?



Por Germán Carrasco





"Loco Whitman": así le decían a un vagabundo que, como muchos, viajaba "buscando el sol", o sea: huyendo del frío o la lluvia. Por esta razón, no era raro encontrarlo en los parques de varios países de América, aunque en una ocasión, cuando el periodista y escritor Osvaldo Baigorria lo entrevistó en la Dársena 2 en Buenos Aires para un programa acerca de "crotos, linyeras y otros trashumantes", se quejó del clima de Hamburgo frotándose las manos, como si momentáneamente se le hubiesen venido encima las bajas temperaturas de ese puerto. En esa ocasión, "el loco Whitman", en un documental que intitularon "vivir en pelotas" realizado por el Canal A, una señal cultural de Bs As, el loco habló de un tal Pibe Materia y de algunos amigos que según él tenía en Valparaíso. Explicó y defendió el uso del "limpio estoque" (que chupa, que no deja sangre) por sobre el cuchillo (donde la víctima, según él "sangra como chancho, un cacho, un arma engorrosa"). En otra ocasión dio una entrevista al diario La Industria en Chiclayo, departamento de Lambayeque, en Perú donde demostró cierta cultura general, nada deslumbrante, mucha novela realista, algunos autores de las vanguardias de los treintas que según él había conocido, como la poeta peruana Magda Portal.

¿Dónde será que entierran los nómadas a sus muertos? Era el poema de un personaje en Por si nos da el Tiempo, del portorriqueño Julio Ramos, novela de las nomadías de latinoamericanos que patiperrean por Santiago, Quito, Nueva York, etc., como lo hicieran dos figuras claves de las Américas: José Martí y Williams Carlos Williams.

Recordé la pregunta que plantea Ramos, a propósito de este personaje argentino.

"Mirá -me dice mi novia en la biblioteca- ese jovato es el que salió en canal A": el Loco Whitman, o Whitmán como le dicen algunos. Viejo loco, reclamaba por la ausencia de horarios nocturnos y té y café gratis en las bibliotecas públicas, poco faltó para que pidiera un bergere para cada homeless. Y en realidad sería necesario contar con una biblioteca para pasar la noche, esa que está en Providencia con Bellet en Santiago de Chile, ¿hasta qué hora atiende? (me parece haberla visto funcionar hasta entrada la noche). Y un cafecito más o menos barato cerca, sin tanto guardia ni tampoco la gilada jugosa que lo funa todo.

Una de las bibliotecas queda frente al Congreso, pleno centro de Buenos Aires. Fue ahí donde pasaba la noche el "Loco Whitman". Es mágico pasar la noche ahí, entre insomnes y alumnas que preparan exámenes. Una vez en la noche necesitaba chequear algo y caminé por Av. de Mayo hasta la biblioteca llena de lectores de todo tipo, mucho homeless leyendo y esperando el vaso plástico con mate cocido que daban gratis ahí: mateína y calor para el cuerpo. Cero agresividad en el ambiente, uno de los lugares de encuentro de los "crotos" y "linyeras". El escritor Osvaldo Baigorria es hijo de uno de estos personajes y su libro "En la Pampa y en La Vía" nos habla de esa minoría que recorre el país y algunos el continente haciendo trabajos pequeños, salvándose. Baigorria hizo un libro desgrabando sus entrevistas. En esa misma colección, Hoy por Hoy/Minorías, dirigida por la escritora María Moreno, encontramos Un año sin amor, diario del sida de Pablo Pérez.

Esos rostros con arrugas expresionistas que aparecían en los discos de protesta de los sesentas son un verdadero deleite para los fotógrafos, como uno de los lugares más comunes: la cámara infame que le busca las manos nerviosas a la gente pobre durante las entrevistas. Quiero suponer que esa obsesión por las arrugas de los fotógrafos es de carácter técnico, el hecho es que en varios medios trasandinos han aparecido amplias imágenes del rostro ajado del Loco, sus ojos azules, una ganga de personaje, el verdadero cliché del mendigo, festín de retratistas.

"El loco Whitman" sabía bastante inglés, algo de guaraní y quechua, lo necesario para desplazarse; eso sí, sabía de memoria y leyó como un verdadero manifiesto, con orgullo y lágrimas, el poema "Little Vagabond" de Blake (con cuyos dibujos de Dios era comparado en todo lugar). Traduzco, muy a la rápida: La iglesia es fría,/ la taberna saludable, placentera y calentita(...) pero si en la iglesia nos dieran cerveza/ y un fuego grato para entibiar nuestras almas/ cantaríamos y rezaríamos el día entero(...) entonces dios no pelearía con el diablo/ sino que lo besaría y le daría abrigo y un copete. A veces su inglés champurreaba, a veces pronunciaba las palabras como se escribían. Tuve el gusto de conocerlo en "No hay cuchillo sin rosas", una librería de cartoneros dirigida por el escritor Washington Cucurto, había estado en Valparaíso changueando un tiempo, bebía bastante poco y me dio algunos secretos para dejar definitivamente el alcohol. En el Canal A de cultura le pudieron extraer una buena entrevista, pero en un canal de televisión abierta no pudo conectar palabra con palabra.

Anónimo dijo...

Germán Carrasco: premio Neruda 2005


Por Reinaldo Marchant
Centroavance.cl

Nuestro ilustre poeta, Germán Carrasco (1971), se da a conocer con gran notoriedad en la década de los noventa, con “Brindis”, “La Insidia del sol sobre las cosas”, “Clavados” y una traducción de El Mercader de Venecia, de Shakespeare. Muy tempranamente participa del Taller de Poesía de Paz Molina, luego es Becario del Taller de la Fundación Pablo Neruda (1993), y, en 1998, es invitado al programa de escritores de la Universidad de Iowa.

Su promisoria obra poética de inmediato genera admiración y una excelente crítica, logrando importantes premios: “Jorge Teillier”, 1997, “Enrique Linh”, 1999, “Diario de Poesía-Vox", Buenos Aires, 2000, “Sor Juana Inés de la Cruz”, Costa Rica 2001, “El Consejo Nacional del Libro”, 2002, y recientemente, de forma unánime, el “Premio Pablo Neruda 2005”.

Un aspecto literario común han encontrado los estudiosos de la obra de Germán Carrasco: su poesía sugerente, innovadora, de sólida actitud moderna y transgresora, evoca sin equívocos la maravillosa y prestigiosa tradición de la lírica chilena.

En muchas de sus logradas páginas aflora el contexto del trabajo de un Enrique Lihn y Juan Luis Martínez, y de otros grandes poetas. Lo está en la impronta, el sentimiento lírico, la racionalidad (si la hay), en aquel espíritu novedoso, en su experimento y exploración de temas urbanos, que a ratos desconcierta con plena belleza.

Sin embargo, toda cercanía con Lihn o Martínez o con quien sea, no lo encasilla a la manera de un discípulo. Es el propio poeta quien se encarga de guardar la debida distancia, y sale en busca de “su” camino poético, donde da cuenta de un abigarrado muestrario con escenas urbanas, galerías de personajes, fotografías instantáneas, a veces a modo de ironía, de “patriarcas” literarios, todo aquello matizado desde una vertiente llena de sensualidad, paisajes históricos, oficio, y una mirada perspicaz que vigilia todos los movimientos de cada palabra. El poeta, por una cuestión de naturaleza, de dimensión absoluta, tiene su propio sello. Y este lleva la marca de un músculo lírico que nace en la intemperie, en el corazón de la vida y de los hombres. En su peregrinaje por la gran ciudad y recónditos lugares, Carrasco va dejando sus huellas. Y éstas se notan en cada punzada y en un soberbio temblor metafísico..

De una escritura alegre, abigarrada también, Carrasco elabora un discurso arrabalero, metido fuertemente en la rutina urbana, en el humor, en sitios un tanto olvidados, a ratos marginales: su poesía es un mapa de las avenidas, pasajes, comunas, de Santiago, del hombre distraído y anónimo que se desplaza ausente, alejado de la suerte y del poder. El poeta rescata esta realidad y la recrea con un talento singular. Dicho con una expresión que se usa – y abusa también-, Germán Carrasco repasa la existencia con un toque de distinción en su sentido etimológico: su poesía es distinta y de una hiperdesarrollada habilidad. Lo primero que lo separa de los demás, es que utiliza la calle y la camina a la manera de un acróbata, , y toma fotos diurnas y nocturnas en que deja abierto el diafragma de la cámara, pone un farolito azul en el rabillo, marcando huellas luminosas, dibujos complejos, intrincados, con un predominio de los movimientos, de los saltos y el asombro. Las zancadas de Carrasco no son verticales de ida y vuelta, sabe, él, que el pasto se gasta parejo, que hay senderos indirectos, que al avanzar la poesía se transforma en un acomodar las velas a un viento cambiante entre escollos. Es decir, que su andar transmite obsesión, que se agitan tironeados de la nariz o de las pestañas por la búsqueda de una imagen.

En esta búsqueda e investigación lírica, el poeta andante, callejero – él mismo-, va tomando los residuos de este experimento llamado poesía, y como tal debemos estar atentos a los mundos que descubre, y pone ante nuestros ojos sin ningún atisbo de metáfora: esa –la calle- es su hábitat, el lugar donde encuentra lo interesante y misterioso, es donde encuentra a Rita o Ruby, algunos de su personajes poéticos.

Bajo este panorama Germán Carrasco sigue, persigue, atrapa, suelta, retoma con ojo crítico la voz de un hablante “que viene a hablar por todos”, aunque él, por supuesto, no quiera reconocerlo. Pocas veces en una obra poética queda develada, a la manera caleidoscópica, el esqueleto de la patria, los abismos sociales y literarios, las huellas de un barrio, o conventillo, el asunto tribal, la geografía nacional de Chile, que el autor representa con gran forma artística.

Sus libros son poesía diáfana, esencial, que circula, que hace mirar la vida contemporánea de forma distinta, ambulatoria, tomando registro e invitando a registrar la común experiencia. Con un humor negro, como pergeña en el ensayo en verso titulado “Panorama”, donde deshuesa a sus pares más antiguos.

Sin embargo, lejos está Germán Carrasco de ser un poeta terrible, que pone el pecho a las balas, o intercambia disparos al azar. Lo suyo es la ironía como instrumento para repasar con palabras contundentes a los elefantes y burócratas de la “poesía chilena”, a los funcionarios gestores culturales que se abren paso dictando “memos”, cartas convencionales, que toman galardones que se inventan, hundidos en la poltrona de cargos recargados de abulia, y llevando carpetas de formularios como presentación de sus libros.

En “El silencio y la infección de la vida”, de “Calas”, le hace guiños a este tema: “Yo, como el viejo también padezco ahora una necesidad de silencio ante el diálogo de sordos en la kermesse, el parloteo que chorrea tinta en mil páginas innecesarias, el espectáculo bluff de la publicidad, los media, las maratones con altoparlantes, en fin: la muerte del logos, el absurdo...”.


Es tan amplio el manejo de “novelar” y la documentación que maneja Carrasco, que en el cúmulo de montaje poético que el lector descubre, expone un breve manual de “observaciones” de vida, normas, que los vates ineludiblemente deben realizar: “ ver la perspectiva y el final/en cada pasillo y callejón”, “amar a quien (le)enseña trucos/superviviencia”, y no debe poner interés “al desdén, al desacato/y a los cretinos que le quitan el saludo”. Igualmente, su vasta producción reseña términos y expresiones que no se han visto en otras obras: kermesse, calas, yámbico, voyerismo, desarrapados, cartoneros, hiphoperos, etc.

Germán Carrasco exhala poesía desde los pies hasta el infinito. Su cuerpo entero es un saco de imágenes y de palabras recalentándose en el fuego. Siente responsablemente el destino de su oficio. Vive en la poesía y para la poesía. Pareciera que es lo único que tiene. Para lo que vino. Resulta difícil imaginarlo detrás de un escritorio. Marcando tarjetas. Atendiendo público en un banco de la nación. Reuniéndose con ministros y funcionarios neófitos.

Hay autenticidad en su escritura. Nació con la vista pegada en la creación. Con pocos libros a cuesta ya es un poeta importante. Que promete llegar a la galería de los grandes. Sus poemarios han vitalizado las letras nacionales y quizá de latinoamérica. Se desprende de sus libros que tiene temas de sobra. Que no parará en este arranque donde las calles son su inspiración. Yo nunca hablaría de fútbol con él: ¡le importa solamente la poesía! Algún día su nombre se entrecruzará con Neruda, Mistral, Parra, Huidobro, Zurita... No es un vaticino a vuelo de pájaro. Es el vislumbre de su poesía que respira en las aguas transparentes, es el indicio inequívoco de un poeta con molde y hechura, que ha tomado las mejores técnicas y costumbres de los artistas que saben transformar las cosas con el poder de las palabras. Es el desarrollo del arte preciso de las brochas, que usa el cuerpo como tabique, que reparte fichas sin equivocarse de destinatario y se devela como una tentación continua, prepara el arco y la flecha y la deja caer contra monasterios que hasta abrir sus libros desconocíamos.




POEMA EL CLAVADISTA

Camina por la tabla
el clavadista
El sacerdote al encuentro:
su dios.
Un encuentro con la divinidad
el agua
La sacerdotisa camina hacia
la entrega
La amada se dirige hacia
el evento:
Dios se encuentra ante
el sacrificio
que camina esbelto con su rostro
constante
como el rostro del suicida:
digno
Luce humilde al caminar la perfección:
su postura
.......... Una mujer es
........................ Una piscina
Una piscina es
.......... una divinidad

...............Piscina plena virtutis
..........Divinum vinum Francisca

El cuerpo es una fuente. Nada más.

Una piscina no es un río,
río de ecos en la piscina vacía,
de voces y sonidos
(como el del clavadista
al tomar contacto con el agua
(un ruido leve considerando
la altura desde la que se arroja))

.......................Abajo
..............el espejo quieto
...................de dios
...............El clavadista
...........imagina su muerte.

.......Ecos en la piscina vacía.

Anónimo dijo...

Es lo mejor que le he leído a Marchant. Un poco mamón, pero no le vamos a pedir peras al olmo. Y el poema es bueno, muy bueno.

Anónimo dijo...

por Grinor Rojo


(Presentación de Calas. Santiago de Chile. Dolmen, 2001.)

Inteligencia, oficio pero también una sensibilidad abierta, disponible y extremadamente perspicaz, que observa y procesa los elementos del cotidiano con una mezcla de fascinación y distanciamiento, he aquí algunas entre las notas que me parecen de las más destacadas en este espléndido libro de Germán Carrasco. Mi relación con el poeta fue accidental primero, cuando me llamaron la atención algunos de sus poemas en la antología de la poesía nueva que nos propinó Francisco Véjar hace dos o tres años, un poco más cuidadosa después, cuando leí La insidia del sol sobre las cosas y, finalmente, al cabo de la lectura de estas Calas, de entusiasmo sincero. Creo hallarme ahora en condiciones de afirmar que Germán Carrasco es un poeta importante, que las contribuciones que él está haciendo a la poesía chilena son significativas y mi confianza respecto del porvenir del arte de la palabra entre nosotros, un tanto decaída en estos últimos tiempos, se renueva y reenergiza con la frecuentación de su trabajo.
..... Me parece que Carrasco es un poeta importante por muchas razones, pero más que nada por la autoconciencia que demuestra respecto de la situación que en su calidad de poeta le toca vivir en el mundo contemporáneo chileno. Este es un poeta que mira, pero que también se mira mirar. En esta operación, que como sabemos es moderna por excelencia y que fue la que Sartre subrayó en Baudelaire, la de verse el poeta a sí mismo mirar (y, por consiguiente, la de verse escribir), Carrasco es, seamos claros, un experto. Él es en primer término el ambulante urbano de uno de los segmentos más poderosos de la poesía del último siglo en América Latina, el segmento de los poetas "callejeros" al que se refiere agudamente mi amigo Alejandro Zambra en el apílogo de Calas, con predecesores chilenos ilustres, desde el Darío que recorre los cerros de Valparaíso al Enrique Lihn que comenta la vida y milagros del Paseo Ahumada, poetas todos mirones, testigos presenciales a la vez que habitantes problemáticos en el territorio de la urbe mayor, y que en el caso particular de Germán Carrasco es la de fines del siglo pasado y comienzos de éste. En su poesía Santiago se ha extendido y diversificado en espacios múltiples cuya especificidad aumenta en proporción directa con la creciente fragmentación del conjunto: lo divisamos en la calle Independencia, por allá por las cercanías del Hipódromo Chile, en el Forestal y en los puentes del Mapocho, en el San Cristóbal, en la Vega Central, pero también en el Barrio Franklin, como uno más entre los concurrentes a las zaparrastrosas tertulias del paso bajo nivel que se encuentra en la esquina de Ñuble con Vicuña Mackenna, o en el Parque O´Higgins o en la Quinta Normal o, finalmente, acompañando esta vez a la novelista Guadalupe Santa Cruz, absorto frente al mapa laberíntico de los recorridos de las micros santiaguinas. En esta varia geografía el poeta se desplaza y anota: "el paciente ajetreo de los cartoneros" en "La sangre tira" (17), "las nereidas de Lola Mora, desnudas en la Costanera Sur" en "V.V. Fisher" (132) o "El travesti part time" que se arroja al espacio desde "el último piso de una torre del Loop o de Av. Portugal" en "caída ascendente" (136).
..... Bien pudiera ser así que con este libro suyo Germán Carrasco le esté dibujando a la ciudad de Santiago su fisonomía poética actual. Después de los tímidos ensayos de Rosamel del Valle en la década del veinte (pienso en País blanco y negro), del Neruda de ciertos poemas residenciarios (pienso en "Walking around"), del Nicanor Parra de los Sermones y prédicas del Cristo de Elqui ("Un fantasma recorre la Alameda de las Delicias..."), del Jorge Teiller que va dejando sus poemas en los bares de la bohemia agonizante o del Enrique Lihn al que nosotros aludimos más arriba, Carrasco se hace cargo ahora de la ciudad de los comienzos de la segunda centuria republicana, una ciudad que en treinta años ha cambiado su rostro de una manera radical (algunos dicen que desde el pre hacia el postmoderno) y la versión que de la misma nos entrega es menos focalizada, menos jerárquica, más dispersa y minimalista. Tal vez Pedro Lemebel, en algunas de sus crónicas, sea quien se aproxima, en la literaura chilena de los últimos años, a lo que Carrasco está haciendo en este sentido.
..... Pero lo esencial de mi argumento en la presente introducción es que Carrasco no sólo "callejea", esto es, no sólo circula, mira y anota los aconteceres de esta ciudad contemporánea chilena, sino que además se mira mirar: que es un poeta autoconsciente, autovigilante. No sólo vigila eso que ve sino el cómo lo dice. El resultado de este ejercicio es una poesía que supera con mucho el exteriorismo del zapping o los video clip que según afirma Néstor García Canclini constituyen el modo común de la experiencia en la urbe latinoamericana de hoy. Ahora bien, es cierto que por el poeta como un practicante de ese "zapping arbitrario", como un devoto confeso de las "fijaciones o instantaneas", televisivas o de cualquier otra índole, se interesa también Carrasco en la primera y otras piezas de su libro, comparado con los logros del escrutinio que él mismo lleva a cabo durante el transcurso de su práctica ambulatoria a los registros que dejan los instrumentos de la reproducción mecánica de la contemporaneidad (registros que, por lo demás, al menos en el contenido de este sema, son las "calas" que anuncia el título polivalente del volumen (2)). Con todo, en la medida en que Carrasco no sólo registra sino que se observa registrar y que en sus textos nos da una cuenta lúcida y precisa de ambas operaciones, él se transforma, además y de inmediato, en un metapoeta moderno: "De un momento a otro nos dio por escribir / acerca del problema de escribir", confiesa en "Un panorama" (89). Y su poesía demuestra que eso es efectivo, si es que no para la totalidad de los involucrados en el "nosotros" que comada la frase, al menos para él mismo. Puede que sea por eso también, por esta despierta certidumbre sobre la naturaleza de lo que hace, que nosotros notamos en su escritura un sostenido rechazo a la tradición del estrépito poético, una tradición respecto de cuyas debilidades por la agresión auditiva él quiere que su trabajo se mantenga rigurosamente al margen:

Nacimos en el desprecio de los signos de exclamación,
en habitáculos donde sólo se llega a dormir o al amor
y se sujetan los áfonos, dulces quejidos; en el desprecio
a esos signos, que tanto daño han hecho a los amantes
como a la relación entre empleadores y empleados.
............................................................ Tenues
ofrecemos té y vino en diminutivos a quien comparte la charla,
el ajedrez sin fanfarronear el triunfo, sotto voce
como si con los decibeles se fueran a marchitar las calas...
.................................... (Ganas de trotar bajo la tempestad", 15)

..... Por cierto, la poesía de la poesía o, mejor dicho, la poesía del poetizar es producción característica de la modernidad. Si el poema moderno es, como asegura Octavio Paz, el poema del entusiasmo ironizado, y si la ironía constituye el tropo por antonomasia de la inteligencia, la de Carrasco sigue siendo poesía moderna sin la menor duda. La persecución del circuito de la producción del poema, desde su puesta en marcha en el vidrio trizado de un percibir borroso, "Como si tuviera los pinceles sucios, humo en los ojos / que nunca se sabe exactamente lo que miran" ("Fintas", 12), pasando por la apertura de la página, cuando el poeta despliega "la sábana blanca de una cala" ("Calas blancas", 94), seguido ello de la materialización gráfica del flujo escritural, "como diminutas líneas de un manuscrito que /cruzan de un margen a otro" (Voces", 21), y hasta llegar al momento de la recepción del producto, cuando al escucharlo pronunciado en voz alta a sus oyentes se les atraviesa "un diente de león con mensaje amante o una pelusa cruzando el cuarto" ("Ganas de trotar bajo la tempestad", 15), todo eso se encuentra documentado escrupulosamente en el libro que ahora comento. Me sorprende en efecto encontrar, entre los materailes que lo integran, nada menos que un pequeño breviario con las tareas y normas de conducta que le convendría observar al poeta de este tiempo, algo así como su programa de vida indispensable, esto junto con un corte de aguas perfectamente definido respecto de lo que él no debe ser ni hacer. Por ejemplo, el poeta que nos presenta Carrasco debe "Ver la perspectiva y el final / en cada pasillo y callejón", debe "amar a quien [le] enseña trucos / de supervivencia" y no debe prestar atención "al desdén, al desacato / y a los cretinos que [le] quitan el saludo" ("Agenda", 14). En otra parte se le recomienda que no emprenda el vuelo o, al menos, que no lo haga en el marco de las actuales y bien poco felices circunstancias históricas. La metáfora de las "alas", que como sabemos es el símbolo de la propensión ascendente del bardo romántico y neorromántico y que también dio lugar a un poema famoso de Alfonsina Storni, a un relato no menos famoso de María Luisa Bombal y a un poema (que Carrasco cita, por cierto) de Rosalía de Castro, pero que con el correr de los años acabó identificándose "con el dinero, la movilidad y la libertad" ("Summertime", 22), se sustituye así, expresamente, en este libro, por la metáfora de las "calas". Pero unas "(C) alas" que bien pudieran serlo nada más que transitoriamente, dada la pobreza del trabajo poético que en la actualidad se perpetra entre nosotros. Todo lo cual indica que no es impensable que en un futuro indeterminado las calas se desenganchen de esa "c" que las amarra a la tierra. Y entonces será cuando, como escribe Carrasco, los poetas se eleven hacia el cielo una vez más, cuando "despleguemos las alas" (Ibid.). Por supuesto que el clip de la autoironía no se hace esperar: "clip: con un intenso crescendo de bronces, en cámara lenta / como labios o alas que se abren, se extiende / la última nota de esta idea..." (Ibid.). El humo en los ojos, del que Carrasco declaraba en "Fintas" que le nublaba la vista y en el que yo me detuve oportunamente, parece en verdad ser mucho menos denso de lo que uno pudiera creer.
..... No sólo eso, sino que en el último tercio de su libro Germán Carrasco se da el lujo de pergeñar un ensayo en verso de historiografía literaria. Titulándolo "Un panorama", en él pasa revista a la obra de sus antecesores inmediatos y evalúa, no sin una dosis de humor negro, el lugar que en la carrera diacrónica les ha correspondido ocupar a él y a sus compañeros de generación:
..... De un lado:

En las dos últimas décadas del siglo
algunos estériles ponys del sesenta
ya empezaban a cabalgar trabajosamente
por las verdes y plácidas praderas del establishment...

..... Y del otro:

Algunos reemplazaron a los ponys
zampándose unos ladrillos ilegibles
tratando de enderezar signos de interrogación
forjados en acero.
Otros adoptaban las guarradas americanas
del realismo sucio o la contracultura que llegaban
con años de retraso al correo
de Nueva Quillahue y Nueva Barrancas
y había quien confundía la escritura
con el nuevo testamento, o el antiguo.
No faltaba al que se le desordenaba el engominado
gritando que había que volver a la bodega donde se desangraban las
habas y frijoles de la métrica...
..................................................................... (88) (89)

..... Además, una parte importantísima de este experimento poético de German Carrasco la constituye el antagonismo binario entre la contemplación, a cuya práctica él se dedica durante "las horas malgastadas" de su vida ("Único arte", 20), y la "tendencia a la gramática de la acción" ("La sangre tira", 17), antagonismo que como bien sabemos es un lugar común de la estética clásica tanto como de la moderna y que Carrasco resuelve en favor del primero de ambos términos. No a la acción y no además a las que no son sino sus consecuencias forzosas: la posesión de personas y de cosas, por una parte, y la mantención de una identidad que es siempre igual a sí misma, por otra. En cambio, una reivindicación apasionada del ocio lúdico, el que como es bien sabido se opone lo mismo al negocio que al sacerdocio, y que es favorable a la actividad del artista y el filósofo. Me refiero a la reivindicación del principio según el cual "lavorare stanca" y "LA PRAXIS LISIA" ("el silencio y la infección de la vida", 31). Es, en buenas cuentas, una renuncia manifiesta de parte de este joven poeta chileno a las reglas teleológicas que organizan la praxis en el campo de juego burgués y una elección de la precariedad del más allá de los bordes como el único fondo en el que puede echar el ancla con la conciencia tranquila en los tiempos que corren. En estas condiciones no tendría que extrañarnos su simpatía por los desharrapados, por los cartoneros, por los drogadictos, por los jóvenes punk o hip-hop, por las prostitutas, por los vagos, por los mendigos, por los que, como lo hace él mismo en su poesía, "al menor descuido te pegan el zarpazo / y te tatúan la memoria con alguna inmundicia" ("Los del hospicio", 25). Todos esos personajes son miembros activos de la "comunidad de los quiltros" respecto de cuyos hábitos Carrasco nos pone minuciosamente al tanto en "Acerca de la muerte de dos perros..." (76). Notable me parece también, en una cuerda afín a ésta, la reescritura que él emprende del "Monólogo del viejo con su muerte", el célebre poema de Enrique Lihn, y que Carrasco titula "Boletos para el soliloquio del anciano ateo en el Hogar de Cristo". El viejo de Lihn, canonizado y objeto de culto a estas alturas, en la poesía del autor de Calas ya no presenta el show de su miseria y su familiaridad con la muerte para el consumo de un poeta que lo increpa furioso sino que lo "representa" para un público amplio y que compra boletos para asistir al espectáculo:

Tengo boletos para el Soliloquio del Anciano Ateo en el Hogar de Cristo.
Quizás no debas maquillarte ni debamos acicalarnos, como cuando
vamos al cine en miércoles popular o como quienes visitan a los
funcionarios del monarca tras una larga fila con carpetas azul-fiscal
bajo el brazo
similar a la fila eterna en el Hogar de Cristo.

Debemos asistir con cautela, como en el reencuentro
con un viejo amor tras años de praxis que cala y tatúa
o quizás como si fuéramos al recital de un maestro muerto que resucita
entre un jardín señorial inexistente...

..... Me interesa, también en esta misma línea de observaciones, el modo cómo da cuenta Carrasco del espacio del receptor contemporáneo, el que, reiterando la estrategia que él emplea en algunas "instantáneas" de parecido carácter, queda registrado en varios poemas de su libro con una imagen y un término clave. El espacio del receptor (y, por extensión, el espacio público o "del público") es en Calas una "kermesse" en la que la voz asordinada del poeta ya no se oye:

.......................................................... Yo, como el viejo
también padezco ahora una necesidad de silencio
ante el diálogo de sordos en la kermesse, el parloteo que chorrea tinta
en mil páginas innecesarias, el espectáculo bluff
de la publicidad, los media, las maratones con altoparlante,
en fin: la muerte del logos, el absurdo...
....................................("El silencio y la infección de la vida", 30-31)

..... Se va dibujando de este modo el perfil del responsable de estas "calas". Tal vez demasiado inteligente para ser un poeta visionario, es en cambio un bardo que conoce y pulsa las cuerdas de su lira como pocos en el Chile actual. Sabe, por ejemplo, de su precursores. De la poesía moderna en lengua inglesa, la de Blake, Poe, Pound, Eliot, Moore, Stein, Williams, Auden, Ashbery y Rich; de la latinoamericana, la de González Martínez, Paz, Cisneros y Koser; de la chilena, la de Pezoa Véliz, Mistral, Huidobro, Neruda, Parra, Arteche y sobre todo de la de los poetas de los años cincuenta y sesenta; de la española, que aunque se burle de ella en varias oportunidades, no por eso se encuenra menos actuante en la suya propia, a través de Rosalía e Castro, de Cernuda, de Alexaindre, de Jaime Gil de Biedma o incluso, por la vía de los endecasílabos garcilasescos con que encabeza una hilera de textos, desde "Distancias" ("Luego del dulce juego de distancias", 93) a "Ruby camina por una pendiente litoral" ("El árbol más hermoso es el ciruelo", 96), acudiendo a lomejor de su rama dorada. Por último, no quiero pasar por alto en este escrutinio de intertextos algunas alusiones a piezas canónicas, de las que hay muchas ne le libro de Carrasco y que pueden o no ser explícitas: al "Le bateau ivre" rimbaudiano y a "El fantasma del buque de carga" de Neruda en un par de poemas de atmósfera marina, "A la tripulación" (42) y "Mole que surca mares de miedo" (74); a "Le cimetière marin" de Valéry en "Verano" (79); y "Arte siamés" (118); a "Vergüenza" de Mistral en "Las rodillas" (69); a "La biblioteca de Babel" borgeana en "Locus amoenus & casa fantasma" (70-71); al Sheltering Sky de Bowles en "No existe un cielo protector" (128); e incluso a "El ciclista del San Cristóbal" de Skármeta en "Casagrande" (63, un título que no tengo que decir que es ya, en si mismo, una cita).
..... Merecedores de atención igualmente, en este frenesí de intercambios al que se entrega sin temores ni pudores el autor de Calas, y a propósito del diálogo que él entabla con los poetas chilenos de la generación que precede a la suya al que yo hacía mención en el párrafo anterior, son una serie de textos en los que uno percibe verdaderos pastiches del lenguaje de estos últimos. Los más escasos on los pastiches láricos, al modo de los bardos del Sur, aunque tampoco falten por completo; unos pocos parecieran ser reminiscencias de los esperpentos urbanos de Manuel Silva Acevedo, como ocurre en el caso de las dos o tres "kermesses", del Chile de "A la distancia" ("Chile es el pasillo de un conventillo", 113) y de manera ostentosa en los versos finales de "Panorama", donde descubro una cita casi literal de "Dando palos de ciego" de Silva (un texto que es, al mismo tiempo, la cita de otro texto célebre de Kafka); finalmente, hay también en Calas una cantidad importante de poemas que nos remiten a los retratos objetivistas y objetalistas, manipuladores éstos del correlato objetivo eliotesco, de Gonzalo Millán. Por ejemplo, "Pareja de palotes y pareja de próximos" (39), "La cartera" (45), "Un príncipe" (52), "Un sólido castillo es nuestro dios" (56) y "Oscura belleza" (107). En esta última serie, la proximidad de la lira de Carrasco con la Relación personal, Vida y La ciudad de Millán se me antoja notoria y productiva. Por todo esto no me parecería raro pero sí equivocado si a algún facilista se le ocurriera argüir que estamos frente a los ensayos de estilo de un poeta postmoderno, al que a menudo acomete la sensación de que ya todo ha sido hecho y de que lo único que a él le queda por hacer es consumar unas cuantas variaciones sobre el acervo ya existente, porque lo cierto es que llevando a cabo esas variaciones es como Carrasco descubre algunos de los filones más ricos de su propia geología.
..... Por otro lado, hay que decir también que el prurito intertextual se complementa en la producción poética de Carrasco con un fuerte regodeo intratextual, ya sea en el espacio de esta obra en particular o en el de los vínculos que ella tiene con La insidia del sol sobre las cosas. En cuanto a Calas, están desde luego los términos y expresiones claves: "calas", "kermesse", "la praxis que inevitablemente lisia", "la reivindicación de lo áfono", los "trucos de supervivencia", "el yámbico jadear de los amantes" (expresión esa última en la que yo leo un homenaje irónico a "El dulce lamentar de dos pastores" de la "Egloga I" de Garcilaso). Es ésta, en fin, la idea del libro como una caja de resonancias, que se encuentra en el joven Borges, o la del libro como un proceso hecho a base de patterns freudianos de recurrencia, los que sin embargo no excluyen los quiebres del pattern o la "repetición con variaciones", algo acerca de lo cual les gusta hablar a los críticos de la poesía angloamericana. En ambos casos se trata de la clase de libro cuya factura, según advertía el maestro argentino, "debe ser un juego preciso de vigilancias, ecos y afinidades" ("El arte narrativo y la magia"). Carrasco sabe de estas mañas, de eso no cabe duda. Su esparcir huellas lingüísticas aquí y allá y su regreso posterior sobre las mismas no es una ocurrencia azarosa ni menos todavía inocente. En el interior de un volumen de más de un centenar de poemas y que tiene las dificultades que son imaginables para mantener su identidad de punta a rabo, tales retornos lingüísticos funcionan al modo de motivos musicales, en última instancia jazzísticos (otra de las ocupaciones del ocio estético de Carrasco, dicho sea de paso: Parker, Coltrane, Monk...), que se alejan y que vuelven y que, cuando vuelven, retoman la línea de la melodía. Pero llega el momento en que también esta estrategia es festinada, cuando Carrasco se da cuenta de que eso que él hace no está a salvo de convertirse en una rutina mecánica y lo somete a la disciplina consabida del castigo burlesco. Ello ocurre hacia el final del volumen, en un pastiche de poema largo titulado "Arte siamés". Como en otras ocasiones, el poeta reflexiona aquí sobre las particularidades de su métier:

Además del prejuicio o superstición contra lo artificioso, existe el disfrute voyeurístico de saber cómo se arma el ingenio o mecano. Desde hace algún tiempo, se violó la cerradura propuesta por Baudelaire en los Prefacios y se muestra el funcionamiento de los trucos, se explican retoques y variantes improvisadas en ensayos y cómo se mezcla el instinto y la sinceridad a las rúbricas y al indispensable charlatanismo. Un making off: se revelan harapos, afeites, poleas, pifias y horrores que existen tras las bambalinas del poema.
Un poeta dijo alguna vez que sus poemas eran fragmentos de un texto extenso; Otros, con un método inverso, dan cohesión a lo que originalmente fueron poemas breves. Algún ojo y oído sagaz distinguirá el archipiélago que alguna vez fue isla en el primer caso; las soldaduras, parches y nudos en el segundo. En cualquier caso, un poema largo es un desafío; además, a veces nos inclinamos por los cortos y otras veces por las generosas cañas hasta el tope
........................................................................ (118, el subrayado es suyo).

..... Lo que viene a continuación es, demás está decirlo, la extremación de esta teoría en el desborde carnavalesco de la praxis. Carrasco escoge la segunda de las opciones que él mismo delimita en la cita anterior y lo que resulta de esa preferencia suya es un edredón hecho con los retazos, con los jirones, con las huilas de algunos de su textos anteriores. No un almuerzo de sobras, sin embargo, sino un constructo que persigue, yo diría que casi desesperadamente, aun y a pesar del festineo del primer plano, algún tipo de orden, algún principio que otorgue coherencia a la proliferación desordenada de las "calas". Y ese principio existe, para este poema específico y también para la totalidad del volumen. Porque ahora es cuando prestamos atención al mensaje que Carrasco había estado tratando de transmitirnos desde las primeras "fintas" de su libro y que se nos pone finalmente en descubierto de una manera descarnada: percibimos que estos poemas se encuentran hegemonizados por el discurso de la melancolía, que su pegamento último no es otro que un oscuro sentimiento de duelo. Ese duelo es en primer lugar el de "la musa", figura que en la actualidad es apenas "un modelo para rearmar. / En el laboratorio de las palabras..." ("De la musa no queda ni el perfume [l tango de Julián], 40). Pero no se trata sólo de la muerte del amor, lo que acaece obviamente y acerca de cuyas consecuencias Carrasco nos informa con el dolor y la autoconmiseración de reglamento (un poema excepcional en este sentido, sobre todo por su discreción, es "Con una silla de playa se pasea bajo la niebla tras un sol inexistente", 117), sino, además, y esto es para mí lo decisivo, de la muerte de un cierto modo de la inspiración de cuyos servicios el poeta se da cuenta de que no podrá hacer uso nunca más o que podrá hacerlo sólo para ponerle nombre al lugar de una ausencia. Porque de la musa de Carrasco, de esa a la que "Con la luna llena la única alternativa era amarrarla para que no se / acostara con cualquiera" y que "bailaba en una Atacama Onírica con un emorme sol rojo detrás", "hoy no queda ni el perfume" (40 y 123).
..... Voy a detenerme, para concluir estas rápidas observaciones, en un principio de composición que no tiene nada de novedoso pero que es otro de los trucos de la poesía moderna que Carrasco recicla y empuja hasta, como lo hubiera visto Borges, lindar con lo barroco. Estoy pensando en sus experimentos de asociación poética basados en la ambigüedad de los significantes o, mejor dicho, en la construcción de ciertos poemas a partir de una reunión de significados heterogéneos pero que se alojan en un mismo significante. Un ejemplo elemental es lo que ocurre en "Historias de la lengua..." (72), donde dos mundos infinitamente remotos y axiológicamente incompatibles, el corrector de un par de araucanos que se encuentran en Santiago y que tienen por fin la posibilidad de comunicarse haciendo uso de su lengua nativa y el perverso de una adolescente oriental que besa e introduce su lengua en la boca de un niño de ocho años, se transforman en las dos mitades de un todo escriturario complejo, perturbador y en el que la única bisagra es el vocablo equívoco que da título a la pieza. Más interesante aún es lo que ocurre en "Colas crujientes de pescado frito" (91). En este caso, Carrasco ensaya un procedimiento que a mí me hace recordar la manera de Proust: la reproducción del trabajo de la memoria de la muchacha que acompaña al poeta en la escena, la conexión de ese material, el de la memoria de ella, con los datos del presente propio, los diversos niveles sensoriales conjurados y superpuestos y, finalmente, la concidencia entre la conclusión de la preparación del poema y el comienzo de su producción hacen de este texto un verdadero paradigma de lo que Carrasco es capaz de hacer. Poesía pensada, casi de laboratorio, y que junto con la narrativa de Roberto Bolaño o con las crónicas de Pedro Lemebel, pudiera estar abriendo un nuevo y enjundioso capítulo en la historia literaria y cultural de este país.

Mayo, 2001.

Anónimo dijo...

... De todos los países sudamericanos, quizás no sea Chile el único que pueda vanagloriarse de una diversa estirpe poética, pero sí es el que cuenta con una de las dinastías más espectaculares y prolíficas del continente. Como de Irlanda se ha dicho que es una isla de bardos y de santos, de Chile podría decirse que goza de una auténtica raza de gigantes y archipoetas, con voces de la talla de Pablo Neruda, Gabriela Mistral y Vicente Huidobro, o los no menos encumbrados y ciclópeos Pablo de Rokha y Gonzalo Rojas. Pero eso no es todo: cuenta también con un encarnizado detractor de todos ellos: Nicanor Parra, el padre de la "antipoesía", cuya influencia ha sido más que fecunda (en el país trasandino y en el resto del continente) y ha engendrado a poetas como Enrique Lihn, Barquero o Uribe Arce, por nombrar sólo algunos de sus herederos surgidos alrededor de la década del 50. El surrealismo también ha tenido un amplio predicamento, por supuesto a partir del Neruda de Residencia en la tierra, pero asimismo a través del grupo Mandrágora. Luego, a fines del '60, empezaron a perfilarse algunas voces (Oscar Hahn, Gonzalo Millán, Waldo Rojas) más solitarias y dispersas, y quizás menos proclives a los excesos de la vanguardia.

... Si bien la obra del poeta Germán Carrasco, nacido en Santiago de Chile en 1971, consta de apenas tres títulos publicados, ya ha merecido un amplio consenso tanto en su país como en Buenos Aires, donde recibió la distinción del último concurso hispanoamericano convocado por el Diario de Poesía y la revista Vox de Bahía Blanca. Es que el programa poético de Carrasco, como se pone de manifiesto en este ambicioso libro, aglutina todos los caminos trazados por la "tradición de ruptura" de la poesía chilena a un tiempo que -en palabras de Alejandro Zambra- "muestra una sensibilidad nueva", quizás marcada por cierto desasosiego experimental y un léxico mediatizado propio de los años '90. En este sentido, Calas es un libro que ensaya todas las aleaciones poéticas conocidas sin terminar de acondicionarse a ninguna; desde el vitalismo anticapitalista al nihilismo formal, pasando por la experimentación tipográfica, la elegía, la "postal evangélica", el cable de agencia noticiosa, la estética homeless, el yámbico, el surrealismo, el prosaísmo anglófilo, etc. Es por consiguiente una poesía que se despliega en un efecto "kermesse" (para usar un término que le gusta a Carrasco), sobresaturada de múltiples y antagónicos registros discursivos; escrita con un aliento visionario entre surrealista y "hipster", y cuyas imágenes turbias y entrecortadas "para nuestro exclusivo goce y dolor/ se infiltran en el ambiente/ como el sigiloso humo que hace un saxo/ o como la cacheteada repentina de la amante/ que rompe el silencio de este parque/ y arruina la película al voyeur." La poesía de Carrasco deriva en parte de las grandes líneas de fuerza de la tradición chilena así como de la "antipoesía" de Parra y Lihn, pero a su vez estrena el argot de un nuevo grupo generacional que intenta dar cuenta de su experiencia estética en un paisaje histórico y político arrasado completamente por el capitalismo salvaje.




por Walter Cassara, Página12

2006 dijo...

Hablo de simulacros de hiperresumida generación y producción que corresponde a una forma de dominación de las imágenes provenientes de la publicidad, el periodismo, el cine y los videojuegos, las industrias culturales –con las cuales el capitalismo posmoderno tiene una de sus más eficaces armas. Y sus PELIGROS: por ahí hay que colarse, aunque ya nadie está para ningún "hay que...". Una poeta dice que hay que hablar la lengua del enemigo y reutilizar sus materiales. Por otro lado, el placer y el ocio -esos derechos humanos- tienen como resultado los lances barrocos que son simplemente la articulación de una subjetividad. Esas pérdidas de tiempo como las llamaría un moralista son también formas de resistencia. Quizás las estrategias de un revolucionario ascético son más inútiles que un caballo de troya con el que se puede pegar un real y efectivo arañazo. Si estamos de acuerdo en el objetivo, son las maneras las que hay que discutir.

Anónimo dijo...

Grínor también dijo que la Damaris era genial....

Anónimo dijo...

Multicancha, de Germán Carrasco:
Para leer de pie en el metro

Por Felipe Ruiz



Recién salido del horno (o de la coctelera, como quizás le agradaría pensarlo), nos encontramos con la nueva entrega poética del premiado Germán Carrasco, bajo el sugerente título de Multicancha. Carrasco ha roto esta vez la tradición de publicar por J.C Saez Editor (como ocurrió con sus últimos tres libros) para aventurarse a lanzar fuera de las fronteras chilenas (aunque tácitamente ya se ha aventurado hace tiempo, pues se encuentra radicado en Buenos Aires), bajo el sello editorial El billar de Lucrecia, de México, dirigido por la también poeta Rocío Cerón.

La poesía de Carrasco se caracteriza por una articulación rizomática de textos en torno a ejes comunes, pero sin dejar nunca de lado el doble sentido del posible epicentro argumental de la obra. Esto distancia, a mi modo de ver, la poesía de Carrasco de otras poéticas de corte similar -que en realidad no escasean-, y que también plantean propuestas de descentramiento, fragmentación, intertexto y crisis de la poesía como expresión desnuda (no mediada: a sotto voce) de la palabra. No todas estas poéticas tienen la destreza de Carrasco para jugar con las palabras a la vez como símbolos y como "artefactos": es decir, conservar el misterio simbólico del elemento y a su vez desmontar la orquestación retórica que lo sustenta. Es así, por ejemplo, como Calas puede ser considerado, dentro de su obra, una continuación simbólica del concepto de "insidia" (incisión) y una prolongación del posterior símbolo del "clavado". Y sin embargo, Calas es doblemente la flor y el verbo calar conjugado en segunda persona singular. A mi modo de ver la inteligencia de Carrasco ha sido conservar el escurridizo significado de la Cala como flor, pero usando el juego del "tú calas" como una continuidad esta vez retórica del concepto de incisión, entrada, clavado sobre el campo de acción del poema. Mientras la mayoría se la juega por una poesía de corte puramente conceptual y teórica, tal vez sin quererlo (ni saberlo) Carrasco sigue ambivalente entre un campo aún aurático de la poesía y una escena mucho más cercana a la bullanga citadina, al carnaval y el frenesí del mercado, en todas sus acepciones (¿Carrasco es Carrasco a pesar de él?).

Ahora bien. Multicancha continúa ese doble eje retórico, al presentarnos nuevamente la idea atractiva de la temible página en blanco como un campo de acción, despliegue de recursos, entramado de voces, técnica al servicio de la inspiración. La página en blanco como multicancha no se agota en una única significación, pues lo "multi" le permite ser, a su vez, fútbol, basketball, voleiball... lo que sea. Esta palabra le va como anillo al dedo a un poeta que ha declarado considerar la poesía un verdadero juego - un juguete, en sus. Pero no se agota en esa significación. La multicancha de Carrasco no es, como lo dice reiteradamente en el poemario, un espacio abierto, un espacio público; muy por el contrario, la multicancha se haya cerrada, enrejada - como es costumbre en las ciudades latinoamericanas (sobre todo México) -, "enjaulada", como lo dice bellamente en esta imagen: "monos - araña hiperkinéticos, confundidos/ en el ramaje, el manchaje impresionista/ como niños que trepan rejas altas/ de canchas estatales al caer la tarde" (Ombú) o "los niños trepan la reja de la multicancha/ (no se sabe si es privada o fue cerrada por la municipalidad:/ da lo mismo, no se puede ingresar" (Plazas cerradas y playas privadas). Doble valencia del signo: Multicancha es, para Carrasco, el lugar común de la privatización de los espacios públicos (¿una lectura poética de Jurgen Habemas?), del enjauliamiento y la planificación urbana como campos cerrados y como gettos, zonas de exclusión. Aquí lo niños quieren "seguir jugando como amantes" pero sin duda es imposible pues, nos dice, incluso los colegios han sido invadidos por publicidad (publificación de la esfera privada). Hay toda una cuestión política implicada en este libro de Carrasco (aunque nos ha dicho despreciar esta palabra, sin duda este es su libro más atrevido, en ese sentido), una concepción del espacio en la ciudad que, sin embargo, no logra convertirse en una poesía emotiva, sino, más bien, en una violenta e insolente postura anti sistémica.

Doblemente incisivo, Carrasco ha triangulado el eje crítico no sólo en la dirección del habitar, sino del quién habita los espacios privados, del quién va a estas "playas privadas": entonces su crítica apunta directamente a los llamados "elefantes blancos": "Una ciudad es toda una ciudad (más claro ponerle lejía)/ pero hay que insistir: no se puede hacer una metonimia/ de toda la comarca con un solo barrio./ Lo digo por las postales de autopromoción/ que aparecen en la señal: edificios espejeantes/ para que narcisa y obscenamente se reflejen/ esos dibujos animados, esos personajes de ficción/ que tanto nos gustan en Tai Pei y Nueva Quillahue:/Altazor. Superman. Dios". Esta doble incisión, clavado, calado, de Carrasco, sobre la ciudad y sobre sus habitantes es lo que realmente vuelve punzante la crítica. Pues el poeta aquí manifiesta un verdadero desprecio por el mundo burgués posmoderno, un desprecio que recae sobre estos neo dioses que surgen en una era que supuestamente ha matado a Dios. ¿Cómo puede suceder algo semejante? ¿ Es novedosa o incluso válida aún la crítica de Carrasco a los que viven en las alturas, altazores, supermanes? Ha mi modo de ver, Carrasco no ha logrado resolver este punto o, de un modo insolente con sus pares, pero sin profundizar más allá de lo anecdótico, en el punto culmine de la obra prefiere desplazar su atención sobre lo que parece ser la cream de la cream del nuevo espacio privado ilustrado: la universidad privada. En el tal vez mejor poema del libro, una carta a los "Sres. Lavandería nuevo Tokio", Carrasco pide que "planchen esta camisa italiana" pues debe visitar a "los dueños de toda institución empresa país": "tengo una reunión con ellos:/ quizás consiga un puesto para hacer bulto en una comitiva,/ timbrar papelitos, vigilar con una pistola el condominio,/ escribir las memorias del tenista top, no sé, algo, barrer/ sus seudouniversidades manejadas por mercanchifles y/ delincuentes/ como el negro pete zampras y todos los de mi generación,/ quizá consiga un cuarto de página para escribir/ cualquier tontería para rellenar sus periódicos".

La universidad como representación de la decadencia del mundo ilustrado quizá pueda verse como una nostalgia no dicha del poeta por el mundo perdido, o por lo menos por aquello que la república de Bello más cuidó. Una desencantada, además, visión de su propia generación (la de los 90, la del retorno a la democracia: ¿razones del autoexilio?) y con ello del país que esa generación está produciendo desde las instituciones culturales que naturalmente emergieron con el retorno a la democracia (medios de comunicación, centros de estudio, instituciones culturales). Declaraciones como esta no dejarían indiferente a algunos, si es que libro hubiera sido publicado en Chile. Pero, más allá de lo anecdótico, se le agradece a Carrasco su honestidad.

La incapacidad o sin más desinterés de Carrasco por profundizar en la relación entre el surgimiento de una nueva generación de patrones de fundo - pero esta vez no revestidos del aura clásica, si no al amparo del más salvaje de los liberalismos (incluso a la sombra de las "izquierdas") - con las formas del habitar, del comprender la ciudad y el palimpsesto posmoderno, quizás sea un punto que no haga que este libro quede registrado en los anales de la poesía chilena. Pero para un poeta que escribe "para leer de pie en el metro", eso no es un problema de su incumbencia ni jurisdicción. El poema es un juego para una multicancha. Aunque hoy por hoy, a esta sólo entren unos pocos.

Anónimo dijo...

las colecciona, las lee frente al espejo!

Anónimo dijo...

el artículo de reinaldo marchant de pena es que da pena bórrenlo. Pobre caballero.

david bustos dijo...

carrasco no te da verguenza poner como carta de presentacion poner el texto de reinaldo marchant un tipo acusado de robo, estafa y si el tipo estuvo en el jurado de la fundacion no me cabe la menor dida que hay tambien estuvo implicado en tu premio la estafa..

d. bustos.

Anónimo dijo...

LA TETA Y LA LUNA

Presentación del libro "El barro lírico de los mundos interiores más oscuros que la luz",
de Héctor Hernández Montecinos.

Por Felipe Ruiz Valencia

Cuando del surrealismo no quedaba más que una caricatura ajada de sus primeros manifiestos, y el propio Breton reconocía en Minotaure que aquella burguesía contra la que tanto habían despotricado era la misma que les daba de comer, Marcel Duchamp es encargado, para la exposición surrealista de 1947, de realizar el catálogo de obras en una edición "de lujo". Y lo que Duchamp hace es lo siguiente: sobre una superficie de cartón negro, confecciona una teta de plástico y silicona - adelantándose ferozmente a la moda de los tiempos -: la teta sobresale en el relieve del libro, y su consistencia, color y forma sugieren al tacto, una teta de lo más real. El famoso postizo fue numerado, e iba acompañado por una advertencia: Priére de toucher (Se ruega tocar). El gesto de Duchamp es, antes que una operación estética, una opción política. Se trata de invertir el juego del arte como lujo, del arte como objeto de consumo - deleite inviolable. Se ruega tocar parodia la advertencia repartida en todas las calles de París, en las que se sugiere por todas partes en la ciudad más artísitica y sensible del planeta: por favor, no tocar. Esa sugestiva teta transforma la prohibición en seducción, insita subrepticiamente a apreciar la forma, a excitarse tocando, en una cultura que privilegia, como señala Hegel, los sentidos superiores de la vista y el oído.

El libro hace demasiado tiempo, como señala Chartier, ha dejado de ser mero depositarios de ideas abstractas, de sendas épicas y líricas: soporte pasivo de la inspiración de los autores. Por más que los grandes editores nos quieran hacer ver, la operación de publicar remite en sí misma una forma de ejercicio y transferencia del poder. Y así se dice que Chile es una tierra de poetas, cuando se analizan las estadísticas, puesto que más de lo setentaitantos por ciento de producción literaria a nivel nacional son textos encasillados en el género poético. Pero las estadísticas, como los bikinis, muestran mucho y ocultan lo esencial: ni veinte obras publicadas por editoras independientes hacen el peso al tiraje de un solo narrador de una gran casa editorial. Y tenemos así el caso de Antonio Skarmeta, brillante ganador del premio Planeta. El crítico Marco Antonio Coloma, a propósito de una ponencia sobre Bolaño en la última Feria del Libro, no ha dejado al paso, agudamente, la relación entre este premio y el lanzamiento al instante y el marco de esa misma feria de miles y miles de ejemplares de su última novela, en delicioso papel mantequillado, tapa en relieve y lomo grueso. Una edición de lujo destinada a adornar los escaparates del cursi burgués y su insaciable apetito estético, el mismo que le lleva a consumir pinturas para acompañar los sillones de cuero de su living room, si es que el color de un Benmayor le viene más que el de un Cienfuegos. El libro convertido en objeto de lujo se convierte así en mero adorno, en curricula de nuestros gustos y del placer del derroche monetario, de nuestra capacidad excesiva - puesto que el exceso habla de nuestros excedentes, ya superados los problemas de escasez - de consumo cultural. Esta allí para no ser tocado, y es duro y grueso para resistir el paso del tiempo, para ser fetichizado como una Venus, como el rolex del papá, como una cámara Leika en manos de un iniciado o iniciada en fotografía, y eso aunque muchas veces, como en el caso de Skármeta, no implique que el contenido resista también el paso de la historia.

A partir de lo anterior, el último libro de Héctor Hernández, El barro lírico de los mundos interiores más oscuros que la luz, emerge con una lucidez y autoconciencia territorial que sorprenderían a los propios Deleuze - Guattari. El territorio consiente de Hernández linda con dos extremos abominables: con el formato de lujo del burgués pudientes, del que ya hemos hablado, y del sospechoso concepto del libro de bolsillo, opúsculo de bajo costo y en formato despreciable, perfecto para el bolsillo del oficinista o la cartera de la secretaria. En este segundo linde, el poemario se ajusta al número de páginas posibles de ser publicadas por editoriales de baja factura pero mucho retorno: surge así toda una economía escritural disfrazado de minimalismo posmoderno: verso justo, palabra precisa o sentencia para el bronce: cuentos cortos, moralejas orientales; novelitas ejemplares perfectas para la vida celerosa, para el sueño temprano y la cabecera dúctil. Quizá la misma teta fue pensada por Duchamp pueda servir como descanso en la nuca del ciudadano satisfecho, solucionando así, para siempre, el problema del demasiado duro libro de cabecera. Esta economía escritural sin duda despreciaría la estrategia desbordante de Hernández, carnavalesca, exuberante y gritona, pues le recuerda que bajo su complaciente laconismo no se esconde otra cosa que un agacharse de hombros, un sortear los riesgos para publicar al tamaño justo de lo exigido por el mercado.

El libro de más de 300 páginas de Hernández se resiste al sudor axilar, se resiste al bolsillo tanto como al escaparate, a la biblioteca con llave de seguridad. Busca transitar de mano en mano, con una estrategia que desborda el material - libro y se inserta dentro del propio proyecto editorial de Hernández: Contrabando del bando en contra es sin duda, el nombre justo y apropiado para una editorial que busca redefinir los espacios de circulación de textos, saltándose casi dos siglos de historia de cultura impresa, retornando a lo celular del intercambio escritural: me refiero a la porfía de esquivar al editor profesional, al librero de turno, contrabandeando al objeto de mano en mano, haciéndolo circular entre rostros conocidos o cognoscibles. Se numera el libro para dar cuenta de su existencia singular y se evita enumerar la página para no dar cuenta de la singularidad, de la singleridad del poema. Tenemos con esto que Hernández redefine la función del libro y la distancia del poema o poemario. Como tengo la oportunidad de conocer personalmente al autor, y como todos quienes también la tienen, resulta evidente que dentro de éste como de sus dos anteriores publicaciones, los poemarios que he tenido la oportunidad de leer antes de ser editados se encuentran destruidos, mezclados, parodiados, narrativizados, deconstruídos y vueltos a escribir de una manera que raya en la demencia: Hernández es un pintor que arroja Antimonio sobre sus más hermosas pinturas y ama el resultado de esa mezcla aleatoria, orgánica, que surge de ese acto. Y ese acto es antes bien político que estético. Se trata de la negación del poema jingle, del hit, y del formato que debe contenerlo para deguste del público: el libro. Las páginas no se enumeran pues se busca la lectura aleatoria, la pérdida de todo marco referencial, de toda posibilidad - bastante posmoderna, por lo demás - de una colección racionalmente delineada. Hernández me ha dicho que ama escuchar millones de discos en su pc de forma aleatoria y nunca una canción completa. El mismo procedimiento ocupa en sus textos: algunos, en la máxima radicalidad de su poética, ni siquiera están hechos para ser leídos: por el contrario, su existencia es el reverso de su inexistencia, develando la gratuidad, el vacío de la obra en su conjunto. Una apuesta que lo acerca más al Dadá que al queer que algunos críticos le han tildado, una apuesta que lo convierte en un escritor político más que estético, un vividor, en el sentido más profundo de la palabra, más que un escritor.



El autor en performance con sus manos cortadas por vidrio
(18 de diciembre de 2003).


Política. Hubo un tiempo en que poética y política eran como dos hijas de la poyesis: ésta era entendida, en la Grecia, como un acto de producción y a la vez de creación. Y es bien cierto que ésta actividad ha sido transformada, por la técnica, en mero acto de reproducción: se espera siempre de un poeta un determinado género, se espera de un poeta gay una literatura gay, de un mapuche que nos hable de su abuelo mapuche en mapudungú, tal como se espera de Bruce Wills una próxima película de acción. Las industrias culturales han reducido la actividad artística una expectativa incansable de género, reduciéndose así el campo de la poética al campo de la estética entendida meramente como aplicación o concreción de una determinada matriz de sensibilidad en una obra dada. Para Hernández, antes bien, la poesía constituye una actividad política: su texto en cuanto formato es en sí mismo un acto político. Es una reacción descarnada, quizá final, de un arte que parece estar cortando sus lazos con el mundo del afuera, tanto por que la expectativa social ligada a la poesía es menor que antaño, como porque los mismos poetas no dan cuenta de nuevos nichos escriturales, ahogados en su romanticismo decimonónico, o en el eterno spleen de la yerba y la cerveza. Un pequeño germen, sin embargo, parece abrirse desde las bases. Y si tanto la política como la poética, antes siamesas y ahora separadas, parecen estarse agotando en su ensimismamiento, sin duda volver a conocerlas es una perspectiva saludable para reencontrarse con ese mundo que parece estarse agotando y acotando cada vez más en salas como éstas, entre caras conocidas y en repetidas presentaciones, como ésta. Tras esa puerta está el mundo - la escoria, la histeria, eso que amamos, la literatura - esperándonos. Para todos quienes quieren arriesgarse, sin duda encontrarán, al salir, un buen aliado esperándolos: El barro lírico de los mundos interiores más oscuros que la luz.


Santiago, 18 de diciembre de 2003

Malayo dijo...

Wa, ¿todos estos artículos han escrito sobre ti, german? ¡te felicito!

Anónimo dijo...

El que postea estas cosas que se identifique y que diga qué pretende, ofender o halagar o qué. Estaban mejor los garabatos

Cristian Gómez dijo...

toy orgulloso de ti g.

Anónimo dijo...

pobre huevón

Miguel dijo...

Tuviste que esconderte entre las tetas de otros para defenderte lo de de Napoli.

Anónimo dijo...

una sola cosa: yo no colgué esas cosas (lo de ruiz, grínor, etc.
es el problema con esto) había un solo comentarista divertido, quién será, en fin. no posteo más, no me pongas que colgué yo esos comentarios. eso es todo, miguel (?) chau, pégale al aire, posteen mil chuchadas pero no me atribuyan posteos que no he hecho.

gcv

Anónimo dijo...

“¿Por qué, de todos modos, siendo chileno y publicando en Chile, se le ocurre en un poema que es necesaria una nota explicativa de la leyenda del Trauko en Chiloé –que es como si a un poeta portugués se le ocurriera necesaria una explicación del sebastianismo– y no se le ocurre dar al lector algún dato que nos ubique mejor en Iowa?”

Respuesta: porque no escribo para los que eran mis vecinos de quilicura sino para Europa y los gringos gorgeus.

no posteo más.


gcv

Anónimo dijo...

villa francia

Anónimo dijo...

independencia

Anónimo dijo...

cerro navia

Anónimo dijo...

vitacura

Anónimo dijo...

Dice 2006...

"Hablo de simulacros de hiperresumida generación y producción que corresponde a una forma de dominación de las imágenes provenientes de la publicidad, el periodismo, el cine y los videojuegos, las industrias culturales –con las cuales el capitalismo posmoderno tiene una de sus más eficaces armas. Y sus PELIGROS: por ahí hay que colarse, aunque ya nadie está para ningún "hay que...". Una poeta dice que hay que hablar la lengua del enemigo y reutilizar sus materiales. Por otro lado, el placer y el ocio -esos derechos humanos- tienen como resultado los lances barrocos que son simplemente la articulación de una subjetividad. Esas pérdidas de tiempo como las llamaría un moralista son también formas de resistencia. Quizás las estrategias de un revolucionario ascético son más inútiles que un caballo de troya con el que se puede pegar un real y efectivo arañazo. Si estamos de acuerdo en el objetivo, son las maneras las que hay que discutir".


Hola, 2006, soy el del comentario al Blog de D.R: Me alegro verdaderamente que, más allá del “happening”performancero de este blog (qué blog no es una gran performance) –todos juegan al anonimato y es el anonimato disfrazado de sujeto el que habla–, te hayas animado a contestar y a proponer otra lectura, con un pelín más de seriedad, lo que de algún modo es una ironía en un sitio donde la ironía ya perdió su sentido. Y no lo digo como algo que me moleste. Estoy de acuerdo con que uno puede utilizar las armas del enemigo como forma de contrarrestar su poder. O utilizar sus materiales, como dices. Ahora mi pregunta: ¿no es algo naturalizado y, hoy en día, algo totalmente inscrito en nuestras subjetividades y en nuestras normalidades y relaciones de todo tipo que utilicemos los materiales del capitalismo? Es decir, creo que estratégicamente es más fácil decir que uno utiliza las herramientas y las estrategias de esta lógica genocida como acción revolucionaria, sin darnos cuenta, por otra parte, que las usamos de igual modo cuando no hay una voluntad expresa de hacerlo. O sea, si hablamos y reproducimos el lenguaje y la lógica del capitalismo de manera especular normalmente, ¿no resulta una trasgresión débil el deseo de utilizarlas de forma activa?, ¿no es una consecuencia quizás demasiado previsible? Por lo tanto, no sé hasta qué punto resulta estratégicamente efectivo la lógica de la utilización activa cuando el capitalismo nos utiliza por activa y por pasiva… Y créeme que, aunque desdeñas el HAY QUE, creo que efectivamente HAY que proponer quizás no unas alternativas sino prioridades de acción (que son alternativas, también, pero con diferentes condiciones de urgencia): quizás la debilidad del discurso político del sujeto que propone D.R. está en no darse cuenta de su utilización por parte de un sistema de validación que fagocita y hace suyos los signos que pudieran ser peligrosos. En realidad el sujeto cree que se trata de una alternativa estética –y por lo tanto política- verdaderamente trasgresora, sobre todo, cuando el contexto discursivo en el que se inserta le dice que está “en el lugar correcto”. Entonces, hablaba de prioridades: no estoy seguro de que la política de acción sea eficaz usando acríticamente esos materiales con que funciona el capitalismo, y asegurar su efectividad trasgresora siendo avalado por un sistema –me repito- que lo reconoce de modo muy fácil, que lo premia de forma generosa, que le da el espaldarazo, el salvoconducto de “que te permito hablar de eso porque yo así lo estimo conveniente, al menos, por ahora”. Efectivamente es una forma de resistencia la pérdida de tiempo. Estoy de acuerdo. Y el silencio. Creo que todo puede ser utilizado como forma de resistencia. Hasta un soneto. O un chico japonés que compra un perro virtual. Un poema de Li Po. O un muchachito que le presta a otro un poco de rímel en el baño de la Blondie. Hay muchas éticas. Uno elige cuál lo representa. Depende de la circunstancia de acción. En qué espacio se inserta ese acto, y, sobre todo, tener objetivos muy claros. O al menos, tener conciencia acerca del escenario en que se da cuenta, sus leyes, normas. No sé si la finalidad es suscribir las premisas de un revolucionario ascético; pero créeme que mi crítica se enfocaba precisamente en esas maneras de apropiarse de la disidencia, y si esas maneras son efectivas políticamente hablando (y en eso estamos de acuerdo). Y esto lo digo, seamos ascéticos, con nuestros propios lugares comunes. O revolucionarios posmodernos, cuyo peligro consiste, al parecer, en que un miembro de una tribu enemiga nos gane una partida de FAR CRY. Que nadie nos mire bailando solos en la pista.

Anónimo dijo...

Gracias a tí por contestar. La primera vez metí la mano re caliente en las teclas debido a tanto insulto, pero luego te escribí eso de los mecanismos de infiltración. Hablar la lengua del enemigo, la cita es de Adrianne Rich, aunque hay que evitar dar nombres que asusten al auditorio. El lenguaje académico es cita también, a veces es dedito índice de profesor jirafales, lo que espanta al auditorio mucho más que una poesía que hace uso de materiales inestables, bastardos como el pop. Aunque, por otra parte, la poesía de D.R está super enraizada en la tradición chilena, los guiños a la poesía de los ochenta son constantes, lo que le quita, para mi gusto, un poquito de fuerza, quizás eso me moleste a mí, pero, como dije antes: tal vez están escribiendo como en el tiempo de los milicos porque estamos todavía bajo una neblina similar, ahí sí que le encuentro sentido a vestirse de negro y escuchar mission of burma o cure o cualquier banda de antaño. Nada, te decía que no hay que pincharle el globo a nadie (me hago el diego ramirez, me salió infantil) que tenga perfume a tentativa de resistencia, considerando la cantidad de huevones reaccionarios y escapistas que abundan y a los que sí hay que darles. O proponer otra cosa. O cuestionar otra cosa, como hiciste vos con D.R. Entiendo que hay una mina de Conce haciendo una tesis sobre los comentarios clasistas y machistas del clinic, estaría bueno que colgara eso pronto en algún lugar.
Ah, lo último: la violencia adolescente en una sociedad determinada a olvidar el pasado y en la que el triunfo social se concierte en el valor supremo es tratada con maestría por la gran Jelinek en Los excluidos, despeja un montón la cabeza con respecto a algunas cosas que pasan en chile, y es a la vez entretenida, como los poemas de D.R.

Anónimo dijo...

rivas tiene un poema bueno, g.c no tiene ningún poema bueno-bueno, zambra que se dedique a la prosa no más, cussen un bodrio, codú a nadie, joannon está bien, andwanter está bien, y punto.

Anónimo dijo...

es verdad y es curioso, para tener varios libros publicados, g.c no tiene un solo poema que sea memorable...

Anónimo dijo...

sinceramente, qué tiene de bueno el poema el clavadista?...una mierda. Vamos, huencitos, subamos el nivel.

Anónimo dijo...

me parece que ya es prudente que todo esto llegue hasta aquí. A cada cual le gusta su poeta y punto. Si esta gueá es literatura, viejo, no es un campeonato de salto largo.
Cada uno tiene sus cosas buenas y sus cosas malas, y ya está. Hasta cuando con la gueaita...

Anónimo dijo...

qué manera de pajearse con puras huevas...es impresionante.

Nicanor.

Anónimo dijo...

esto es eterno, siempre el mismo disco rayado. son insoportables!!!
por favor, cambien de personajes, paren con el deja-vu

Malayo dijo...

¡german! ¡¡¡german!!! ¡¡¡haz algo!!! acabo de abrir la revista paula ¿y qué me encuentro? ¡matias rivas! ¡el país está cagando sangre!

gumucio no salio esta vez... seguramente fue para no enojarte.

pero ojo (aunque sea una paradoja decirle "ojo" a un bizco), también salen Alejandra Gonzalez, Federico Eisner y Matías Cociña, a quienes no has mencionado. Si no les dices nada a ellos vamos a pensar q les tienes miedo. A ver si eres tan machito.

Anónimo dijo...

Hola de nuevo, soy el del comentario a D.R. Créeme que es muy posible cometer errores al meter la mano caliente. Pregúntale a los asiduos al fist fucking. Que yo sepa, es necesario un guante de látex y mucho lubricante, de otra manera, uno más que otro puede salir dañado. Posiblemente se aplique la mecánica del “sling” al foro. Tienes razón en que uno siempre está citando, y pareciera que el lenguaje académico es un espanta-cucos eficaz. La poesía, bien dices, pareciera que también tiene su grado de repelencia así que deberíamos estar acostumbrados. Siempre metimos el dedito de Jirafales en el agujero que no lo reclama, y ya ves: heme aquí contestando; hete allí, piadoso hacia el auditorio. Ellos están allí haciendo lo suyo. Los guiños son inevitables, y quizás la pregunta es si existe sólo la fórmula estética del 80 como respuesta política ante una situación global que no ha cambiado. Desde luego, en esa década los discursos disidentes tuvieron su campo de acción y problematizaron crítica y conflictivamente el contexto de opresión y muerte reinante. Critico la política posmoderna de acusar un fin de relatos, y fin de historias, de manera que el futuro es un continuo remix de lo ya pasado. La ilusión de que no hay nada qué hacer. No digo con esto, que surja una poesía nueva y diáfana de ningún lado. Es imposible. Lo que sí digo, es ser concientes de los procesos que reifican cualquier intento de disidencia, y que al menos se tengan en cuenta a la hora de producir un texto; por otra parte, “HAY que” ser concientes del aparataje propagandístico de la cultura posmoderna aplicado a la literatura que crea eslóganes, etiquetas y novedades, plenamente sintonizadas con ideas preconcebidas de literatura “joven”, “marginal”, “feminista”, “gay”, “de la tradición”, “lárica”, etc. Es la misma dinámica que crea la ilusión de que el valor del texto se centra hoy más que nunca en la biografía del Poeta; digo, en la figura y el ego del Vate. Vemos por ejemplo, la relación agónica de los anónimos de este foro con respecto a Germán Carrasco (intento no caer en la negación visceral de sus textos a partir del particularidades de su persona, que en realidad no me interesa, o no interesa “exlusivisarla”, por lo que explico ahora). No se dan cuenta –o no nos damos cuenta– que refuerzan su figura publicitaria, el simulacro de su máscara, dado el caso de que lo pienso como representación de algo, juego de imágenes creadas no sólo por él mismo, sino por un sistema de legitimación y evaluación que juega y cuenta precisamente con estos mecanismos de abordaje de la realidad. El odio –creado y modelado– es tan efectivo como el amor –en la misma circunstancia–, para configurar recepciones estéticas (y pensando un “chiquitito” en los postulados sicoanalistas) para situar la obra en relación a su autor, que está presente de igual modo en el juego de guerrillas del campo, y que se ve siempre reforzado. Esto lo digo porque, para bien, mal, o indiferentemente, él está ocupando un sitio que se le reconoce tanto para favorecerlo como para desfavorecerlo. No pasa por invisible. No resulta desapercibido. Y creo que ése es el triunfo del sistema de ingresos y exilios que no depende, tal y como están las cosas hoy, de la ética de cada poeta, al que me gustaría que se le considerase como un trabajador más. Ése es el triunfo de una lógica que proporciona de modo positivo y negativo pienso alimenticio para la vanidad. Y la crítica radical, por lo tanto, no tiene que ver tanto hacia los autores, de por si ya reificados o transformados en imagen-mercancía. Se refiere a las condiciones que lo configuran como tal. Y eso no quita, que el poeta luche, al mismo tiempo, con aquello que lo obliga no a ser sujeto, ni trabajador, ni solidario, sino una simple ficha que hacer funcionar el video-game. Tienes razón; probablemente hayan muchos otros poetas que suscriben discursos verdaderamente anestesiantes y a los que se les debe meter el dedo de Jirafales por el agujerito. Una cosa no quita la otra. La idea de criticar a D. R. surgió precisamente porque, lo dije en el primer comentario, me parece que es un gran poeta, y que podría reflexionar seriamente –ojalá sin vanidad– acerca de su relación con un campo que lo favorece de forma tan rápida. Quizás sospechar crítica y abiertamente de aquellas condiciones que no sólo para él, hacen creer que tal o cual es un genio. Una revelación. O un poeta trasgresor, como ha dicho la crítica complaciente de oportunas voces “disidentes” como Malú Urriola, Raúl Zurita, o sus compañeros Felipe Ruiz o Héctor Hernández, entre otras. Tienes razón acerca de la sociedad que te obliga a olvidar el pasado, pero creo que quizás la crítica está en que la misma sociedad te otorga las herramientas de ese mismo pasado para criticarlo. Una cuchara de agua para vaciar un mar. Hay que tener una relación crítica con el pasado –redundo–, pero sobre todo, con el presente, igual de asesino, y ver qué crestas haremos por el futuro. En fin, habrá que leer este estudio acerca de The Clinic. Mientras tanto, no criticaré las tetas y potos femeninos que se exponen como en la Cuarta en este Blog. Propongo la paridad democrática. Pido que pose desnudo, para equilibrar la política de los cuerpos, Malayo y sus muebles.

Anónimo dijo...

muy buen post, gracias

Anónimo dijo...

Y tratar de tú a tú a los escolares, y no con un tonito de superioridad que los ridiculiza, también sería sano. De a poco.

Anónimo dijo...

Pero eso es lo que yo vengo diciendo hace mil años: somos simples comedores de ceviche. Siempre he criticado la imagen de poeta como un ente distinto a los demás, esa debería ser la lección parriana má aprendida.
Pero no lo es, por eso tanta pelea, por considerar al poeta como representanto o como un sujeto que dialoga con los dioses, etc. Por eso he custionado la figura de esa especie de superman que es Altazor, y ese poemario de aviones, esa oda a la prepotencia reaccionaria es crita en coca y whisky que es una imitación de Altazor. Por qué nos obsesionarán tanto los aviones (habrá siodo el bombardeo? es el bombardeo lo que se homanajea?), Bolaño desmonta y se ríe de esa obsesión con los aviones en literatura nazi y estrela distante. Te doy nuevamente gracias por tu posteo, como ya hicieron otros. gc

V.H. dijo...

sí, pero mal que mal Altazor ya saltó del avión, va cayendo, y el poema muestra en su desarrollo cómo esa figura fracasa; la concepción del superpoeta no viene más de Neruda que de Huidobro?

Anónimo dijo...

"YO vengo ha hablar por vuestra boca muerta..."

Anónimo dijo...

Y sí, ese es el problema, superabundancia de épicas, de alaraca, de bardos sacrificiales y heoricos, de SANTOS, porque eso es lo que está tras todo esto: el lastre católico. Eso sí, hay que decir que las palabras del año pasado pertenecen al año pasado, para ser justos con las Alturas de Neruda. Pero el libro que defendió el joven que hace este blog es una imitación de ese Superman que es Altazor: un homenaje a la violencia reaccionaria, a los aviones a chorro (el otro libro), a las peleas de gallos y todas esas mariconadas espectaculares, milenaristas, afiebradas de tanta coca y whisky y de tanto jugar con el país al póker en un casino. Milán nos baja a la tierra, al detalle (aunque él tiene eso del grano de arena de Blake, conserva algunos matices medio metafisicoides, debe haber sido la espiritualidad de los setentas la que se coló ahí). Digo, por qué épicas, por qué aviones a chorro, por qué el autor inmolándose. Aunque parafrasear a Nicanor a estas alturas es de tontos o de revista dominical ("Nicanor y su hija Colombina posando, familia alternativa pero sagrada familia, eso es lo importante), viene al caso: todo es más zafio, en realidad.


Y más frágil (como dice v.h.d) o como las novelas y poemas de z (esos ejercicios creelianos, leves, esos ejercicios simplemente). Pero en chile valoramos la prepotencia y la energía (el músculo cuelga...), pero de los que están acostumbrados a ejercerla, a mandar, a ser los jefecitos, los que dan pega, los que compran jugadores para su equipo supergaláctico, los que han tenido subordinados durante muchas generaciones.

Por ahí Lamborghini habla de la estética del hijo en vez de toda esta cosa del padre, porque yo creo que es esa la causa de tanta pelea charcha: quién es el padre, quién la lleva, el top. Pura mierda.

Ah D, (pobre, quién te toma en serio a vos? creís que tiránndome caca a mí te van a respetar más los que nunca te han pescado ni te van a dar bola tampoco?), por ahí te voy a dar un par de autores para que los anotes y te los compres y los subrayes. Y no te hagai el gallo, no sé ni por que te estoy mencionando.

Anónimo dijo...

qué tenis contra los que dan pega. se nota que nos trabajado nunca. pátan casado con una platuda, por lo mismo una carerraja. ojalá a mí me dieran pega aweonado...

Anónimo dijo...

Quién te tranca los porotos en baries GC? En los baños de los clubes de jazz, con la coca hasta la borradura, te dan con el mango de carne como los pacos a las putas

floridor pérez dijo...

Otra mierdita para que veamos de que se trata carrasco


OMBU

No diremos: majestades de misterio,
símbolo del símbolo, phytolacca dioica
pero aquí descansaremos del calor
para oír la voz del árbol o sus nudos
(casa, humedad, cuerpo, picnic, mate).
Los amantes bonaerenses son adictos
al misterio de estos árboles nudosos
y también a las anchas costaneras.
Los escultores, Lola Mora, por ejemplo,
acarician ombúes como cuerpos
(y luego acarician mármoles y cuerpos).
Raíz: mano, elefante, pulpo,
yuyo descomunal de la prehistoria,
quitasol que protege a las parejas de jeans.
Las raíces exteriores del ombú
—film o novela de ciencia ficción—
reconquistan espacio público y aceras;
rizomas descomunales, aspiran
enroscarse en las rejas, infiltrarse
en palacios de gobierno, fundirse
en el nouveau de las fachadas
por el barón rampante, las parejas de jeans,
los ajedrecistas, los niños-maradona y el cartero
que se detiene a por una merienda.
Ese era el sueño de Kulcevsky.
Bajo este árbol esperaremos el diluvio
y en el suelo nos sentaremos a mirar
el paso ridículo y tierno de las caravanas
de extenuados dinosaurios y mamuts,
el sonido fricativo y seco que hacen
al timbrar el fango sus patas y su ritmo.
Y hay, según el taxónomo, varios tipos humanos
que habitan en los brazos de un ombú:
según la prensa fosforescente y amarilla
existe el tipo de los que cuelgan
cabeza abajo amarrados de un tobillo
como el fruto raro de billie holliday;
si permaneciesen quietos por un lapso
estos últimos podrían simular murciélagos
pero se sacuden en un extraño baile
o quizás en un intento por zafar
(los esqueletos que apreciáis en este instante
pertenecen a ese tipo de colgados
como extraños adornos navideños
de naturaleza edulcorante y sicodélica).
Y aunque toda taxonomía es ominosa
habitan bajo el ombú: los que parecen Adán
y nombran por primera vez el mundo,
las que parecen Eva (ah Eva desnuda,
tráeme una tonelada de manzanas)
y también quienes se asemejan
demasiado a la célebre serpiente.
Yo soy de los que parecen monos
(aunque el ombú es austral y los monos no lo son
pero da absolutamente lo mismo
"monos tropicales en un árbol meridional"),
monos-araña hiperkinéticos, confundidos
en el ramaje, el manchaje impresionista
como niños que trepan rejas altas
de canchas estatales al caer la tarde.
Y también podemos distinguir
dos tipos de poetas que cuelgan de un ombú:
los que parecen frutos y caen al suelo
y tiñen, indelebles, el pavimento
y, bah: los que cuelgan y eyaculan
para cultivar una mandragora.

Anónimo dijo...

Me contaron que N. Parra se limpió el culo con la tradución de El mercader de Carrasco.

Anónimo dijo...

están todos cagados...carrasco, en serio, tus poemas son re malos. Nicanor me lo confirmo (leyó calas). De Los otros, lo único que puedo decir es que hay algunos desconocidos que son buenísimos. Zambra es hediondo, rivas más o menos, Ramirez malo, silva más o menos, coddou malo a cagarse, andwanter (la gente es buena honda con él, pero en realidad, objetivamente, los poemaas son malitos..no dibcen nada, por no decir lo menos. Bello, tiene calidad, pero es fome y ni el mismo se entiende...y bueno....

Anónimo dijo...

carrasco, germám, te falta inteligencia...mucha palabrería, mucha hueá....julio, eres bueno...enseñale como se escribe al bizco. Ojo, hay algunmo poetas fuera del circuito que son superiores...

Anónimo dijo...

¡el nicanor va a leer calas! yo creo que el nicanor no lee ninguna cosa a estas alturas: se relee.


(ya está con el nicanor, ya aprendimos todo de él, ahora es para revistas del domingo y para que lo visiten y le vayan a chupar el pico pendejos necesitados de maestro como tú. estaría bueno cambiar el dico:
leer otros latinoamericanos)

chucha, veo que el

"este es bueno y este otro es como el pico y este otro como la callampa del mono y este maomeneli nomás, pero este sí que es como la concha del perro, etc, etc, etc"

tiene para largo. divertido. no cachen conmigo al pedo nomás (yo no colgué las críticas que me hicieron , ni las malas ni las buenas)


coincido con algunos de los juicios, el de codú (dicen que es mejor para los puñetes y para bajar música de internet), a todo esto, se te olvidó julito... (ya sé, no existe, completamente de acuerdo).


cuando vaya a santiago coy a hacer un taller de tres clases, TARIFA RAZONABLE, creo que lo podríamos pasar muy bien con un turro de fotocopias... jajaja, "malo a cagarse", me gustó.

Anónimo dijo...

germán me interesa mucho inscribirme en tu taller. ¿como lo hago?

Anónimo dijo...

germán, me interesa mucho que me lamas el ano, ¿cómo lo haces?

Anónimo dijo...

Con una herramienta gigante que tengo entre las piernas.

Anónimo dijo...

fineli

Anónimo dijo...

¿german vas a mostrar la herramienta en tu taller?

Anónimo dijo...

iñi piñi se llama mi herramienta tatuada con caca de mosca.

Vuestro

g.

Anónimo dijo...

a ver, en este género que se llama

"rayados en los baños del monumental"

también desteñimos,

lo del taller va en serio (y va a estar bueno, garantizo, así que vayan haciéndose el ánimo y juntando unas moneas. podemos leer otros autores para que no repitan la misma cancioncita, los tres o cuatro chilenos que les vengo escuchando hace una pila de años ( y que leen por encimita)

el que firma g.c por ejemplo puede hacerse cargo del tema de la persona, de la máscara poundiana, de la eleción de un hablante para escribir, él podría firmar "germán carrasco" por ejemplo.

Anónimo dijo...

apenas sabis hablar y se te cae la baba. cómo vai a enseñar algo si eris border. vai a enseñar a plagiar a la E. Bishop. anda a contarle cuentos a pendejos esprevenidos. poeta mufa. dai mala suerte. eri como la palmenia pizarro. te dieron el neruda y se fue a la chucha. saliste en la antologia de zurita y se fue a la chucha. y cada vez que saliamoste tuve que pagar la cuenta y prestarte plata para que te fuerai en taxi, ya que además son chupetín ordinario.

Anónimo dijo...

qué es mufa?

pregúntale al zurita acerca de mi aparición en esa antología, es genberoso y tiene paciencia, yo creo que él te puede aclarar muy bien todo, pregúntale acerca de mi inclusión en esa antología.


ese es el estilo que vai a trabajar en el taller? imprecatorio? bien, ahí va a haber que entrar a picar...

güeón, este blog no es mío, me acabo de dar cuenta, saludos de todos modos. yo creo que el si el rubio no corta esta cosa, va a ser eterna...


los que sean enemigos en esta heredad

tendrámn quie vivir juntos por una eternidad

y tendrán, la liebre y el perro cdazador,

que mecerse uno junto al otro, con amor

(strand)

Anónimo dijo...

tu lo pelas mucho al zurita, dejate de mentir gcv

Anónimo dijo...

está chorando el pibe

Anónimo dijo...

cáchate esta última maravilla, un ducho en ironías y matices. claro, estos así efectivamente dan ganas de llorar.

Anónimo dijo...

tropa de hueas.

Anónimo dijo...

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Anónimo dijo...

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Anónimo dijo...

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Anónimo dijo...

tanto que webean los machos desesperados que se creen poetas, asuman que hay 2 grandes poetas de este tiempo, de los 90 german carrasco del 2000 diego ramirez y no lo pienso yo, lo piensa el mundo academico y critico, y el lector audaz. hagan lo que hagan, eso ya esta escrito.