jueves, agosto 17, 2006

258. Encuentro en Dubrovnik

18 de agosto de 2002
Escenario: pequeña galería de arte en los suburbios del old town (casco histórico de Dubrovnik, Croacia).

Personajes:
1. Zvonno: poeta de Zagreb. Tiene un programa en la radio.
2. Marco: gordito croata que trabaja en un restaurant al costado de la galería de arte.
3. Ivo Poljic: dueño de la galería de arte. Pintor. ¡También poeta!.
4. Nada: peluquera de Zagreb. 45 años aprox.
5. Malayo: yo.

Escena 1: en el interior de la galería. Las paredes están tapizadas de malas imitaciones de Kandinski (la obra de Ivo).

Zvonno: pienso que los tiempos no están para escribir otro tipo de poesía que la social. Los ricos tienen cada vez más dinero y los pobres tienen cada vez menos. Hay que escribir poesía social. Yo escribo poesía social. ¿Qué clase de poesía escribes tú, Malayo?
Malayo: poesía social.
Ivo (trae una fuente de frituras): tipical food of Dubrovnik. Eat.
(Malayo come una fritura)
Zvonno: ¿a los chilenos les simpatizan los serbios y los montenegrinos?
Malayo: a los chilenos les simpatizan los croatas.
Zvonno: en tiempos de la república, Dubrovnik fue el primer país en reconocer a los EEUU como estado.
Malayo: interesante.
Ivo: eat!
(Malayo come una fritura)
Zvonno: Ivo tiene 35 libros inéditos.
Malayo: Qué bien.
Ivo: eat!
(Malayo come una fritura)

Escena 2: en las escaleras de la callejuela de la galería de arte. Marco, el gordito croata, sube y baja continuamente. La cocina del restaurant donde trabaja queda arriba, y las mesas de los clientes abajo.

Zvonno: no me gustan las italianas, son presuntuosas. Las mujeres croatas son lo mejor. ¿Qué opinas de las mujeres italianas?
Malayo: un poco presuntuosas.
Zvonno: en Zagreb los poetas se reúnen todos los sábados al mediodía, siguiendo una tradición establecida por Esenin.
Malayo: en Chile los poetas duermen a esa hora.
Zvonno: Esenin es el más grande poeta del mundo. ¿Qué piensas de Esenin?
Malayo: bastante bueno.
Ivo: eat!
(Malayo come una fritura)
Zvonno: ¡Eh Marco, tráenos un pescado!
Marco se encoge de hombros y sigue corriendo para arriba y para abajo.
Zvonno (apuntando a Nada): Nada es una profesora del amor. Es muy guapa. ¿Te gusta?
Malayo: sí, claro.
Nada: ¿estás casado?
Malayo: no.
Nada (regala una tarjeta de presentación a Malayo): llámame cuando quieras.
Malayo: ok.
Zvonno: los poetas chilenos son muy simpáticos.
Malayo: también los croatas.
Ivo: eat!
Malayo: no gracias, me tengo que ir.
Zvonno: vuelve mañana.
Malayo: ok.

NOTA: días más tarde tuvimos la oportunidad (con Bianchi y JJ Prieto) de conocer mejor la obra pictórica de Ivo Puljic. Las malas imitaciones de Kandinski a que hacía referencia ocupan la sala de abajo; en el segundo piso hay cuadros costumbristas, pintados a brochazos, bastante mejores. También vimos algunos de sus 35 libros inéditos. Según lo que alcanzamos a comprender, gracias a la ayuda de un amigo que nos tradujo algunas cosas al inglés, parece que le achunta, sobre todo cuando habla de otra cosa que la religión. Es recontra católico.
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8 comentarios:

su-version dijo...

jaaaaaaaaaaaaaaaaaaa. hombre de (pocas) palabras... y de muchos sentidos, justos!!!.

arbol shiquitoto dijo...

acaba con la tontera

Anónimo dijo...

Solo por curiosidad ¿qué parte de ti se identifica con lo de arbol chiquitoto, tu cerebro o tu pico?

una zorra celestial dijo...

No tengo pico, me lo operé en buenos aires. Y qué onda cola encubierto.

Anónimo dijo...

Malayo: por qué no ponis la entrevista que te hicieron en el mostrador para que la leamos, ya que no todos tienen acceso a ese diario tan exclusivo.
un beso Jeannete

Malayo dijo...

yo tampoco estoy suscrito :(

Anónimo dijo...

pero malayo, pida que le manden la entrevista. la gente de el mostrador es lo suficientemente amable para eso

anonima dijo...

Estuve en Dubrovnik,comiendo frituras pero me caían mal, eran pesadas. Zvonno me daba una trsiteza horrible, como que se me partía el alma pensar en la poesía social. Ivo en cambio, no sé, creo que me gastaba un poco con su producción desmesurada. A Nada no la ví irse. Pensé que se había perdido con Malayo