viernes, junio 06, 2008

655. Rabia de Basra

Oh mi señor,
Si te venero
Por miedo al infierno, quémame en él

Esto fue escrito por Rabia, una chica iraquí del siglo VIII. Qué carácter.
Sus padres murieron durante una hambruna y ella fue vendida como esclava. Se dice que su dueño vio una luz sobre su cabeza mientras rezaba y, estupefacto, le dio la libertad al día siguiente.

15 comentarios:

Anónimo dijo...

No se me hubiera ocurrido que alguien pudiera llamarse Rabia. Hay Soledades, Constanzas, Dolores, Remedios, Esperanzas, etc.

Tu segundo nombre debería haber sido Rabia. Julio Rabia. Te vendría bien.

Anónimo dijo...

Lo que dice Rabia de Basra me suena a lo que suele pasar con los propios miedos, que se convierten en profesías autocumplidas y, a pesar de los esfuerzos devotos por evitar aquello que más tememos, uno termina padeciéndolos insondablemente.

Cada vez me parece más obvio que así es.

fidelio dijo...

Pero lo que me llama la atención es que ese temor al infierno es su propio ruego que así sea. Es un texto paradójico. Habitualmente uno ruega que así no sea, y resulta paradójico en el contexto. En fin.

Saludos.

Malayo dijo...

El poema completo:

Oh mi señor,
Si te venero
Por miedo al infierno, quémame en él

Si te venero
Por la esperanza del paraíso, aléjame de sus puertas

Pero si te venero
Sólo por ti, entonces concédeme la belleza de tu rostro

Anónimo dijo...

purista.

Anónimo dijo...

oye, canuto, por qué no te pones a leer literatura de verdad en vez de esos reemplazos de la biblia que te mandai, viejo culiao fascista

Anónimo dijo...

oh mi Malayo,
si por tu pene sufro,
métemelo más

si por tu amor muero
entonces hazme llegar en tu rostro

Anónimo dijo...

Sí, mucho carácter. Pero es algo que se ve muy poco, aún en estos días y en esta cultura. Todo lo que hacemos es con una intención egotista, una suerte de recompensa que satisfaga nuestra personalidad.
Hay un relato oriental que habla acerca de un mago muy rico que tenía muchísimas ovejas. Pero al mismo tiempo, este mago era muy malo. No quería contratar pastores, ni quería levantar una cerca alrededor de la pastura en donde se apasentaban sus rebaños. En consecuencia, regularmente las ovejas deambulaban hacia los bosques, caían por barrancos y cosas por el estilo; pero sobre todo, huían, pues sabían que el mago quería sus carnes y sus pieles, y esto no les gustaba.
Finalmente el mago halló un remedio. Hipnotizó a sus ovejas y les sugirió, primero, que eran inmortales y que cuando fuesen trasquiladas no se les haría ningún daño y que, por el contrario, sería muy bueno para ellas e incluso agradable; en segunda, les sugirió que él, el mago, era un buen amo quien amaba a su rebaño tanto que estaba listo para hacer cualquier cosa en el mundo por ellas; y en tercer lugar les sugirió que si algo les habría de pasar, que no iba a pasar justo ahora y mucho menos hoy mismo, y que por lo tanto no tenían necesidad de pensar más en ello. Además, el mago también les sugirió a sus ovejas que no eran ovejas; a algunas les sugirió que eran leones, a otras que eran águilas, a otras que eran hombres, y a otras que eran magos.
Y después de esto, todos sus problemas y preocupaciones en cuanto a sus ovejas terminaron. Nunca más volvieron a huir; antes bien, calladamente esperaban su turno a que el mago las requiriese para sus carnes y sus pieles.

Y si ese señor o dios que Rabia veneraba, por miedo al infierno o sin él, fuese ese mago maligno. Pues significa que ya vivía en el mismo infierno, pero no se daba cuenta.
Curioso ¿no?

Saludos

Anónimo dijo...

Preguntamos ¿por qué me quieres? y muchas veces salimos corriendo humillados, ofendidos con las respuestas. Porque casi nunca sucede que la respuesta es lo que el otro realmente quiere escuchar, es más, el otro ni siquiera sabe lo que necesita escuchar. A veces no hace falta más que atender al sentimiento, aunque tampoco quiero decir que de lo mismo el por qué...

Son las cuestiones de ser demasiado purista.

Anónimo dijo...

No importa Malayo, en cualquier esquina puede estar la Rabia esperando por ti, para decirte que te quiere sólo porque eres tú, entonces le podrás mostrar con toda confianza la simple belleza de tu rostro.

Cristina Chain dijo...

asi somos las turquitas pues...

Anónimo dijo...

hablando de... ahí tienes

Anónimo dijo...

así es el género humano. no tiene que ver con turcos ni otomanos.

estamos en el infierno y rogamos por no irnos de ahí, de cierta forma es más seguro diablo conocido que otro por conocer.

Cristina Chain dijo...

diablo como madre hay uno solo.

Pamela Gracia Soto Vergara dijo...

es una joya
verdaderamente
¿cómo se puede acceder a ella?