viernes, julio 04, 2008

676. Servicio de Impuestos Internos, julio de 2002

julio de 2002

Señor director:

Entre las modalidades para realizar la declaración de renta del año 2001 existía un software que permitía un importante ahorro de tiempo. Realicé mi declaración sirviéndome del mismo software, que bajé nuevamente de internet a través del sitio www.sii.cl . Al ver que el cheque de mi devolución de impuestos tardaba más de lo habitual, llamé a la mesa de atención telefónica (3951115). Supe entonces que mi declaración no había sido realizada porque este año el software era sólo para empresas y que por lo tanto debía cumplir ese trámite nuevamente, pagando una multa de 28 mil pesos. El sistema me daba la posibilidad sin embargo de efectuar dicho pago vía internet, ofreciendo un descuento del 70% del monto. Traté de hacerlo, pero al final del procedimiento se especificaba una lista de bancos entre los cuales no estaba el mío. Llamé nuevamente a la mesa de atención telefónica y me dijeron que podría acogerme a dicho beneficio pagando con la cuenta bancaria de algún amigo. Falso: el sistema no lo permitió.

Malhumorado, pero asumiéndolo como inevitable, me dispuse a esperar la llegada de mi cheque a fines del mes de junio. Previendo ser nuevamente víctima de algún imprevisto de la burocracia estatal llamé 2 veces más a la mesa de atención telefónica: en ambas ocasiones se me dijo que no tenía de qué preocuparme, pues mi solicitud estaba en orden, y el cheque llegaría en la fecha prevista. Pero eso no ocurrió. Ya en el mes de julio, viendo que el cheque no llegaba, tomé el teléfono y llamé por ¿quinta, sexta vez? al famoso teléfono. Entonces, me dicen que la multa no se descontaba del total, sino que tenía que ir yo mismo a cancelarla al SII, y que desde ese momento empezaría a regir un nuevo plazo de 30 días para que tuviera lugar por fin la devolución de mi dinero. No me queda alternativa que cumplir ese nuevo trámite y esperar. Dejo constancia de mi situación y me pregunto qué otro argumento usará el estado para impedirme acceder a lo que gané con mi esfuerzo trabajando durante todo un año.



Recién en octubre pude cobrar mi cheque. Hijos de puta, estaba cesante ese año.

miércoles, julio 02, 2008

675. un sentimiento animal

Pablo era muy belicoso y estaba discutiendo fuerte con alguien, no pude ver bien su cara porque producto del apagón, la calle estaba iluminada sólo por la luna. Si hubiera recibido una paliza, la habría tenido bien merecida, pero Alá decidió otra cosa y Pablo, como dicen en Cuba, “le chocó la cara” al otro flaco. Se defendió bien el pobre pero había algo que no le funcionaba, o simplemente no tuvo suerte. En la confusión vi que andaba con uno o dos más. Ni sé en qué momento el Vladi partió como un tanque contra uno de ellos, que retrocedía rápido pero no lo suficiente como para salvarse de esa andanada de aletazos. Por su parte, el Vladi avanzaba como si no tuviera nada enfrente. Acto seguido tomaron la no tan sabia decisión de largarse a correr, el Vladi y Pablo salieron persiguiéndolos y Elio y yo perseguimos al Vladi y Pablo para que detuvieran la jarana.

Mientras corría se me despertó esa cosa animal de aprovechar la oportunidad de masacrar a esos tipos sólo por ejercitarme, era un impulso irracional. Lo sentí voluntariamente, quise golpear y hacer daño. Pero me duró sólo unos instantes. Recuperé la cordura y también a mis amigos Pablo y Vladi. Nos devolvimos y no recuerdo qué hicimos luego, pero debe haber sido algo divertido, porque la pasábamos muy bien en general.

La saga:

martes, julio 01, 2008

674. mi profesora de piano

Mi profesora de piano, Georgina González, usaba mucho la terminación “aza, azo” para poner énfasis en los adjetivos. “Esa sonata es largaza mijito”, es la expresión que mejor recuerdo.

Espero que esté viva aún; cuando la dejé de ver, en 2001, debería tener unos 150 años. A pesar de lo anterior no faltaba nunca a clases. Se desplazaba moviendo muy rápido los pies.

Según mis compañeros lo más cómico que hacía era tararear “yam, yam, yam” mientras uno interpretaba sus tareas. En mi caso, lo que más me daba risa era cuando me retaba, no podía contenerme. Más se enojaba, más graciosa la encontraba. Una vez dio un manotazo contra el piano exclamando: ”¡pero no se ría mijito que me da más rabia!”. Hice una mueca para disimular la sonrisa y le respondí: "claro profe si esto es algo muy serio".

lunes, junio 30, 2008

673. mujeres que ovulan y no tienen sexo cometen aborto

Alan McNeilly, médico inglés, dijo la semana antes pasada respecto a la primera fotografía del instante en que se produce la ovulación: "verlo en la vida real es un evento increíblemente raro, porque es el momento en que todo se inicia y, en cierta forma, el comienzo de la vida". Ya ni siquiera es necesario que se acerque un espermatozoide, ahora sí que sonamos.

Si somos consecuentes con esta modalidad extrema de pensamiento, deberíamos decir que las mujeres que ovulan y no tienen sexo estarían de alguna forma abortando. En rigor, deberían tirar (follar) todos los meses y a cada rato como medida de prevención.

El sexo oral también sería abortivo creo yo. Hay un chiste que contaban hace tiempo, sobre dos espermatozoides que iban corriendo, uno le pregunta al otro cuánto falta para el ovario y el otro le responde que recién atravesaron las amígdalas. Pobres. Pero el desprestigio de los espermios es interesado, ya que acusa más que nunca la responsabilidad femenina en el aborto. Si la vida comenzara en las glándulas masculinas, eyacular sobre una servilleta sería crimen leso, o sea de lesa humanidad. Por estas mismas razones Catulo fustiga a alguien en un poema, echándole en cara su exacerbado onanismo.

viernes, junio 27, 2008

671. silvio rodríguez, iron maiden, y armas blancas que no se usaron

Decía que era la noche de año nuevo de 1989, aproximadamente 23:00 hrs. Al pasar junto a un grupo de aborígenes estacionados cerca del paradero de la micro, me gritaron “Silvio Rodriguez”, porque llevaba una guitarra. Nos acompañaban varias mujeres, por lo que mi respuesta tenía que ser cautelosa para no ofenderlos demasiado y a la vez, demostrar un mínimo de firmeza que bajara su entusiasmo. Hice lo que pude. Ellos se alteraron y casi queda la grande, un caudillo se adelantó y yo me saqué la polera (wao), porque tenía un estampado de Iron Maiden que no quería estropear.

Pero nos estaban probando parece, y la indecisión de su caudillo los hizo vacilar. Eran como los perros que ladran cuando están tras una reja. En eso llegó nuestra micro (de esas tipo acordeón) y subimos, cosa que deben haber interpretado como un intento de fuga, pues dos de ellos nos siguieron: el caudillo y otro más. Estaba vacía en ese momento por tratarse de la primera parada; nos ubicamos en el fondo. Cuando los vi subir me puse en la mitad, bloqueando el pasillo con una mano en cada baranda, muy envalentonado por la anulación de su superioridad numérica. Se acercaban directamente a mí; cuando ya creía que íbamos a trabar combate, se agacharon y pasaron por debajo de uno de mis brazos. Extrañísimo.

Después se llenó el vehículo y me llegó el recado de que estaban armados. Mi hermano el Vladi tenía uno de esos pinchos que usan los negros para peinarse allá, pero se le perdió en ese momento. Cruzamos algunas amenazas, se bajaron varias cuadras más tarde.

En la fiesta se nos olvidó todo. El novio de una de las dueñas de casa se había quedado dormido, pero el Yoyi aseguraba poder comunicarse con él, decía que le había pedido que le cortara el pelo. Le llenaron la cabeza de salsa de tomates al pobre. Mi hermano el Sapo hizo una escena de cólera, clavó un cuchillo sobre la mesa y se cortó la mano. Luego le pidió a la novia del dormilón con salsa de tomates que lo acompañara a la clínica y pincharon.

La abuela de la dueña de casa preguntó dónde estaba su leche, provocando un estallido de risa, porque el malo del Yoyi se la había tomado. La dueña de casa se llama Sol, y Yamil, su novio, fue a reprendernos cuando nos íbamos. Pinestóteles (en realidad se llama Pinet, es su apellido), que tocaba una flauta azteca, recibió una reprimenda y nos recagamos de la risa. Yamil trató de llorar para parecer más enojado de lo que estaba pero no le resultó muy bien y provocó más carcajadas.

Lo último que supe de Sol y su hermana... ¿será posible que haya olvidado su nombre?, Magalys creo que es, es que se hicieron cristianas. En 1993 ya se habían separado del grupo, tenían amigos nuevos en la iglesia a la que asistían.

P.D: se llama Odalis, me lo recordaron hace poco.

La saga:

jueves, junio 26, 2008

670. sexo con turistas, red de tráfico de cocaína, brujería

Año nuevo de 1989. Veníamos desde el barrio La Víbora, y nos dirigíamos a la casa de una amiga que vivía al lado de la Ciudad Deportiva. La Vibora no era un buen barrio en aquella época, no sé cuánto habrá cambiado ahora. En 2006 volví al lugar con mis compañeros y no encontramos a nadie, salvo una vieja amiga que al vernos dejó caer una fuente de plástico al suelo y se llevó las manos a la frente exclamando “¡resucitaron los muertos!”. Cuando la dejé de ver se las daba de jinetera (cubanas que se acuestan con extranjeros por dólares o para tratar de sacarles plata o para que se casen con ellas y se las lleven); en la última conversación que tuvimos contaba que había quedado adolorida luego de un encuentro sexual con un turista europeo súper dotado. Ahora tenía una niñita de unos cinco años. Nos contó que otra amiga estaba en problemas porque se casó con un tipo que formaba parte de una red de babalaos (son unos brujos cubanos) especializada en el tráfico de cocaína. Ahora estaban todos presos. De los demás se sabía poco, habíanse repartido por Miami y otros países. Qué pena.

Me fui por una rama, sigo mañana esta historia.

miércoles, junio 25, 2008

669. nosotros vamos a morir en Pudahuel



En la ruta que conduce a Samarcanda:
Un sol inmenso
Una plaga de mariposas
Rosadas y azules

Mujeres a medio vestir ofreciendo su cuerpo en bandejas blancas:
Mil distintas cada noche
En las largas
Largas playas de Singapur

Y nosotros
Vamos a morir en Pudahuel

Madagascar:
Donde los bosques vírgenes
Los árboles tocando el cielo
Ríos de aguardiente y castillos luminosos
Bajo nubes de opio

Pero nosotros
Vamos a morir en Pudahuel

Vamos a quebrarte las rodillas para hacerte otras preguntas
La vida en un suspiro no importa donde fijes tu morada
Vamos a torcer las avenidas hasta verte descubierto

de improviso.


EL Libro de los tiburones (Editorial Cachiyuyo, 1995)

martes, junio 24, 2008

668. la historia de mi refrigerador

Mi familia lo compró en 1993, es phillips. Me lo he llevado a vivir conmigo a tres lugares:

  • Guayaquil 34, depto 4B, stgo centro
  • Román Díaz 26, depto 122
  • y mi dirección actual

Ha guardado sobre todo mantequilla y verduras. Y en la parte de arriba (congelador): litros y litros de helado y cardúmenes de peces, además de algunas jaibas y aves. La persona que se lo llevó (la semana antes pasada, o la anterior, no recuerdo bien) podrá seguir escribiendo su historia.

sábado, junio 21, 2008

667. Qué brutalidad

Mientras hacía la cola en el cine para ver Hulk, un conocido editor me decía que es difícil hacer una mala película si su argumento se basa en un tipo que al enojarse se pone verde y lo rompe todo. La idea, en efecto, no sólo es graciosa, sino además profunda.

Así como existen géneros cinematográficos dedicados a la exaltación de la tristeza o del miedo, pocas películas, y ninguna como Hulk, logran representar bien la ira en la pantalla. Por eso éste es el único superhéroe cuyo alter ego pasa largos ratos sentado en la milenaria posición del loto, en una permanente lucha por el control de sus emociones, al punto de renunciar al sexo, aunque creo que este último punto fue una chambonada de los guionistas.

En Hulk, la fuerza bruta y descontrolada logra fascinar al espectador porque es expuesta pura y limpiamente, y es la que exhiben, mezclada con otros condimentos, héroes como Gilgamesh, Aquiles y Sigfrido, verdaderos energúmenos que deben su entrada en la literatura a su habilidad para cometer homicidio. Las personas deberían atreverse a reconocer la violencia en su propia naturaleza, y para eso es útil verla representada. Quien no se detiene a observar la brutalidad no puede aspirar a comprender al ser humano; quien reniega de ella es un hipócrita.

La escena más sobrecogedora de Hulk es cuando, tras vencer a su adversario, el protagonista abre los brazos y mira al cielo gritando como un gorila. Sólo ese cuadro, que recordaré siempre, justifica la inversión de tiempo y voluntad que implica ir al cine. A mí me trajo a la memoria un poema escrito en el siglo trece por uno de los sobrevivientes de la cruzada contra los albigenses, donde se describe una situación similar, aunque no vinculada a la victoria, sino a la imposibilidad de comprender el mundo.

Yo me hice rabioso conscientemente durante mi adolescencia y hasta fantaseé con inventar fórmulas para volverme más irascible. Hace algunos años, sin embargo, emprendí el viaje de regreso y ahora lucho, como Bruce Banner, por controlar mi ira. De algún modo soy Hulk, pero, cosa extraña, también me siento un poco Iron Man. Me identifico con el hombre de acero porque no debe su estatus de superhéroe a un accidente, ni a una picadura de insecto, ni a una mutación, sino a su propio esfuerzo por superar un ambiente hostil. Me pasó algo raro con esa otra película, Iron Man : recuerdo que salí del cine con una inexplicable sensación de vigor, a pesar de los bostezos de la amiga que me acompañaba. Luego caí en la cuenta de que la particular forma de volar de Iron Man, con el pecho al frente y los brazos estirados hacia atrás, es el estilo que uso cuando vuelo en sueños. Qué curiosas conexiones crea el inconsciente.